Archivo noviembre 2009

Entrevista Canal 26 “Diario del domingo”: Hombres portadores podrán tener hijos sin HIV 0

Nov25

Extracto de la entrevista en Canal 26, programa “Diario del Domingo” del 15 de noviembre de 2009. Se trató el tema de HIV/SIDA en parejas serodiscordantes y la posibilidad de tener un hijo sano.

Periodista: Un tema no muy mencionado en los medios. Los hombres con VIH/SIDA que quieren tener hijos. ¿Cómo abordaría el tema?

Haciendo historia. En sus inicios, la preocupación fundamental de los pacientes VIH/SIDA giraba en torno a su expectativa de vida. Con el correr de los años apareció nueva medicación y tratamientos transformando al VIH/SIDA en una enfermedad crónica. A partir de allí, y con una nueva perspectiva de vida, el paciente comenzó a tener otras inquietudes entre las cuales se encuentra la posibilidad de tener hijos. A su vez, la forma de tener hijos evolucionó. Antes, las parejas serodiscordantes debían recurrir a semen de banco porque no existían las técnicas hoy disponibles y, por lo tanto, las posibilidades de riesgo de contagio eran altas. Se daba también el caso de parejas que habiéndose tratado con semen de banco y habiendo tenido hijos, al tiempo el hombre fallecer.

Periodista: Pero se está trabajando desde el año 2000 con el programa “FERTHIV”

En el año 2000 comenzamos a trabajar en el programa FERTHIV con un grupo de infectólogos, la Dra. Alejandra Monticelli y el Dr. Horacio Jáuregui Rueda, en el marco del cual invitamos al Dr. Enrico Semprini . Semprini fue en la década de los 90 el precursor y quién introdujo estas técnicas. Semprini cambió la historia, cuando desde Italia, su país de origen, comenzó a tratar parejas con la técnica denominada “lavado de semen”. Lavado de semen es la técnica que se utiliza para separar el virus del VIH del semen para poder trabajar con los espermatozoides y de acuerdo a cada caso en particular se proceda a utilizar la técnica de fertilización adecuada. El procedimiento consiste en procesar la muestra de semen. La muestra de semen se compone del líquido seminal dónde puede haber células que pueden no ser espermatozoides (linfocitos, macrófagos, etc.) y que pueden albergar al virus. El virus puede estar libre en el líquido seminal pero no así estar dentro de los espermatozoides. Este es un tema de discusión que encuentra detractores de la técnica entre algunos infectólogos por la posibilidad de que el espermatozoide lleve el virus. Sin embargo, la experiencia está demostrando que esto no es así en cuanto al riesgo de infección. Existen en el mundo más de 6000 procedimientos realizados sin contagio por lo tanto estamos formalmente hablando de una técnica con un riesgo de 1/6000 por el momento. Cuando los casos sin contagio lleguen a 10000 será considerada que el riesgo es infinitamente bajo y ya pasará a ser “técnica segura”. En tanto no se llegue a esto se seguirá hablando de potencial riesgo.

Periodista: Es decir, una esperanza concreta para hombres VIH positivos y con pareja sana que hasta hace unos años atrás, u hoy mismo, si desconocen la información, quizás ni pasaba por su cabeza tener hijos.

Que hasta demuestra lo sabia que es la naturaleza. Para que el virus se incorpore a la célula hacen falta unos receptores y esos receptores aparentemente no están ni en óvulos ni en espermatozoides. Algo similar a lo que ocurre en el hombre, se describe en la mujer. Si bien existe el período de “ventana” o de seroconversión que se corresponde con el primer estado de la infección, de hasta 6 meses desde su potencial contagio en donde los tests no detectan aún el virus, no se ha registrado ningún contagio en todos los procedimientos que se realizan a nivel mundial de ovodonación. En el líquido folicular, que es el líquido dónde se aspira el óvulo a nivel del ovario y que pudiera haber virus, sin embargo, nunca hubo contagio en una mujer en la cual se le colocaron óvulos donados. Es decir, el óvulo y el espermatozoide como hasta una forma de proteger la especie, no tienen los receptores para que se incorporen los virus que puedan ingresarles información genética y hasta producir mutaciones.

Periodista: ¿Cómo son los estudios previos para recibir un tratamiento de esta naturaleza ?

De ahí el trabajo en equipo. Se hace la evaluación del hombre para el caso positivo. Si tiene una carga viral alta se comienza un tratamiento para reducir ese nivel de viremia, de copias. Una vez que se llega a un nivel más bajo de carga viral, se hace la obtención de la muestra de semen, se estudia el virus en el semen y si la carga del virus en semen es indetectable se procede a realizar la técnica. Existen quienes la realizan incluso con virus a nivel semen porque entienden que el en el procesamiento mismo, es decir, separar los espermatozoides por diferentes gradientes de densidad y dejar luego que migren en forma espontánea (lo que se conoce como “swim up”) hace que esa muestra sea segura y aunque tuviera al comienzo el virus a nivel del semen no sea llevado por los espermatozoides procesados de esta manera.

Periodista: Vamos a la práctica. ¿Hay casos de nacimientos en la Argentina con estas técnicas? ¿Cómo es su seguimiento?

De acuerdo a sus antecedentes se evalúa y estudia al hombre VIH positivo y a partir de ahí decidimos que tratamiento va a hacer. Si tenemos en cuenta que la mayoría de estas parejas son fértiles pero no se puede expresar su fertilidad porque tienen que utilizar un método de barrera (preservativo), la simple inseminación con el lavado de semen que consiste en colocar los espermatozoides dentro del útero de la mujer soluciona el problema.

Periodista: ¿Qué cantidad de parejas se han atendido dentro del programa FERTVIH?

Es una pregunta interesante porque desde su inicio hemos tratado alrededor de 150 pacientes, lo cual es menos de lo que hubiéramos esperado. Hubo una difusión de este tema. Recuerdo una charla abierta al público que hicimos con el Dr. Semprini alrededor del año 2000, se llenó el auditorio y nunca más logramos eso.

Periodista: ¿A qué se lo adjudica?

Creo que el nivel socioeconómico de muchos infectados determina que no les llegue la información o tienen otros problemas que hace que no busquen un embarazo. Pero pensaría que debería haber más casos. A medida que la enfermedad se lleva más hacia la cronicidad y se incorporan nuevos casos, se pensaría que habría más casos que consultasen. Esto fue el motivo por el cual comenzamos con el Dr. Semprini con el programa en el año 2000 -ya que el recibía en Italia parejas de la Argentina y de todo el mundo- que en cada lugar se pueda resolver el problema sin que viajen. Llamativamente eso no ocurrió en la medida esperada.

¿Novedades en fertilidad?: INVO, IVC, FIV e ICSI 18

Nov16

Hace algunos años en un congreso de reproducción asistida en el extranjero quedé perplejo al ver que se hacía referencia a los pacientes de infertilidad con la palabra “consumers”, es decir, “consumidores”. En ese momento tuve por primera vez la amarga sensación de que la actividad a la que me he dedicado por años, con vocación y la intención de ayudar a resolver un problema que afecta a millares de personas, había pasado a ser considerada por algunos como una oportunidad, una simple transacción comercial.
Esto lleva inexorablemente a que un tratamiento de fertilidad se transforme en un “producto” pasible de ser ofrecido recurriendo a toda artimaña marketinera existente que nada tienen que ver con la ciencia o la medicina. El falseamiento o la tergiversación de la realidad es una de esos artificios que tanto daño le hacen a la práctica de una profesión honesta por naturaleza.
Nuestro país parece no quedarse fuera de este concepto de “paciente = consumidor”. Recientemente en una jornada internacional organizada por un centro de reproducción asistida de Buenos Aires presentó como “revolucionaria técnica” un desarrollo que data de hace más de 20 años. La “novedosa técnica” ya fue comunicada por primera vez en la reunión anual de la ASRM (Sociedad Americana de Medicina Reproductiva) del año 1987. La gacetilla, que presenta al INVO, como una “novedad” incluye algunas otras inexactitudes tales como que “es el primer lanzamiento de una nueva técnica de fertilización asistida desde la introducción de la inyección intracitoplasmática de un espermatozoide (ICSI), a mediados de los 90, y de la fertilización in vitro (FIV), en 1968”.
El rebautizado “INVO”, nació en los ’80 bajo el nombre de “IVC” (de intravaginal culture o cultivo intravaginal). La técnica de cultivo intravaginal consiste en colocar varios ovocitos y algunas decenas de miles de espermatozoides dentro de un tubo con un medio de cultivo adecuado. Sellado el tubo, se introduce en la vagina de la paciente donde se deja durante 48 horas. Luego se extrae y se inspecciona su contenido para determinar si se han formado embriones. De existir embriones, se los carga en un catéter de transferencia y se los transfiere al útero de la paciente.
Básicamente esta “revolucionaria técnica” más que una innovación es una precarización de la fertilización asistida, y como toda precarización, implica más riesgos que ventajas.

Para cada caso clínico, la técnica más adecuada

Si analizamos el proceso de reproducción asistida vemos que este consiste de diferentes pasos y requiere de distintas habilidades, profesionales y equipamientos. Los pasos de un IVC pueden resumirse en:
1. Estimulación ovárica controlada.
2. Monitoreo del crecimiento folicular y administración precisa de hCG.
3. Extracción de ovocitos maduros por punción.
4. Procesamiento (preparación) de la muestra de semen.
5. Colocación de óvulos y espermatozoides en un dispositivo con medio de cultivo adecuado e inserción del mismo en la cavidad vaginal
6. Extracción del dispositivo, identificación y transferencia de los embriones.
Las técnicas de estimulación ovárica, monitoreo del crecimiento folicular, la administración de hCG, la extracción de ovocitos y preparación de espermatozoides son idénticos tanto en el IVC, como en la fertilización invitro convencional (FIV) o para la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI). Justamente a partir del 5to punto es dónde otras variables entran en juego y de ellas dependerá la efectividad del tratamiento.
La técnica que se usará para lograr la fertilización dependerá de las características particulares e historia clínica de la pareja bajo tratamiento. Indicar un tratamiento por otro a priori en observación de una variable económica es quitarle chances a la técnica y exponer a la pareja a un probable fracaso. Si bien la fertilización in vitro convencional (FIV) puede resultar útil en algunos casos, el uso de la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) tiene cada vez más incidencia debido a que las posibilidades de falla total de fertilización se disminuyen notablemente. Si bien la fertilización in vitro convencional (FIV), que consiste en colocar juntos los ovocitos y espermatozoides y esperar que la fertilización se produzca espontáneamente, requiere de menos equipamiento, menor capacitación del personal y por lo tanto menores costos, el hecho es que limitarse a usar únicamente esa técnica limitaría también la proporción de pacientes que podrían tratarse. Una gran parte de los factores masculinos quedarían totalmente excluidos de la posibilidad de ser tratados. La inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) es una técnica de alta complejidad y la respuesta para esos otros casos.
Como en toda actividad científica, la otra variable fundamental en el éxito de toda técnica de fertilización asistida es la observación y seguimiento. Una vez realizada la inseminación deben esperarse unas 14 horas para realizar una observación y determinar si se produjo la fertilización. Se controla, por ejemplo, que la actividad metabólica de los espermatozoides no deteriore el medio de cultivo o que más de un espermatozoide no fertilice un mismo ovocito dando lugar a un embrión con una constitución genética anormal. En otros casos el ovocito es capaz de activarse sin la intervención del espermatozoide, y esto dará lugar a embriones de apariencia normal, pero totalmente inviables. Asimismo, la observación minuciosa de la fertilización posibilitará registrar características que definirán el posterior desarrollo embrionario, lo cual permite determinar cuáles serán aquellos con mejores posibilidades de dar lugar a un embarazo.
En el cultivo intravaginal los ovocitos permanecen en contacto con los espermatozoides durante 48 horas, sin seguimiento posible, lo cual como vimos, puede ser nocivo, y además se pierde la posibilidad de detectar fertilizaciones anormales y embriones de viabilidad disminuida.
En las técnicas de FIV/ICSI los ovocitos fertilizados se continúan cultivando por períodos variables de tiempo. Si únicamente fertilizaron unos pocos se efectúa la transferencia al útero luego de 24 horas de cultivo, si hay varios fertilizados se continúa cultivando por 48 a 96 horas más. Esto permite que aquellos embriones con mayores posibilidades de implantarse se diferencien de aquellos que no serán capaces de hacerlo. De esta forma se pueden mejorar las posibilidades de lograr un embarazo y a la vez disminuir los riesgos de producir un embarazo múltiple. Al poder elegir mejor es posible transferir menos embriones manteniendo una alta tasa de éxito.

¿Cuándo es opción el cultivo intravaginal (IVC)?

El concepto del cultivo intravaginal nace como técnica de reproducción asistida simplificada para dar respuesta a la falta de equipamiento y recurso humano calificado propio de los países en desarrollo. Es una opción a la que podría recurrirse en lugares donde se carece de los recursos necesarios para montar un centro de fertilidad con un laboratorio de alta complejidad. Existe bibliografía de casos en los que se ha utilizado esta técnica en centros de muy baja complejidad para el transporte de los gametos a laboratorios más avanzados en dónde se termina por realizar el tratamiento de alta complejidad indicado, ya sea FIV o ICSI.
Presentar esta técnica como una opción cuando se dispone de un centro de fertilidad con un laboratorio completamente equipado no parece ser ventajoso ni para el centro, ni para el paciente. Un centro de fertilidad de semejantes características posee costos fijos en recursos humanos y de mantenimiento de equipo que de todos modos serían transferidos al valor final de la técnica, por más simple que esta sea. En otras palabras, estamos sacrificando probabilidad de éxito en función de costos, pero que en la práctica estos no serían tan bajos como se presentan en la teoría.
Basta sólo con visitar el sitio de INVO Bioscience, la empresa comercializadora del producto, para ver a qué mercados está dirigido. El producto está destinado principalmente a los mercados de Latinoamérica, África y Oriente Medio. Por otro lado, el dispositivo aún no goza de la aprobación de la FDA (“Food and Drug Administration”, ente regulador de medicamentos americano). Según INVO, se amparan en el hecho de que la FDA no “aprueba” ese tipo de dispositivos médicos sino que apenas otorga “permisos” para su comercialización en territorio de Estados Unidos (más información aquí). Finalmente, INVO anuncia con orgullo el nacimiento de su primer “Commercial Baby” en Pakistán el 9 de octubre de 2009. ). Se puede hacer un seguimiento de la evolución de las acciones de INVO BIOSCIENCE INC en la bolsa americana aquí.
En síntesis, mediante el cultivo intravaginal se podría tratar a un grupo muy limitado de pacientes de edad muy favorable y factor masculino normal. En estos casos se podría esperar una probabilidad de éxito aceptable. Pretender generalizar esta técnica a pacientes de características más complejas significaría entrar una zona de riesgo en la cual el paciente no estaría recibiendo el tratamiento apropiado para resolver su infertilidad.

El meollo del asunto: los costos

Claro que parte de la preocupación de todo paciente que debe someterse a un tratamiento de fertilización asistida son los costos. Son técnicas científicas de alta complejidad que requieren de un equipo multidisciplinario de médicos y técnicos de laboratorio además de equipamiento complejo y medicación que no es barata. En nuestro país, sin una ley que ampare a aquellos que no están en condiciones de afrontar semejantes costos el acceso a medicina de alta complejidad está acotado para buena parte de la población.
La preocupación en la reducción de costos no debe ser entendida como una carrera desesperada por aplicar la técnica más barata por más novedosa que parezca sin tomar ninguna otra variable en cuenta. ¡Esto es medicina y estamos hablando de personas!
Toda reducción de costos será directamente proporcional a la experiencia de los profesionales y calidad del equipamiento en juego. Mejor equipamiento permitirá mayor precisión y mejores profesionales tomarán decisiones más acertadas que implicarán menores costos. Además, institucionalmente siempre hemos hecho el mayor esfuerzo posible para presentar todas opciones de financiamiento disponibles. El tema económico debe ser abordado con la misma particularidad que el tratamiento.
La creciente demanda por fertilización asistida ha creado una verdadera industria de la medicina reproductiva. Existen varios métodos y técnicas, cada una con tasas de embarazo que le son propias. Con seguridad, nuevos procedimientos y modificación de los actuales serán desarrollados e introducidos, muchos de ellos ganarán el favor y serán efectivísimos en manos de sus creadores y protagonistas. Mientras que debemos ser receptivos a cualquier nuevo desarrollo, cada técnica deberá ser cuidadosamente evaluada y comparada científica y clínicamente con las tecnologías reproductivas ya establecidas para ser finalmente adoptadas.

Dr. R. Sergio Pasqualini is powered by WordPress y Halitus Instituto Médico
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