Archivo Enero 2010

La dinámica y la importancia de la medicina mente-cuerpo en la infertilidad 2

Ene28

“Relajate, que ya te vas a embarazar”. Por más bien intencionado que el consejo pueda ser, puede exasperar, y hasta enfurecer, a cualquier mujer luchando contra la infertilidad. Esta escena que puede parecer hasta tener rasgos de ficción, es una situación que se presenta a diario en el consultorio de un ginecólogo especializado en infertilidad. Desde hace ya más de tres décadas que los profesionales de la medicina reproductiva hemos reconocido el impacto del estrés sobre el paciente infértil: no necesariamente como causa de la infertilidad en sí misma, pero como una seria complicación de la patología y su tratamiento.
Esta noción nos ha llevado a ver la salud reproductiva desde otra perspectiva, una perspectiva más integral: la noción de que los aspectos mentales, emocionales y físicos de la infertilidad están entrelazados. Así concluimos que encarar el tratamiento de la infertilidad sólo en su aspecto clínico es, en el mejor de los casos, ineficiente, y en el peor ineficaz. Hace cincuenta años, los colegas podrían sostener que una mujer estaba histérica y por eso no conseguía embarazarse. Con la evolución de las técnicas diagnósticas las causas psicológicas de la infertilidad han tomado una nueva dimensión y protagonismo. Hoy no dudamos de la existencia de una variedad de matices que entrecruza factores psicológicos con los fisiológicos.

Estrés, ansiedad y depresión

Las investigaciones de medicina del comportamiento o también conocida como medicina mente-cuerpo sobre la infertilidad son tan tempranos como 1987. Estudios avalados por la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard de 1993 pusieron en evidencia que los niveles de depresión y ansiedad por los que atraviesa una mujer con diagnóstico de infertilidad son comparables a los que puede atravesar un paciente con enfermedades graves coronarias, VIH e incluso cáncer.

La definición técnica de estrés involucra una respuesta de nuestro cuerpo a cualquier demanda. Puede ser la consecuencia de una gran variedad de estímulos físicos y emocionales incluyendo conflictos internos e hitos significativos de nuestras vidas. El estrés es un estado en el que tienen lugar una cadena de reacciones glandulares y hormonales con el fin de ayudar a nuestro organismo a adaptarse y enfrentar las nuevas condiciones y circunstancias del entorno. Cuando esta exigencia se sostiene en el tiempo, la reacción de estrés se convierte en un factor que amenaza al organismo, lo quebranta, volviéndolo proclive a la aparición de disfunciones y enfermedades. La experiencia negativa del diagnóstico de infertilidad o los continuos fracasos en los intentos por lograr un embarazo elevan considerablemente los niveles de estrés. Estrés que, a su vez, disminuye las probabilidades de éxito de un tratamiento de fertilidad. Sentimientos de angustia y ansiedad pueden surgir caracterizando la vida emocional de quienes transitan esta experiencia, pudiendo llegar hasta estados depresivos severos. La calidad de vida se ve afectada, las relaciones consigo mismo y con los demás.

Los síntomas de la depresión pueden variar de persona a persona, pero existen signos inequívocos que delatan su presencia. Son signos de depresión son un estado de ánimo triste o deprimido persistente que puede ir acompañado de:

  • disminución o aumento de apetito;
  • aumento o disminución significativo de peso;
  • insomnio o hipersomnia;
  • fatiga;
  • sensación de intranquilidad;
  • culpa excesiva o inadecuada;
  • aislamiento social;
  • falta de interés por las actividades que le son agradables;
  • dificultad para pensar o concentrarse;
  • sentimientos de inutilidad;
  • pensamientos recurrentes sobre la muerte; y hasta,
  • pensamientos suicidas.

Los signos de ansiedad se manifiestan en:

  • preocupación o miedo de que algo malo va a ocurrir;
  • temblores o contracciones nerviosas;
  • fatiga;
  • inquietud;
  • tensión muscular;
  • nerviosismo;
  • mareos;
  • pulso o respiración acelerados, hiperventilación;
  • sudor frío y manos húmedas;
  • boca seca;
  • síntomas gastrointestinales como náuseas o diarrea;
  • irritabilidad o impaciencia; y,
  • atención dispersa.

Comparar los niveles de estrés a la que puede estar sujeta una persona con infertilidad con los de las llamadas enfermedades graves puede parecer exagerado. Sin embargo, deja de serlo cuando entran en consideración las derivaciones personales y sociales que le son propias a la experiencia de la infertilidad:

  • efectos en la relación de pareja;
  • influencia sobre la vida sexual;
  • repercusión en las relaciones familiares y en el círculo íntimo de amistades;
  • efectos sobre el desempeño laboral;
  • preocupación sobre la economía; y,
  • contradicciones religiosas.

La procreación es el instinto más básico y fuerte del reino animal y para aquellas personas con ese instinto bloqueado significa una tremenda carga psicológica. Sumadas las presiones y mandatos sociales y culturales, que llevan al individuo a vivir la infertilidad como un estigma, entenderemos entonces la acción del estrés sobre órganos, aparatos y sistemas alterando su funcionamiento y estado de salud.
Si bien el pico de estrés para las parejas que luchan contra la infertilidad se ubica entre el segundo y tercer año de intentos, los síntomas de angustia y ansiedad pueden observarse más temprano. En Halitus comprendimos esta relación y su importancia siendo pioneros en el intento por revertir esta situación e incorporar complementos a la terapéutica clínica. En el año 2000 pusimos en marcha el Proyecto que denominamos “Acompañándote” integrados por un grupo de psicólogas y psicopedagogas con el fin de asistir, contener e informar a los pacientes de infertilidad. Paralelamente, nació el Departamento de Psicología, grupos de Co-Ayuda y Yoga en la búsqueda del embarazo.

Sistema de Entrenamiento Especial para tratamientos de infertilidad

Años de investigación y experiencia nos llevan hoy a hacernos eco del denominado “Sistema de entrenamiento especial para tratamientos de infertilidad”. El sistema de entrenamiento en medicina mente-cuerpo que estamos implementando en Halitus se basa en los lineamientos del Programa Avanzado de Recuperación y Apoyo (P.A.R.A.) creado por la Fundación Salud y las pautas del Programa de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard para la infertilidad. El P.A.R.A tiene su base en la psiconeuroendocrinoinmunología (PNEI), que estudia la interacción entre la psiquis, el sistema nervioso, el sistema endócrino y el inmune.

En el entrenamiento, que tiene una duración de 3 meses, las participantes (mujeres pacientes con indicación de infertilidad) se ejercitan en la utilización de recursos propios, habilitándose para modificar su química interna generando las drogas endógenas necesarias para optimizar los tratamientos médicos. Así podrán disminuir los niveles de estrés utilizando técnicas de relajación, inteligencia emocional y espiritual que conecte a las personas con el verdadero propósito de sus vidas. Las técnicas son desarrolladas no sólo con la intención de aumentar las chances de la concepción pero la de incrementar las sensaciones de bienestar general y paz. Muchas mujeres llegan al consultorio convencidas de que “tocaron fondo”. Eso nada tiene que ver con calidad de vida. Al completar el Entrenamiento contarán con las herramientas necesarias para adquirir resiliencia y poder enfrentar todo lo que se relacione con la experiencia de infertilidad.

La evidencia demuestra que aliviando la angustia mental y emocional los tratamientos de fertilidad se vuelven más efectivos. En un estudio de 174 mujeres, el 24% de aquellas que entraron al programa mente-cuerpo sin signos de depresión (medido con la escala de diagnóstico clínico estándar) lograron el embarazo en los 6 meses siguientes al programa. A su vez, mujeres que entraron al programa con síntomas severos de depresión mostraron una tasa de embarazo del 60%. Claramente, para estas últimas, un estado de depresión ponía obstáculos a su fertilidad.

Un enfoque mente-cuerpo reconcilia la relación con el cuerpo: nutrición adecuada, ejercicio y técnicas de relajación como yoga, respiración profunda y masajes pueden ser adoptadas de manera muy sencilla con resultados casi inmediatos. Curar la mente es más difícil y complejo pero no por ello menos importante. La mujer llega al consultorio con una carga importante de pensamientos negativos; algunos le son obvios y otros están profundos en su inconsciente. Pensamientos como “Nunca voy a lograr embarazarme”, o peor aún, “Nunca seré feliz si no logro este embarazo” son comunes a todas estas pacientes. Entonces nos concentramos en la práctica por cambiarlos por otros que son más objetivos y sanos como “Estoy haciendo todo lo posible para embarazarme”. El Entrenamiento contempla la utilización de restructuración cognitiva, una herramienta eficaz para el abordaje de sistemas de creencias que generan estos pensamientos negativos.

Este Sistema de Entrenamiento Especial consiste en una experiencia individual y personal en el marco de un encuentro grupal. Ese encuentro permite la percepción de la experiencia de infertilidad como parte de una experiencia humana más amplia y no como un castigo separado y aislado sin solución; y también tomar conciencia de los propios pensamientos y sentimientos dolorosos sin identificarse con ellos.

Lo fundamental es saber que un Sistema de Entrenamiento en Medicina mente-cuerpo persigue el objetivo de que las mujeres con patología de infertilidad, aprendan cómo influir sabiamente sobre sus sistemas de regulación cuerpo – mente para encarar un tratamiento de infertilidad, tomar decisiones correctas y optimizar los resultados. Convertir una situación conflictiva en una experiencia llena de significado que es esencial para encarar cualquier tratamiento de fertilidad, tomar decisiones correctas y aumentar sus chances de éxito.

Ola de calor y los riesgos para el embarazo 1

Ene28

Mientras que disfrutamos del sol del verano una creciente y persistente ola de calor puede significar un riesgo real para la salud de la embarazada y su bebé.

El Servicio Meteorológico Nacional ha lanzado una alerta al respecto de las altas temperaturas que estamos soportando. El organismo prevé que la ola de calor se extenderá hasta el 31/01 y alerta sobre los riesgos de la salud en general. En vistas a esta situación el Ministerio de Salud puso a disposición del público medidas preventivas para paliar la situación tomando especial atención en personas mayores de 65 años, niños y quienes padecen enfermedades crónicas específicas.

Las mujeres embarazadas deben también tomar especial cuidado a estas altas temperaturas. La “intolerancia al calor” es un síntoma habitual en la embarazada. Durante el embarazo la temperatura corporal es ya de por sí un poco más alto que el normal, con lo cual, el calor agregado del ambiente puede tener mayor impacto en este grupo de personas.

Una sensación térmica elevada debe observarse con cautelan en particular durante el primer trimestre del embarazo. Un estudio publicado por el British Journal of Obstetrics and Gynaecology del 2005 concluyó que la exposición a altas temperaturas está relacionada con nacimientos de peso levemente reducido. Las temperaturas excesivas causan que el cuerpo materno reacciones contrayendo los vasos sanguíneos como método de enfriamiento reduciendo la cantidad de nutrientes que pasan hacia el feto. Al mismo tiempo, aquellas mujeres en las últimas semanas de embarazo deben también tomar cuidado para evitar partos prematuros y otras complicaciones. Estos no son motivos para entrar en pánico, pero sí para tomar medidas para protegerse a sí mismas y al bebé por nacer. El sentido común es fundamental.

Los síntomas de un “golpe de calor” a los que deben estar atentas son:

  • temperatura corporal elevada (más de 39.5 C);
  • piel enrojecida, seca y con alta temperatura;
  • pulso rápido e intenso;
  • dolor de cabeza pulsante;
  • mareos y vértigo;
  • nauseas y vómitos;
  • inconsciencia.

¿Cuál es la mejor forma de evitar problemas?

Mantenerse hidratada es básico, sin embargo, el consumo exagerado de agua puede ser tan nocivo como su falta. El beber agua en exceso puede llevar al cuadro conocido como “intoxicación por agua”. Por más extraño que suene, la sobrehidratación con agua conduce a un desequilibrio de los electrolitos quedando el organismo expuesto a condiciones de baja concentración de sodio. Un cuadro de sobrehidratación incluye cansancio muscular, calambres y en los casos más severos, pérdida del conocimiento. Un consumo razonable de líquidos es de 1,5 a 3 litros diarios dependiendo de la masa corporal. Como regla general por cada kilo de peso corporal se requieren 31.5 ml de agua, aumentando levemente su consumo con el aumento de las temperaturas (medio litro diario más sería suficiente). Buenas alternativas al agua son los jugos cítricos, leche y las bebidas deportivas, en particular para aquellas mujeres que transpiran bastante. Por supuesto, mantenerse bien lejos del alcohol – aunque para la embarazada esto debería ser rutina independientemente del clima- ya que el alcohol produce el efecto contrario: deshidrata en lugar de hidratar.

Modificar o acomodar la dieta es otro buen consejo. Evitar las comidas pesadas ricas en grasas e hidratos de carbono. Dar preferencia a los platos fríos, en particular ensaladas y frutas. Al contrario de lo que dicta el saber popular, el consumo extra de sal no es necesario ya que en general, el consumo de sal en nuestra dieta es elevado de por sí.

Evitar la exposición solar, buscar áreas frescas y de sombra. Utilizar ventilador y aire acondicionado, evitar lugares poco ventilados. No permanecer en autos estacionados. Si no hay alternativa (como por ejemplo, tener que viajar en subterráneo), llevar una botella con agua para hidratación. Durante condiciones de calor extremo buscar refugio en locales con aire acondicionado como cines y shoppings. Si estás disfrutando de tus vacaciones, permanecer al sol por períodos cortos y fuera de los horarios de mayor incidencia (11 de la mañana hasta 3 de la tarde). El uso de protector solar a partir de factor 15 es primordial. Todo protector debe ser aplicado por lo menos 15 minutos antes de la exposición y re aplicado con cada baño.

Siguiendo estos consejos básicos y el sentido común, la embarazada podrá muy fácilmente ignorar las alertas de altas temperaturas y disfrutar de esa etapa tan particular en la vida de una mujer.

Infertilidad y medicina tradicional china: un enfoque milenario a los nuevos desafíos 14

Ene13

La medicina moderna occidental ha realizado enormes avances en el diagnóstico y tratamiento de la infertilidad. En las últimas décadas las técnicas específicas se han complejizado permitiendo obtener mejores y más rápidos resultados. En contraposición, existen aún espacios de incógnitas y muchos temas pendientes por resolver de los cuales no encontramos explicación y solución. Términos como “ESCA” o “esterilidad sin causa aparente”, son comunes en la práctica médica occidental. Definimos así los casos de infertilidad en los que no existe causa médica para no lograr el embarazo, pero aún así, no se alcanza la gestación. En cantidad no son casos como para menospreciar: alcanzan a un por lo menos 15% de los pacientes que consultan por esta patología.
A las condiciones médicas de la infertilidad debemos sumar conductas sociales nuevas que aumentan su incidencia. Abuso de drogas, alcohol y cigarrillo y su combinación con dietas poco equilibradas o exceso de trabajo y estrés son causas frecuentes de infertilidad. La postergación de la maternidad, es decir, diferir la idea de tener un hijo al límite de lo biológicamente posible sin previsión del verdadero estado de la salud reproductiva, es también una práctica actual. Este aplazamiento social genera patología en un momento del ciclo de vida reproductivo de la mujer en donde, en realidad, es natural que no se pueda concebir.

La medicina tradicional china

Son en estos casos cuando muchas parejas pueden acudir al auxilio de las terapias más antiguas conocidas por el mundo oriental. La medicina tradicional china, posee un enfoque particular respecto de la salud y bienestar general que se remonta a por lo menos 2000 años. Su peculiar visión trata a la infertilidad a través de un reequilibrio y reeducación de todo el organismo en lugar de centrarse en el problema de la reproducción en sí. Un practicante de la medicina tradicional china evaluará al paciente como un todo: desde su constitución física, su edad y la disposición emocional a las fortalezas y debilidades fisiológicas. Con esta información intentará que el organismo ingrese en un ciclo de autorecuperación.
Los tratamientos de medicina china tienen un gran punto a favor: un bajo potencial de efectos secundarios. En este aspecto parecen diferir bastante con los de la medicina occidental moderna puesto que, lamentablemente, esta última nunca descarta efectos secundarios, aunque muchos de ellos, sino todos, son transitorios. Así tiene sentido recurrir a estas terapias si la medicina moderna no logra resolver la patología, o paralelamente, para potencializar sus resultados.
El fundamento teórico de la medicina china es la energía. Un organismo viviente es simplemente energía que ha tomado forma. A modo de simplificación, los chinos denominan a esta energía natural “Qi”. La infertilidad se vincula con deficiencias que se derivan de por lo menos uno de los tres sistemas de órganos: riñones, hígado y bazo. Lo primero a tener en cuenta será el qi del riñón o la energía vital. Luego se tendrá en cuenta el hígado. Una deficiencia hepática en la mujer se manifiesta como la incapacidad para liberar un ovocito, y en el varón como producción insuficiente de espermatozoides. Los estados mentales como la depresión o el estrés pueden influir negativamente sobre el sistema hepático. Finalmente, examina la situación del bazo para determinar obstrucciones o deficiencias en el qi. Problemas con el qi a nivel del bazo pueden resultar en problemas de implantación o incapacidad de mantener el embrión recién formado en el útero, explicando abortos tempranos y recurrentes.
Tal como en la medicina moderna occidental, la medicina china tiene como práctica examinar en profundidad la salud general del paciente, pero en este caso para determinar dónde reside el “desequilibrio”. El diagnóstico del pulso permite distinguir el exceso o deficiencia de los órganos y nos habla de la naturaleza de la enfermedad. Relaciona fortalezas y debilidades, nostrando un cuadro de la condición general del paciente.

Acupuntura y terapia herbal

Todo tratamiento incluye acupuntura y las terapias a base de hierbas. El sistema reproductivo femenino está asociado con el sistema sanguíneo y por lo tanto se buscan irregularidades relacionadas con la menstruación: períodos irregulares, ausencia temporal o permanente de flujo menstrual, sangrado excesivo y síndrome premenstrual. La acupuntura y terapia herbal se focalizarán en los riñones con la intención de normalizar las irregularidades relativas a la menstruación. Alcanzada la regularidad en los ciclos menstruales se mejorará la energía en general, favorecerá la libido y los riñones estarán cumpliendo con su función hormonal eficientemente. Los ovarios funcionarán normalmente y se producirán ovocitos con capacidad de ser fertilizados.
Según la medicina china el problema de la infertilidad muchas veces se deriva del estancamiento del qi hepático como resultado de situaciones de estrés prolongado, depresión o exceso de trabajo. Hace énfasis sobre el hecho de que se puede entender el qi, o esencia, como conformado por dos partes. Una esencia heredada o predeterminada, como las predisposiciones genéticas a la salud y la enfermedad, y una esencia posterior, determinada por el estilo de vida que elijamos. Nuestra capacidad de tener vidas largas y fértiles dependerá del uso que hagamos de nuestra energía. A veces el estrés o la enfermedad nos obligan a hacer grandes despilfarros de nuestro abastecimiento energético. Otras veces, voluntariamente anulamos nuestras propias defensas (a través de exceso de trabajo o el abuso de sustancias químicas y drogas) y aceleramos el proceso de envejecimiento, lo que acorta la ventana de la fertilidad.
Es útil recordar que la infertilidad es, para muchas de las parejas, sólo un reto de carácter temporal. Hay un preconcepto muy común de quien transita por esta enfermedad sostenido en la creencia de que si se es fértil, simplemente se es, y si no se es, no llegará a serlo nunca. Esto no es así en absoluto. Existen muchos niveles y etapas de la fertilidad que pueden mejorar con la acupuntura, hierbas, dieta saludable y el modo de utilizar energías y establecer prioridades. Lograr o retomar el equilibrio que la medicina tradicional china propone puede ser la respuesta para una nueva vida y un enfoque alternativo y válido para algunos problemas de infertilidad.

Dr. R. Sergio Pasqualini is powered by WordPress y Halitus Instituto Médico
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