Categoría embarazo

Charla El rol de la medicina mente-cuerpo en la infertilidad 1

Jun18

Esta fue la charla del 22 de febrero 2010 en el Hotel Meliá de Buenos aires

EL ROL DE LA MEDICINA MENTE-CUERPO EN LA INFERTILIDAD
22 de febrero de 2010 - Hotel Meliá
Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Argentina

Disertante: STELLA MARIS MARUSO
Introducción: Dr. R. SERGIO PASQUALINI
Presenta: SILVINA CHEDIEK

PANEL ABIERTO DE PREGUNTAS A EXPERTOS
PANEL:
Sra. Stella Maris Maruso
Dr. R. Sergio Pasqualini

Lic María Elena Sardone
Sra. Claudia Pagano

ORGANIZARON:

FUNDACIÓN REPRO
Marcelo T. de Alvear 2086 Piso 6 Dto D
CP 1122, CABA
Tel. (+5411) 5273-2096
Fax (+5411) 4963-4000
Buenos Aires, Argentina
www.fundacionrepro.org

FUNDACIÓN SALUD
Costa Rica y Argentina
CP 1838, Luis Guillón
Tel. (+5411) 5272-8000
Pcia de Buenos Aires, Argentina
www.fundacionsalud.org.ar

HALITUS INSTITUTO MÉDICO
Marcelo T. de Alvear 2084
CP 1122, CABA
Tel. 54-11 5273-2080
Fax 54-11 4963-4000
Buenos Aires, Argentina
www.halitus.com

Embarazo, gripe estacional y H1N1: la importancia de vacunarse 4

Abr30

Este año las mujeres embarazadas tienen un tema más por el cuál estar alerta: H1N1. ¿Cómo podría la gripe afectar al embarazo? Los riesgos específicos de la influenza H1N1 para este grupo de la población y el hijo por nacer.

Con la alegría que un embarazo significa también se suman algunas inquietudes específicas en relación a la salud de la mamá y el hijo por nacer.  Este año las mujeres que esperan un bebé tienen un nuevo motivo de preocupación en relación a su propia salud y la de su bebé: la gripe H1N1. Para la embarazada no es un tema menor: todos los tipos de gripe pueden asociarse a una mayor probabilidad de hospitalización en mujeres embarazadas, tanto a gripe estacional como H1N1. La experiencia demuestra que, durante la temporada invernal, si una mujer cursando el último trimestre de su embarazo contrajera gripe, la probabilidad de que el cuadro se complique y requiera de hospitalización es cuatro veces mayor que si no estuviera embarazada.  En este sentido, las embarazadas poseen grados de complicaciones comparables a personas de 65 o más años de edad, en particular si contraen gripe durante el último trimestre del embarazo.

Debido a este riesgo incrementado, se debe fomentar la vacunación masiva de mujeres embrazadas por la gripe estacional.  La vacuna de la gripe estacional posee un nivel positivo de respuesta extraordinario.  Ha sido desarrollada, manufacturada, perfeccionada y aplicada durante décadas en cientos de millones de personas en todo el mundo. El historial de eventos adversos graves es bajísimo.  Pocos han sido los eventos adversos asociados con la vacuna que puedan ser catalogados como de gravedad.

La cepa de la gripe H1N1 2009 está teniendo incluso un mayor impacto sobre mujeres embarazadas en comparación con la gripe estacional. Las mujeres embrazadas se ven realmente afectadas y complicadas por este virus.  Si bien es difícil obtener cifras oficiales definitivas para este grupo poblacional para la Argentina, en Estados Unidos, durante el 2009 alrededor del 6% de las internaciones y decesos por el virus de la influenza H1N1 correspondieron a mujeres embarazadas.

Viendo el lado positivo sobre las enseñanzas que  la epidemia 2009 de la H1N1 nos ha dejado, podemos destacar el flujo de información que comenzó a circular en relación a las gripes y la necesidad de prevención.  El mundo entendió que tanto la gripe estacional como H1N1 es un problema que reviste seriedad para la mujer embarazada, y por lo tanto, debe estar preparada e inmunizarse.

La vacuna monovalente, denominación que recibe la vacuna que previene la cepa de influenza H1N1 2009, se aplica en forma gratuita para embarazadas en hospitales y centro de salud públicos.  Estudios clínicos previos han probado que la vacuna es segura tanto para la población en general como para este grupo específico. Las pruebas de la vacuna en mujeres embarazadas fueron concluyentes también respecto de la dosificación: una sola dosis es suficiente para estimular un sistema inmune de protección contra el virus de la gripe H1N1.

Vacuna monovalente: la mejor protección para el hijo por nacer

Además de la mamá, el bebé por nacer también queda protegido.  Vacunarse  resulta ser la mejor opción para proteger al  hijo una vez nacido.  Los bebés menores a 6 meses no son vacunados y por lo tanto, deberán ser protegidos por sus madres, con la persistencia de anticuerpos maternales. Estudios focalizados en la entrega de anticuerpos maternos hacia el bebé han concluido que, en general, casi todos los niveles de anticuerpos que la madre posee en su torrente sanguíneo pasan eficientemente  al bebé a través de la placenta.  Es decir, estos bebés por nacer estarían siendo inmunizados en tanto las mamás reciban las vacunas conteniendo los anticuerpos al momento del nacimiento. No sólo la mamá se estaría beneficiando de la vacuna sino también el recién nacido.

Con el nacimiento, la lactancia materna es fundamental. No se debe suspender el darle pecho aún habiendo la madre contraído la enfermedad. Las madres que estén amamantando deben continuar haciéndolo mientras reciban tratamiento para la gripe.  Los bebés que reciben leche materna no se enferman y lo hacen con menos frecuencia en relación a la gripe respectos de aquellos que no la reciben. La lactancia materna protege al bebé. La leche materna transfiere los anticuerpos de la mamá al bebé; son los anticuerpos que ayudan a combatir enfermedades.

En caso de que la mamá haya contraído la gripe H1N1 es importante tener en cuenta algunas consideraciones básicas:

  • el cuidado del bebé debe siempre llevarlo a cabo personas no enfermas;
  • si la mamá está demasiado enferma para amamantar, se deberá recurrir al sacaleches y que alguien más se encargue de la alimentación del bebé;
  • el médico puede considerar que la mamá tenga que hacer uso de una mascarilla en contacto con el bebé;
  • evitar toser y estornudar en la cara del bebé;
  • lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón.

No recibir la vacuna significa ponerse en un estado de riesgo. Durante el 2009, mujeres embarazadas que gozaban de un excelente estado de salud padecieron un estado de  enfermedad tan severa que implicó permanencia en unidades de cuidados intensivos.  Hoy la experiencia e investigación nos llevan a concluir que  en relación al embarazo la vacuna  debe ser recomendada y aplicada.

La dinámica y la importancia de la medicina mente-cuerpo en la infertilidad 1

Ene28

“Relajate, que ya te vas a embarazar”. Por más bien intencionado que el consejo pueda ser, puede exasperar, y hasta enfurecer, a cualquier mujer luchando contra la infertilidad. Esta escena que puede parecer hasta tener rasgos de ficción, es una situación que se presenta a diario en el consultorio de un ginecólogo especializado en infertilidad. Desde hace ya más de tres décadas que los profesionales de la medicina reproductiva hemos reconocido el impacto del estrés sobre el paciente infértil: no necesariamente como causa de la infertilidad en sí misma, pero como una seria complicación de la patología y su tratamiento.
Esta noción nos ha llevado a ver la salud reproductiva desde otra perspectiva, una perspectiva más integral: la noción de que los aspectos mentales, emocionales y físicos de la infertilidad están entrelazados. Así concluimos que encarar el tratamiento de la infertilidad sólo en su aspecto clínico es, en el mejor de los casos, ineficiente, y en el peor ineficaz. Hace cincuenta años, los colegas podrían sostener que una mujer estaba histérica y por eso no conseguía embarazarse. Con la evolución de las técnicas diagnósticas las causas psicológicas de la infertilidad han tomado una nueva dimensión y protagonismo. Hoy no dudamos de la existencia de una variedad de matices que entrecruza factores psicológicos con los fisiológicos.

Estrés, ansiedad y depresión

Las investigaciones de medicina del comportamiento o también conocida como medicina mente-cuerpo sobre la infertilidad son tan tempranos como 1987. Estudios avalados por la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard de 1993 pusieron en evidencia que los niveles de depresión y ansiedad por los que atraviesa una mujer con diagnóstico de infertilidad son comparables a los que puede atravesar un paciente con enfermedades graves coronarias, VIH e incluso cáncer.

La definición técnica de estrés involucra una respuesta de nuestro cuerpo a cualquier demanda. Puede ser la consecuencia de una gran variedad de estímulos físicos y emocionales incluyendo conflictos internos e hitos significativos de nuestras vidas. El estrés es un estado en el que tienen lugar una cadena de reacciones glandulares y hormonales con el fin de ayudar a nuestro organismo a adaptarse y enfrentar las nuevas condiciones y circunstancias del entorno. Cuando esta exigencia se sostiene en el tiempo, la reacción de estrés se convierte en un factor que amenaza al organismo, lo quebranta, volviéndolo proclive a la aparición de disfunciones y enfermedades. La experiencia negativa del diagnóstico de infertilidad o los continuos fracasos en los intentos por lograr un embarazo elevan considerablemente los niveles de estrés. Estrés que, a su vez, disminuye las probabilidades de éxito de un tratamiento de fertilidad. Sentimientos de angustia y ansiedad pueden surgir caracterizando la vida emocional de quienes transitan esta experiencia, pudiendo llegar hasta estados depresivos severos. La calidad de vida se ve afectada, las relaciones consigo mismo y con los demás.

Los síntomas de la depresión pueden variar de persona a persona, pero existen signos inequívocos que delatan su presencia. Son signos de depresión son un estado de ánimo triste o deprimido persistente que puede ir acompañado de:

  • disminución o aumento de apetito;
  • aumento o disminución significativo de peso;
  • insomnio o hipersomnia;
  • fatiga;
  • sensación de intranquilidad;
  • culpa excesiva o inadecuada;
  • aislamiento social;
  • falta de interés por las actividades que le son agradables;
  • dificultad para pensar o concentrarse;
  • sentimientos de inutilidad;
  • pensamientos recurrentes sobre la muerte; y hasta,
  • pensamientos suicidas.

Los signos de ansiedad se manifiestan en:

  • preocupación o miedo de que algo malo va a ocurrir;
  • temblores o contracciones nerviosas;
  • fatiga;
  • inquietud;
  • tensión muscular;
  • nerviosismo;
  • mareos;
  • pulso o respiración acelerados, hiperventilación;
  • sudor frío y manos húmedas;
  • boca seca;
  • síntomas gastrointestinales como náuseas o diarrea;
  • irritabilidad o impaciencia; y,
  • atención dispersa.

Comparar los niveles de estrés a la que puede estar sujeta una persona con infertilidad con los de las llamadas enfermedades graves puede parecer exagerado. Sin embargo, deja de serlo cuando entran en consideración las derivaciones personales y sociales que le son propias a la experiencia de la infertilidad:

  • efectos en la relación de pareja;
  • influencia sobre la vida sexual;
  • repercusión en las relaciones familiares y en el círculo íntimo de amistades;
  • efectos sobre el desempeño laboral;
  • preocupación sobre la economía; y,
  • contradicciones religiosas.

La procreación es el instinto más básico y fuerte del reino animal y para aquellas personas con ese instinto bloqueado significa una tremenda carga psicológica. Sumadas las presiones y mandatos sociales y culturales, que llevan al individuo a vivir la infertilidad como un estigma, entenderemos entonces la acción del estrés sobre órganos, aparatos y sistemas alterando su funcionamiento y estado de salud.
Si bien el pico de estrés para las parejas que luchan contra la infertilidad se ubica entre el segundo y tercer año de intentos, los síntomas de angustia y ansiedad pueden observarse más temprano. En Halitus comprendimos esta relación y su importancia siendo pioneros en el intento por revertir esta situación e incorporar complementos a la terapéutica clínica. En el año 2000 pusimos en marcha el Proyecto que denominamos “Acompañándote” integrados por un grupo de psicólogas y psicopedagogas con el fin de asistir, contener e informar a los pacientes de infertilidad. Paralelamente, nació el Departamento de Psicología, grupos de Co-Ayuda y Yoga en la búsqueda del embarazo.

Sistema de Entrenamiento Especial para tratamientos de infertilidad

Años de investigación y experiencia nos llevan hoy a hacernos eco del denominado “Sistema de entrenamiento especial para tratamientos de infertilidad”. El sistema de entrenamiento en medicina mente-cuerpo que estamos implementando en Halitus se basa en los lineamientos del Programa Avanzado de Recuperación y Apoyo (P.A.R.A.) creado por la Fundación Salud y las pautas del Programa de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard para la infertilidad. El P.A.R.A tiene su base en la psiconeuroendocrinoinmunología (PNEI), que estudia la interacción entre la psiquis, el sistema nervioso, el sistema endócrino y el inmune.

En el entrenamiento, que tiene una duración de 3 meses, las participantes (mujeres pacientes con indicación de infertilidad) se ejercitan en la utilización de recursos propios, habilitándose para modificar su química interna generando las drogas endógenas necesarias para optimizar los tratamientos médicos. Así podrán disminuir los niveles de estrés utilizando técnicas de relajación, inteligencia emocional y espiritual que conecte a las personas con el verdadero propósito de sus vidas. Las técnicas son desarrolladas no sólo con la intención de aumentar las chances de la concepción pero la de incrementar las sensaciones de bienestar general y paz. Muchas mujeres llegan al consultorio convencidas de que “tocaron fondo”. Eso nada tiene que ver con calidad de vida. Al completar el Entrenamiento contarán con las herramientas necesarias para adquirir resiliencia y poder enfrentar todo lo que se relacione con la experiencia de infertilidad.

La evidencia demuestra que aliviando la angustia mental y emocional los tratamientos de fertilidad se vuelven más efectivos. En un estudio de 174 mujeres, el 24% de aquellas que entraron al programa mente-cuerpo sin signos de depresión (medido con la escala de diagnóstico clínico estándar) lograron el embarazo en los 6 meses siguientes al programa. A su vez, mujeres que entraron al programa con síntomas severos de depresión mostraron una tasa de embarazo del 60%. Claramente, para estas últimas, un estado de depresión ponía obstáculos a su fertilidad.

Un enfoque mente-cuerpo reconcilia la relación con el cuerpo: nutrición adecuada, ejercicio y técnicas de relajación como yoga, respiración profunda y masajes pueden ser adoptadas de manera muy sencilla con resultados casi inmediatos. Curar la mente es más difícil y complejo pero no por ello menos importante. La mujer llega al consultorio con una carga importante de pensamientos negativos; algunos le son obvios y otros están profundos en su inconsciente. Pensamientos como “Nunca voy a lograr embarazarme”, o peor aún, “Nunca seré feliz si no logro este embarazo” son comunes a todas estas pacientes. Entonces nos concentramos en la práctica por cambiarlos por otros que son más objetivos y sanos como “Estoy haciendo todo lo posible para embarazarme”. El Entrenamiento contempla la utilización de restructuración cognitiva, una herramienta eficaz para el abordaje de sistemas de creencias que generan estos pensamientos negativos.

Este Sistema de Entrenamiento Especial consiste en una experiencia individual y personal en el marco de un encuentro grupal. Ese encuentro permite la percepción de la experiencia de infertilidad como parte de una experiencia humana más amplia y no como un castigo separado y aislado sin solución; y también tomar conciencia de los propios pensamientos y sentimientos dolorosos sin identificarse con ellos.

Lo fundamental es saber que un Sistema de Entrenamiento en Medicina mente-cuerpo persigue el objetivo de que las mujeres con patología de infertilidad, aprendan cómo influir sabiamente sobre sus sistemas de regulación cuerpo – mente para encarar un tratamiento de infertilidad, tomar decisiones correctas y optimizar los resultados. Convertir una situación conflictiva en una experiencia llena de significado que es esencial para encarar cualquier tratamiento de fertilidad, tomar decisiones correctas y aumentar sus chances de éxito.

Ola de calor y los riesgos para el embarazo 0

Ene28

Mientras que disfrutamos del sol del verano una creciente y persistente ola de calor puede significar un riesgo real para la salud de la embarazada y su bebé.

El Servicio Meteorológico Nacional ha lanzado una alerta al respecto de las altas temperaturas que estamos soportando. El organismo prevé que la ola de calor se extenderá hasta el 31/01 y alerta sobre los riesgos de la salud en general. En vistas a esta situación el Ministerio de Salud puso a disposición del público medidas preventivas para paliar la situación tomando especial atención en personas mayores de 65 años, niños y quienes padecen enfermedades crónicas específicas.

Las mujeres embarazadas deben también tomar especial cuidado a estas altas temperaturas. La “intolerancia al calor” es un síntoma habitual en la embarazada. Durante el embarazo la temperatura corporal es ya de por sí un poco más alto que el normal, con lo cual, el calor agregado del ambiente puede tener mayor impacto en este grupo de personas.

Una sensación térmica elevada debe observarse con cautelan en particular durante el primer trimestre del embarazo. Un estudio publicado por el British Journal of Obstetrics and Gynaecology del 2005 concluyó que la exposición a altas temperaturas está relacionada con nacimientos de peso levemente reducido. Las temperaturas excesivas causan que el cuerpo materno reacciones contrayendo los vasos sanguíneos como método de enfriamiento reduciendo la cantidad de nutrientes que pasan hacia el feto. Al mismo tiempo, aquellas mujeres en las últimas semanas de embarazo deben también tomar cuidado para evitar partos prematuros y otras complicaciones. Estos no son motivos para entrar en pánico, pero sí para tomar medidas para protegerse a sí mismas y al bebé por nacer. El sentido común es fundamental.

Los síntomas de un “golpe de calor” a los que deben estar atentas son:

  • temperatura corporal elevada (más de 39.5 C);
  • piel enrojecida, seca y con alta temperatura;
  • pulso rápido e intenso;
  • dolor de cabeza pulsante;
  • mareos y vértigo;
  • nauseas y vómitos;
  • inconsciencia.

¿Cuál es la mejor forma de evitar problemas?

Mantenerse hidratada es básico, sin embargo, el consumo exagerado de agua puede ser tan nocivo como su falta. El beber agua en exceso puede llevar al cuadro conocido como “intoxicación por agua”. Por más extraño que suene, la sobrehidratación con agua conduce a un desequilibrio de los electrolitos quedando el organismo expuesto a condiciones de baja concentración de sodio. Un cuadro de sobrehidratación incluye cansancio muscular, calambres y en los casos más severos, pérdida del conocimiento. Un consumo razonable de líquidos es de 1,5 a 3 litros diarios dependiendo de la masa corporal. Como regla general por cada kilo de peso corporal se requieren 31.5 ml de agua, aumentando levemente su consumo con el aumento de las temperaturas (medio litro diario más sería suficiente). Buenas alternativas al agua son los jugos cítricos, leche y las bebidas deportivas, en particular para aquellas mujeres que transpiran bastante. Por supuesto, mantenerse bien lejos del alcohol – aunque para la embarazada esto debería ser rutina independientemente del clima- ya que el alcohol produce el efecto contrario: deshidrata en lugar de hidratar.

Modificar o acomodar la dieta es otro buen consejo. Evitar las comidas pesadas ricas en grasas e hidratos de carbono. Dar preferencia a los platos fríos, en particular ensaladas y frutas. Al contrario de lo que dicta el saber popular, el consumo extra de sal no es necesario ya que en general, el consumo de sal en nuestra dieta es elevado de por sí.

Evitar la exposición solar, buscar áreas frescas y de sombra. Utilizar ventilador y aire acondicionado, evitar lugares poco ventilados. No permanecer en autos estacionados. Si no hay alternativa (como por ejemplo, tener que viajar en subterráneo), llevar una botella con agua para hidratación. Durante condiciones de calor extremo buscar refugio en locales con aire acondicionado como cines y shoppings. Si estás disfrutando de tus vacaciones, permanecer al sol por períodos cortos y fuera de los horarios de mayor incidencia (11 de la mañana hasta 3 de la tarde). El uso de protector solar a partir de factor 15 es primordial. Todo protector debe ser aplicado por lo menos 15 minutos antes de la exposición y re aplicado con cada baño.

Siguiendo estos consejos básicos y el sentido común, la embarazada podrá muy fácilmente ignorar las alertas de altas temperaturas y disfrutar de esa etapa tan particular en la vida de una mujer.

Dr. R. Sergio Pasqualini is powered by WordPress y Halitus Instituto Médico
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