Archivo agosto 2010

Sistema de Entrenamiento Especial (SEES): un enfoque holístico de la pareja infértil 2

Ago17

El Sistema de Entrenamiento Especial (SEES) es el resultado de aplicar un enfoque holístico y multidisciplinario a la medicina reproductiva. Integra la medicina del comportamiento (también conocida como “medicina mente cuerpo”), medicina tradicional china y los últimos avances en psicología y “stress management” a la experiencia clínica de la medicina reproductiva. Está basado en el modelo psicoterapéutico de las investigaciones científicas sobre la conexión mente-cuerpo desarrollado por la Escuela Medicina de Harvard para la infertilidad. Incluye también la experiencia de la Fundación Salud dirigida por Stella Maris Maruso en su Programa Avanzado de Recuperación y Apoyo (P.A.R.A) sumado a nuestra experiencia científica en salud reproductiva.
El SEES tiene por objeto complementar las terapias y asistir a los pacientes que se encuentran en tratamientos de reproducción asistida mejorando sus resultados así también como a aquellos pacientes que recién están pasando por las primeras etapas de búsquedas infructuosas del embarazo. Según la Escuela Medicina de Harvard, la medicina mente cuerpo le enseña a las personas a utilizar sus cuerpos y mente para cambiar su comportamiento o psicología con el objeto de promover su salud y/o recuperarse de una enfermedad.

Beneficios de las terapias complementarias en la infertilidad

Los beneficios de la interacción de las terapias complementarias con la medicina clínica (o medicina convencional) surgen a partir de combinar sus diferencias. La denominada medicina convencional está basada en el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad con la aplicación del conocimiento científico, la investigación biomédica y la tecnología. La curación está basada en la administración de medicación, cirugía u alguna forma de terapia clínica. Lo más importante es su especificidad. Por otro lado, las terapias complementarias enfocan a la enfermedad como un desequilibrio emocional o energético que va más allá de su manifestación clínica o que dicha manifestación es apenas un síntoma de ese desequilibrio. El desequilibrio puede no tener sólo un aspecto físico, sino también mental, emocional y espiritual. Por último, es la persona misma la que contribuye en buena parte al proceso de sanación.
Entonces, así como no podríamos esperar que las terapias complementarias resuelvan un síntoma que tenga origen genético o físico-funcional, tampoco podemos esperar que la medicina clínica lo haga con alteraciones originadas por el estrés o desequilibrios emocionales. Más aún, las mismas situaciones de enfermedad generan situaciones de estrés que en nada contribuye a su curación, agravando el problema y entrando en un círculo vicioso. Finalmente, que la misma persona sea parte de este proceso significará que en el futuro prestará mayor atención a su calidad de vida impactando positivamente en prevención y salud.

Midiendo los efectos del SEES

Las investigaciones en medicina mente-cuerpo sobre la infertilidad son tan tempranos como 1987. En Halitus fuimos pioneros en incorporar herramientas complementarias para ayudar a las parejas a lidiar con el estrés, la depresión y otros trastornos emocionales derivados y causantes de infertilidad hace poco más de 10 años. En el año 2000 pusimos en marcha un Proyecto que denominamos “Acompañándote”: integraba un grupo de psicólogas y psicopedagogas con el fin de asistir, contener e informar a los pacientes de infertilidad. Paralelamente, nació el Departamento de Psicología, grupos de Co-Ayuda y Yoga en la búsqueda del embarazo. A partir de enero 2010 integramos un Programa de medicina mente-cuerpo que incluye el Sistema de Entrenamiento y Acupuntura como parte de nuestro Departamento de Fertilidad.
Para explorar más acerca del perfil de las pacientes que integraron el primer SEES decidimos investigar formalmente el impacto de las diferentes intervenciones psicológicas y los motivos que llevan a una paciente por acudir o no a terapias complementarias. Este primera aproximación es parte de un estudio más amplio y que incluye a todos los pacientes del Instituto funcionando, entre otras cosas, como grupo de control (aquellos pacientes que no participen del SEES).
Recurrir a terapias complementarias para enfrentar el problema de fertilidad fue una estrategia relativamente frecuente, ya que más de la mitad de las participantes lo había hecho antes de comenzar con el entrenamiento. Pocas veces el médico está en conocimiento de este dato: tanto porque no forma parte de la rutina del sondeo médico como porque los pacientes lo sienten como algo clandestino y hasta vergonzoso para revelar. Al mismo tiempo, la mitad consideró que esas terapias podrían ser efectivas o muy efectivas para el manejo de su patología. Completado el entrenamiento de 3 meses de duración, casi la totalidad de las pacientes respondió afirmativamente a la pregunta referida al uso en el futuro alguna terapia alternativa en relación al problema de fertilidad.
La disponibilidad información es la clave al momento de una paciente no optase por un tratamiento complementario. Esta variable se muestra por sobre otros aspectos como recomendación o evidencia científica.
Independientemente de cuál miembro de la pareja (o si ambos) sufre de infertilidad, varón y mujer reaccionan y se expresan emocionalmente de manera diferente en relación a la patología. También quedó al descubierto la diferente interpretación que hacen del tránsito como pareja infértil. Si bien la inversión psicológica que hace el varón en lograr el embarazo es menor en relación a la de la mujer, todo hombre que no consigue embarazar a su pareja va a atravesar por las mismas emociones que la mujer infértil. El 80% de los varones estuvieron de acuerdo en acompañar a su pareja en el SEES y entendieron que tuvieron una participación activa. Expresaron haber notado cambios positivos dentro del primer mes tanto en su mujer como en la relación entre ambos. A pesar de ello, casi la totalidad de las mujeres hubieran deseado una mayor empatía de su pareja. Las diferencias en los niveles de exteriorizar e interpretar el problema no significa que la respuesta emocional no exista o sea menos dolorosa.
Gracias a investigaciones y trabajos anteriores sabemos que el estrés y las emociones tienen un impacto en muchos de los sistemas del cuerpo. El sistema reproductivo no es ajeno a ello. La incorporación de terapias complementarias al tratamiento clínico de la infertilidad de un modo ordenado, objetivo y desde dónde sus resultados puedan ser medidos, evaluados y corregidos se plantea como una opción real y científica para potenciar sus resultados.

Se logró por primera vez madurar invitro óvulos de la fase más temprana de su desarrollo 0

Ago6

El éxito de esta técnica en ratones podría ofrecer nuevas opciones al tratamiento clínico de la infertilidad femenina

Científicos de la Universidad de Standford lograron por primera vez activar óvulos de ratón en sus primeras etapas de desarrollo completando su total madurez. A su vez, en un experimento paralelo, replicaron este hallazgo con éxito en la maduración de óvulos in vitro de pacientes oncológicas.

Desde el punto de vista de la medicina reproductiva humana se trata de un gran paso. Desarrollada en su aplicación clínica promete ofrecer más opciones a mujeres con ciertas patologías específicas de infertilidad. El uso de estimulación ovárica para lograr que óvulos inmaduros se desarrollen hasta alcanzar un estado en el que puedan ser fertilizados ya es una práctica común. La novedad radica en que hoy estas técnicas sólo funcionan en óvulos que están comparativamente en una fase mucho más avanzada de su desarrollo. El estudio demostró que es posible estimular gametos en etapas bien tempranas -dónde estos existen en abundancia- y aún así, lograr su maduración completa. Más óvulos y de mejor calidad significará aumentar las probabilidades de embarazo en mujeres infértiles o edad más avanzada.

La “activación in vitro” (IVA), denominación que le diera la Dra. Jing Li, autora principal de la investigación, podría ser utilizada para el tratamiento de la infertilidad femenina, en particular en las patologías en las que el suministro de óvulos disponibles está disminuido o limitado. La falla ovárica prematura es una de estas patologías, presente en 1 de cada 100 mujeres de menos de 40 años. Hoy recurrimos a la donación de óvulos para posibilitar un embarazo en una mujer con esta disminución temprana de la fertilidad. Este grupo de mujeres podría beneficiarse con el desarrollo de esta técnica y también podría ser una salida para aquellas mujeres con cáncer que deban someterse a terapias (quimioterapia, radioterapia) que ponen en juego su fertilidad futura.

En qué consiste la investigación

Los óvulos sin madurar se encuentran dentro de estructuras celulares conocidas como “folículos ováricos”. Los folículos se forman en el feto femenino a partir del cuarto mes de gestación alcanzando su cantidad máxima en el sexto mes de vida intrauterina con poco más de 6 millones. Al nacer, su cantidad se habrá reducido a poco menos de la mitad, continuando la tendencia decreciente ubicándose en menos de 1000 con la menopausia. Cada mujer irá perdiendo folículos a diferentes ritmos dependiendo de su genética y factores ambientales.

Los folículos en su fase primaria de desarrollo se conocen como “primordiales”. La mayoría de ellos permanecen latentes, activándose a razón de 1000 folículos primordiales por mes. Alcanzada la pubertad, entre 20 y 30 folículos de tamaño medio están presentes en el inicio de cada ciclo menstrual y, por lo general, sólo un folículo completa su desarrollo y da lugar a un óvulo maduro. Los actuales tratamientos de fertilidad se concentran en el comparativamente pequeño número de folículos ováricos de medio tamaño que se encuentras en la última fase de su desarrollo.

Una enzima conocida como “PTEN” es la responsable por mantener a los folículos en su fase temprana inactivos hasta que estén listos para ser activados. En el estudio, los investigadores bañaron a cada par de ovarios de ratones de tres días de edad en una sustancia que elimina el efecto de frenado de la PTEN, junto con una segunda sustancia, “740Y-P”, para activar los folículos inactivos. Luego de dos días, se observaron los primeros signos de activación en la mayoría de los folículos en los ovarios tratados.

Estos ovarios fueron trasplantados en ratones adultos y se les aplicó hormona folículo estimulante (FSH). Si bien la FSH estimula la maduración de óvulos, no puede activar folículos inactivos. Después de dos semanas, los ovarios tratados con el bloqueador de PTEN y 740Y-P estaban visiblemente más grandes y más de tres veces más pesado que los ovarios no tratados.

Los ovarios tratados poseían hasta seis veces más folículos en etapas avanzadas de desarrollo y en gran porcentaje contenían óvulos que habían alcanzado su madurez completa. Los óvulos maduros fueron recogidos y fertilizados. Los resultados fueron sorprendentes: de 118 embriones transferidos a ratones subrogantes 20 resultaron en nacimientos sanos.

La maduración invitro de folículos primordiales es un gran desafío que será útil para la preservación de la fertilidad humana tanto por motivos sociales como clínicos. Quizás llegue el día en que sea una práctica común, que siendo muy joven, una mujer pueda optar por anticiparse y guardar criopreservada una pequeña biopsia de su ovario asegurándose óvulos en suficiente cantidad y calidad para ser fertilizados el día que lo desee o necesite.

Dr. R. Sergio Pasqualini is powered by WordPress y Halitus Instituto Médico
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