Archivo julio 2009

Influenza H1N1 y los números reales 0

Jul28

Tan pronto como observamos a la gripe porcina por un espejo retrovisor, y las preocupaciones más urgentes comienzan a declinar, parece más fácil intentar ubicarla en un contexto más apropiado. La influenza H1N1 está instalada entre nosotros, es un hecho. Pero ¿en qué grado realmente?

Recibo a diario en mi Instituto parejas del interior del país por consultas de infertilidad. Hoy por hoy es imposible que en algún punto la consulta derive en algún comentario acerca de la gripe porcina. No sólo eso, muchos de ellos relatan casos de familiares, conocidos, amigos, vecinos que han contraído la enfermedad y que entienden que no aparecen registrados o mencionados, ¡aún en los casos de defunciones!

Como responsable de un centro médico necesito información de salud actualizada todo el tiempo.  Consulto  diarios, resúmenes de noticias, fuentes oficiales,  colegios médicos, universidades. Fuentes en papel, online, radio y televisión.  Debo decir que respecto de la influenza A en la Argentina quedo poco satisfecho. No sólo porque la mayor parte de la información parece estar sino porque no he encontrado más que lo meramente obvio: cantidad de casos, defunciones, detalles por jurisdicción, edad y sexo. Pero, ¿dónde está la información respecto de los principales síntomas de los fallecidos? ¿Y las proyecciones sobre casos confirmados, muestras procesadas y casos probables? Hace unos días recibí una consulta en mi blog de una persona preocupada por el porcentaje de embarazadas (grupo de riesgo) entre los casos detectados y defunciones. No puedo ofrecerle una respuesta concluyente.

Dr. Pasqualini: ¿Debe una mujer embarazada vacunarse contra la gripe?

No insistamos: la información hoy no es exhaustiva ni pretende serlo. Se han tomado decisiones sobre supuestos que a esta altura deberíamos estar en condiciones de verificar, y sin embargo, no podemos. Las Alertas de Pandemia son los justificativos para redireccionar amplios recursos financieros del régimen sanitario para atacar ciertos problemas específicos, dejando huérfanos otros. ¿Hasta dónde los esfuerzos valieron la pena? ¿Estamos en el camino correcto o podemos corregir la dirección? El frío no terminó y el año que viene regresa.

Mis pacientes continúan con sus relatos y conteo de casos. En otros países iniciativas privadas, de organizaciones no gubernamentales y hasta entusiastas de internet han dado lugar a emprendimientos muy serios de recopilación de datos no oficiales que parecen acercarse bastante más a la realidad. Hay mapas interactivos, cuadros, gráficos y proyecciones. Hasta Google está experimentando con un sistema que relaciona los casos de influenza A por región con búsqueda por palabras clave específicas de síntomas encontrando un paralelismo más que interesante. ¿Y por qué nosotros no?

A veces, no podemos dejar todo en manos del Estado. Iniciativas populares como ser los llamados “mapas de delito” dieron buenos resultados y fueron una respuesta espontánea a necesidades insatisfechas de seguridad. Ojalá alguien se pueda entusiasmar con esta idea de crear una herramienta, base de datos, o lo que fuera,  en la que la ciudadanía participa con su experiencia de manera espontánea y responsable en el ingreso de la valiosa información que posee sobre el H1N1. Los beneficios son interminables: enriquecer, verificar, validar y retroalimentar la información oficial. La información está ahí, está con la gente, sólo hace falta quién la recopile y ordene.

Como todos, tengo necesidad de saber y quiero participar.

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