Categoría ICSI

Convocatoria nacidos Halitus 7

Abr20

El 2012 corresponde a las Bodas de Plata de Halitus Instituto Médico.  Se trata de una fecha muy importante para mí porque resume muchos años de compromiso con la salud reproductiva redoblando la apuesta para los años que vienen.

Halitus abrió sus puertas en 1987. Vio nacer más de 16500 bebés, de los cuales casi 5000 fueron por técnicas de fertilización asistida. Más de 85 mil historias clínicas que dan cuenta de la dedicación de todo un equipo de personas al servicio de nuestros pacientes.

Muchos fueron los logros durante estos años. El primer embarazo con parto en el país utilizando la técnica de microaspiración del epidídimo y fertilización in Vitro, el primer tratamiento por inyección intracitoplasmática (ICSI), el primer embarazo con parto en el país utilizando embriones previamente criopreservados y hasta  un Martín Fierro para un programa de salud dedicado a la infertilidad.

Pero el logro más importante es ver crecer a aquellas familias que, de alguna manera, tuvimos la oportunidad de ayudar a forjar.  Es de nuestro interés saber cuál fue la evolución en el tiempo de los nacidos cuyos papás pasaron por Halitus. Queremos hacer nuestro aporte en el seguimiento en tantos años de evolución y contraponer resultados de embarazos naturales y por reproducción asistida.

Es por eso que estamos convocando a todos los nacidos Halitus, a que se sumen, que se registren y nos cuenten su historia.  Queremos saber en qué andan, qué hicieron todo este tiempo. Queremos saber de vos.

Registrate y contanos tu historia en: www.halitus.com/tuhistoria

Queremos saber de vos!

Queremos saber de vos!

Una dieta balanceada con propiedades terapéuticas para mujeres con problemas de fertilidad 2

Feb2

Las consultas por infertilidad se han incrementado en los últimos años en todo el mundo, no sólo por la demora en la búsqueda de un hijo, sino también por los distintos factores ambientales que pueden influir en la salud reproductiva. Quince de cada 100 parejas en edad fértil se enfrentan a este problema.

El sistema inmune es el encargado de mantener un equilibrio entre nuestro organismo y el ambiente que nos rodea, y para ello debe coordinar junto con el sistema endócrino y neurológico, las funciones de cada órgano. La neiuropsicoinmunoendócrinología es la disciplina que se encarga de investigar estas funciones de coordinación entre lo propio y lo no propio. Por todo esto no es difícil imaginar la importancia que la respuesta inmune materna pueda tener al momento de favorecer el éxito del embarazo.  “Cuando todas las causas más conocidas que pueden influir en la reproducción ya han sido descartadas (causas ováricas o espermáticas, hormonales, metabólicas, anatómicas y genéticas), el 80% de las pérdidas fetales y aproximadamente el 50% de las pacientes infértiles manifiestan un desbalance del sistema inmune”, explicó la Dra. Gabriela Gutiérrez, coordinadora del Departamento de I + D de Halitus Instituto Médico.

Para que el embarazo se produzca es necesario que el embrión se implante en el endometrio del útero materno. Allí existen glóbulos blancos capaces de reconocer la herencia de moléculas paternas expresadas por el embrión, y por lo tanto extrañas para el cuerpo materno. “En condiciones normales ambos coexisten en contacto íntimo y en un ambiente de tolerancia que favorece la implantación, la formación de la placenta, el desarrollo embrionario y, por lo tanto, el éxito del embarazo. Sin embargo, existe una gran cantidad de factores externos e internos que pueden provocar un desequilibrio inmunológico y llevar a la infertilidad o el aborto recurrente”, afirmó Gutiérrez.

La implantación del embrión es  un momento clave tanto para el inicio como para el futuro del embarazo. Las células immunoreguladoras y las sustancias que ellas producen en el endometrio, van  a regular la formación de los cimientos. Sino lo hacen en tiempo y forma, la patología puede verse más adelante en un aborto recurrente.

Tiene que haber un equilibrio. No sólo hay que evitar que células del sistema inmune reconozcan como extrañas a células del embrión que se está implantando, sino también hay que evitar que haya un daño en el endotelio, la pared interna de los nuevos vasos que se están formando para lograr una circulación materno-fetal. Es fundamental proteger a estos nuevos vasos sanguíneos que conformarán la placenta. ¿Cómo? Hay unas células especializadas que cambian totalmente de función todos los meses esperando un posible embarazo, y eso continúa por acción hormonal si el embarazo se produce. Fuera del endometrio, ellas atacarían a las células extrañas al cuerpo materno, pero durante el embarazo son las encargadas de proteger y contribuir al desarrollo de los vasos sanguíneos. Se las conoce con el nombre de “asesinas naturales” (NK) debido a su rol en la defensa inmunológica, pero cuando están presentes en el endometrio al momento de la implantación, se transforman en “angiogénicas” o “reguladoras”.

Tratamientos

Las mujeres que tienen incrementada la población citotóxica de Nk por encima de las reguladoras, tienen una mayor chance de manifestar tanto fallas en la implantación del embrión como abortos a repetición. “Hay varias posibilidades de tratamiento, pero  hay que detectar el tipo de problema. Es importante primero diagnosticar si hay o no un problema inmune y si es del tipo autoinmune o aloinmune. En función de esto, podemos decidir cómo actuar”, dice Gutiérrez.

En función de estos estudios diagnósticos existe un número limitado de posibles tratamientos inmunomoduladores. Entre ellas la mas utilizada es la terapia con inmunoglobulina endovenosa. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que una dieta balanceada rica en ácidos grasos esenciales del tipo oleico, linoleico y palmítico, tendrían la misma capacidad que la inmunoglobulina para normalizar la actividad de las células NK antes de la búsqueda de un nuevo embarazo. La dieta debe ser evaluada para cada paciente según sus hábitos alimenticios, su actividad física y su masa corporal. En función de esto, una nutricionista puede determinar la necesidad o no de ajustar la dieta o bien suplementarla con estos ácidos grasos. Recientemente se ha presentado en el Congreso de la Sociedad Internacional de Inmunolgía de la reproducción celebrado en Australia, que una dieta suplementada de 15 días de duración, fue capaz de normalizar la actividad  de las células NK en una paciente infértil.

Mientras más estudios deben realizarse a fin de investigar más casos, es importante tener en cuenta que una dieta balanceada contribuye a mantener el equilibrio en la funcionalidad de todo el organismo.

Ritmo de desarrollo in Vitro: lo último en selección de embriones 1

Ene13

La observación del desarrollo embrionario es una técnica simple que por restricciones tecnológicas no ha sido valorada lo suficiente en la selección de embriones de los tratamientos de fertilización asistida. Con la incorporación de nuevas tecnologías estas barreras han sido superadas dando lugar a una nueva herramienta que aumenta las chances de lograr un embarazo in Vitro.

Por Dr. R. Sergio Pasqualini – Dr. Carlos Quintans

La identificación de los embriones con mayores posibilidades de implantar en el útero es fundamental en los tratamientos de fertilización in Vitro (FIV). Reconocer con exactitud a esos embriones ayuda a minimizar los riesgos de embarazo múltiple al permitir disminuir el número de embriones trasferidos, sin reducir las posibilidades de lograr un embarazo. Los embarazos múltiples están asociados a un mayor riesgo de morbilidad  maternal y fetal así como también a trastornos sociales y económicos.

Diversos estudios han demostrado la existencia de una relación entre la morfología de los embriones y la tasa de implantación.   Sin embargo los criterios de selección de embriones basados únicamente en rasgos morfológicos resultan insuficientes y por ello se ha ido explorando la utilidad de otras características  tales como la morfología de los pronúcleos, el ritmo de desarrollo in vitro, los niveles de antígeno G leucocitario en el medio de cultivo y las determinaciones de biomarcadores en el líquido folicular.

El seguimiento del ritmo de desarrollo in Vitro parece ser una alternativa simple y al mismo tiempo eficaz  para el propósito de identificar los embriones  más adecuados para transferir.

Durante mucho tiempo la tendencia fue minimizar las observaciones del desarrollo embrionario, debido a que para realizarlas era necesario retirar los embriones de la incubadora para colocarlos en el microscopio.  Esta operación implicaba  exponer los embriones a condiciones desfavorables, ya que la apertura de las incubadoras generalmente utilizadas para el cultivo causa desequilibrios en su ambiente que alteran la temperatura,  humedad y concentración de gases, y pueden demorar bastante  en volver a la normalidad.

Para evitar esos problemas se desarrollaron distintas alternativas, una de ellas implica la instalación de sistemas de video dentro de la incubadora, para así poder controlar los embriones sin retirarlos. (Fig. 1)

Fig 1. Cámara para el seguimiento del desarrollo embrionario

Fig. 1- Cámara para el seguimiento del desarrollo embrionario

Otra posibilidad es la utilización de incubadoras diseñadas especialmente para cultivo embrionario (Fig. 2), estos equipos no sufren desequilibrios al retirar y volver a introducir los embriones para permitir su observación al microscopio, y compensan muy rápidamente cualquier alteración de las condiciones de cultivo que pudieran ocurrir durante los pocos segundos necesarios para realizar dicha observación. Utilizando cualquiera de estos recursos es ahora posible seguir el desarrollo embrionario sin temor de causar efectos adversos.

Incubadora diseñada para cultivo embrionario

Fig. 2 - Incubadora diseñada para cultivo embrionario

En los ovocitos fertilizados in vitro la primera división celular normalmente ocurre entre las 25 y las 33 horas luego del contacto con los espermatozoides (inseminación).  La confirmación de que el ovocito ha sido fertilizado normalmente es la aparición de los dos pronúcleos (Fig. 3), que contienen el material genético femenino y masculino respectivamente, posteriormente estos dos pronúcleos desaparecen al unirse en un proceso llamado singamia, tras lo cual se producen las primeras divisiones celulares (Fig. 4).

Fig. 3 - Embrión en estadío de pronúcleos

Fig. 3 - Embrión en estadío de pronúcleos

Se encontró que los embriones que llegan a la singamia o la primera división luego de 25 horas tenían más posibilidades de  implantar que los que todavía tenían sus pronúcleos visibles.  Esto se manifiesta  como mejores tasas de embarazo cuando se transfieren los embriones de desarrollo más avanzado que cuando únicamente se pueden transferir embriones que a las 25 horas aparecen como más lentos.  El retraso en la división  estaría asociado a deficiencias en la calidad del embrión, probablemente debidas a defectos propios de los gametos que lo formaron.

Fig. 4 - Embrión luego de la primer división, en estadío de 2 células

Fig. 4 - Embrión luego de la primer división, en estadío de 2 células

Dentro  del grupo de embriones correspondientes a determinada pareja existen diferencias en capacidad evolutiva, que a veces son difíciles de evaluar.  Si bien la selección apropiada del embrión a transferir puede dar un mejor resultado para esa pareja en particular, permitiendo mantener altas las tasas  de éxito mientras que se minimizan las posibilidades de un embarazo múltiple. Debe tenerse presente sin embargo que ningún tipo de selección será útil cuando no existan entre los embriones disponibles alguno con las características necesarias para  dar lugar a un embarazo viable.

Cumplió 32 años el primer “bebé de probeta” y las controversias continúan 0

Jul25

El 25 de julio de 1978 nacía Louise Brown la primera “bebé de probeta”, convirtiéndose en uno de los logros médico-científicos más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Este nacimiento fue particularmente “feliz” porque sentó las bases para el desarrollo clínico de la medicina reproductiva, que diera lugar al nacimiento de un estimado de 4,3 millones de bebés en el mundo.

Pero esto que denominamos de “feliz nacimiento” no estuvo ajeno a controversias, idas y venidas, falta de financiación y situaciones de preconceptos que, entre otras cosas, sólo resultó en demoras en la obtención resultados satisfactorios y concluyentes.
En su última publicación, la revista científica Human Reproduction revela que las investigaciones de los británicos Robert Edwards y Patrick Steptoe, científicos que hicieron posible el nacimiento de Louise, se vieron repetitivamente obstaculizadas por tecnisismos y preconceptos. Trabas que provinieron tanto de parte de la burocracia inglesa así como de la comunidad médica más conservadora que entendían que tanto Edwards como Steptoe no tenían el “pedigree” suficiente:  “Steptoe provenía de un hospital secundario del norte, mientras que Edwards, aunque era de Cambridge, no era profesor ni estaba médicamente cualificado”.  Finalmente recurrieron y recibieron financiación y apoyo privados. Paralelismo absoluto con  lo que ocurriera con la “píldora anticonceptiva” que recibió principalmente apoyo privado para su desarrollo e investigación.

Hasta hoy se creía que el Consejo de Investigación Médica (MRC) de Gran Bretaña – organismo gubernamental responsable en la distribución de fondos para proyectos médicos- había rechazado el proyecto en 1970 por cuestiones de simple burocracia. Sin embargo, a partir de ahora quedó claro que otros factores entraron en juego y tuvieron peso suficiente como para rechazar las propuestas.

Lo revelador es que 32 años más tarde y un océano de por medio no podemos dejar de trazar semejanzas con nuestra realidad.  El trabajo de Edwards y Steptoe fue revolucionario en muchos sentidos, entre otras cosas, porque a partir de allí el eje central de la ciencia de la reproducción dejó de ser el control de la natalidad, para pasar a fomentarla. Y la falta de visión del MRC tampoco nos es ajeno.  En numerosas ocasiones, el estado no asume un compromiso ni dirección claras respecto de su rol en medicina reproductiva; las secretarías y agencias de financiación encuentran muy difícil dar crédito a líneas de investigación que se pueden percibir a priori como controvertidas. A nivel legislativo seguimos discutiendo si la infertilidad es o no una enfermedad (¿qué duda cabe?) y de qué manera podría entrar y hasta dónde en el PMO.  Lo importante en todo esto es discutir desde el conocimiento y con la valoración adecuada de estas técnicas, no limitándolas, sino apenas otorgándoles el marco legal adecuado.
Muchas veces las tecnologías innovadoras se perciben de forma ambivalente, especialmente aquellas relativas a la reproducción humana olvidándonos de los beneficios a futuro. Estudios sobre las técnicas de estudios genéticos de preimplantación embrionaria (DPG), sobre células madre y biotecnología se siguen viendo como puramente experimentales obviando su potencial terapéutico.

La ecuación es simple. No deberíamos alejarnos del foco, lo que motiva la investigación y el progreso: a final de cuentas la intención es mejorar nuestra calidad de vida. Hoy Louise formó una familia propia y es madre de un varón de 3 años de edad que fue concebido naturalmente. ¡Feliz cumpleaños Louise!

Oncología y fertilidad para una mejor calidad de vida 5

Abr13

Nadie puede negar que la lucha contra el cáncer es una lucha agresiva y constante. Sus resultados han dado lugar a tratamientos cada vez más efectivos pero que siguen asociados a complicaciones que se derivan de efectos secundarios y colaterales no deseados. Una de estas complicaciones, particularmente para niños y hombres y mujeres jóvenes, es su impacto en la fertilidad futura. La unión de la fertilidad con la oncología habilita al manejo de información precisa y a tiempo que puede traducirse en una posibilidad real de tener un hijo luego del cáncer.

Una de las preguntas que permanece aún sin respuesta es el cómo los pacientes de cáncer llegan a conocer acerca de la enfermedad y los tratamientos en relación a las consecuencias en su fertilidad, así como las opciones que tienen para su preservación. A su vez, tampoco contamos con datos precisos de cómo estas relaciones y flujo de información médico-paciente se plantean de acuerdo a factores específicos como por ejemplo, edad o el sexo del paciente. La gran mayoría de las consultas que recibimos en Halitus son espontáneas y no patrocinadas por los médicos que están llevando a cabo tratamientos. Más aún, más de la mitad de los pacientes no recuerdan haber mencionado o discutido con su médico oncólogo el tema del impacto de los tratamientos de cáncer sobre su fertilidad futura. En caso de haber sido tema de consulta, rara vez se mencionan técnicas específicas como la criopreservación de espermatozoides para los casos de hombres jóvenes en donde los tratamientos pudieran afectar su fertilidad. Pocas veces la información proporcionada es completa o suficiente.

Cuando el paciente con cáncer se enfrenta al oncólogo difícilmente surja como inquietud el tema de su fertilidad. Es tan poco probable que muchas veces el oncólogo tampoco está preparado para dar una respuesta concreta. Tanto paciente como profesional tienen la prioridad del aquí y ahora, la preocupación por resolver la patología, salvar la vida del paciente. El paciente no pregunta y el especialista no lo ofrece como parte de la rutina. En algunos casos, luego de superadas las etapas iniciales y con una cirugía exitosa (como una mastectomía, por ejemplo), el eje de preocupación evoluciona para ubicarse sobre la calidad de vida. Puede que en este punto, y antes de comenzar con un tratamiento de quimioterapia es que surja la inquietud por parte del paciente. En particular, las mujeres jóvenes sin hijos se preguntan cuál será la posibilidad de concebir luego de la terapia. Y no sólo es relevante manejar información acerca de las posibilidades objetivas de obtener un embarazo luego del cáncer y su terapia, sino conocer si puede significar un riesgo para la salud del paciente o para el hijo por nacer.

Aún hoy existe resistencia por parte de muchos médicos oncólogos pensar en embarazo a futuro y preservación de la fertilidad. Su actividad está centrada en el manejo de la enfermedad exclusivamente y la urgencia que implica para el paciente y los riesgos a su vida.

Acciones concretas

Planteada esta situación es que desde el 2005 comenzamos a plasmar esta preocupación en acciones concretas. En noviembre de ese año organizamos con la Asociación Civil Origen y Vida una Cena Show a beneficio con el propósito de generar conciencia y difundir la importancia de preservar la fertilidad antes de comenzar un tratamiento oncológico. “Un compromiso con la vida” fue un éxito y contó con la participación de personalidades del ámbito científico y famosos como Marcela Tinayre, Horacio Cabak, María Valenzuela y, una amiga de la casa, Silvina Chediek.

Hacia fines de noviembre 2009 Fundación Repro, institución que tengo el honor de presidir, lanzó una Campaña de preservación de fertilidad poniendo a disposición de pacientes oncológicas con dificultades económicas la posibilidad de acceder a la técnica de vitrificación y un banco de óvulos en forma gratuita ofrecido por Halitus Instituto Médico. Esta campaña es inédita y única en el país.

Cómo determinar el grado en que un tratamiento es una amenaza a la fertilidad

Todos hemos escuchado que de un modo u otro que el cáncer puede afectar la fertilidad futura. Mientras que es cierto en los tipo de cáncer que afectan directamente a los órganos reproductivos, como cáncer de útero o testicular, otras formas pueden no tener una incidencia directa. En la mayoría de los casos la infertilidad es resultado de un efecto secundario del tratamiento (de la quimioterapia o radiación) más que por la patología en sí misma. No debemos olvidar, que si bien los tratamientos de cáncer son cada vez más efectivos, tienen efectos secundarios que aún pueden alterar la capacidad reproductiva del paciente.

El impacto del tratamiento con quimioterapia o radiación deberá ser evaluado individualmente. Las terapias contra el cáncer son extremadamente personalizadas, y por lo tanto, lo será también la forma en que podría estar afectada la fertilidad. En todos los casos se tienen en cuenta, por lo menos, la combinación de tres factores fundamentales: edad del paciente, el tipo de tratamiento específico y su duración.

Para el caso de algunas mujeres en edad reproductiva el tratamiento de quimioterapia puede no impactar en forma definitiva sobre su fertilidad. Puede ocurrir que parte del tratamiento consista en detener sus ciclos menstruales. Una vez finalizado, el ciclo menstrual se normaliza. Sin embargo, aún habiendo recuperado y normalizado los ciclos menstruales, la capacidad reproductiva podría estar disminuida; podría padecer, por ejemplo, una menopausia temprana o precoz. Este grupo de mujeres deben conocer esta información para poder planificar embarazos antes de que su capacidad reproductiva decline definitivamente.

Para otros casos, la capacidad reproductiva del paciente puede verse afectada en forma terminante y definitiva. Algunos quimioterapéuticos no tendrán otra opción más que eliminar todos los folículos del ovario independientemente de la edad de la mujer, perdiendo toda capacidad de lograr el embarazo naturalmente. Es decir, que conocer esta información y las consecuencias al sistema reproductivo se vuelve crítico. Desde la Fundación Repro intentamos promover y concientizar lo importante que es estar al tanto y entender las consecuencias de comenzar un tratamiento contra el cáncer en relación a la fertilidad del paciente.

El embarazo luego del cáncer

Una de las preguntas recurrentes entre las mujeres jóvenes que han padecido cáncer y accedido a quimioterapia es: “¿Podré quedar embarazada luego de sobrevivir al cáncer?” La respuesta es que habiendo tomado los recaudos necesarios y dadas ciertas condiciones, es posible.

Cada historia clínica deberá ser valorada en forma individual. Supongamos que nos hemos anticipado y se ha preservado la fertilidad a través de la criopreservación de tejido ovárico, óvulos o embriones. Para el caso de mujeres jóvenes que hayan padecido cáncer de útero y este órgano haberse visto afectado directamente por la patología y los tratamientos, no estarán capacitadas para llevar el embarazo a término por sí mismas. Técnicamente se podría recurrir al “alquiler de vientre”, es decir, lograr un embrión en el laboratorio (si es que fueron congelados gametos en lugar de un embrión) e implantarlo en una madre sustituta para que lleve adelante la gestación. En la Argentina el concepto de “alquiler de vientre” no está amparado por la ley y cualquier situación contractual en este sentido es nula. En otros países, como Estados Unidos, además de ser una posibilidad técnica, está contemplado en la ley tanto en su forma intra familiar (es decir, otro miembro de la familia lleva adelante el embarazo, por ejemplo, una hermana) o fuera de él. Esta opción, entonces, es factible para mujeres que hayan sido sometidas a tratamientos con radiación pélvica que haya afectado la funcionalidad del útero.

Para otras casos, la función del útero no es afectada, pero sí su capacidad para generar óvulos viables. El sistema reproductivo puede contar con un útero funcionalmente en buen estado de salud que puede llevar adelante el embarazo, pero ovarios con deficiencias que no logran generar óvulos o no lo hacen en la calidad necesaria para concebir. Por lo tanto, para este grupo de mujeres la solución es la transferencia de embriones propios previamente congelados o los obtenidos por medio de una técnica de fertilización in vitro haciendo uso del material congelado antes de ser sometida a los tratamientos de quimioterapia. Con cuidados y seguimiento profesional se puede completar y llevar el embarazo a término sin mayores complicaciones. Una posibilidad real para mujeres jóvenes que tuvieron que someterse a un tratamiento contra el cáncer de tener un embarazo normal y concebir un niño en perfecto estado de salud.

Hasta no erradicar la enfermedad en forma definitiva, la mejor estrategia contra el cáncer seguirán siendo la información, previsión y prevención en dónde la calidad de vida del paciente debe ser el eje central. Dejar de lado estos conceptos en relación a la fertilidad parece ser una característica común en la mayoría de las experiencias de diagnóstico y tratamiento en pacientes jóvenes lo que determina un perjuicio en la calidad de vida a futuro.

¿Novedades en fertilidad?: INVO, IVC, FIV e ICSI 18

Nov16

Hace algunos años en un congreso de reproducción asistida en el extranjero quedé perplejo al ver que se hacía referencia a los pacientes de infertilidad con la palabra “consumers”, es decir, “consumidores”. En ese momento tuve por primera vez la amarga sensación de que la actividad a la que me he dedicado por años, con vocación y la intención de ayudar a resolver un problema que afecta a millares de personas, había pasado a ser considerada por algunos como una oportunidad, una simple transacción comercial.
Esto lleva inexorablemente a que un tratamiento de fertilidad se transforme en un “producto” pasible de ser ofrecido recurriendo a toda artimaña marketinera existente que nada tienen que ver con la ciencia o la medicina. El falseamiento o la tergiversación de la realidad es una de esos artificios que tanto daño le hacen a la práctica de una profesión honesta por naturaleza.
Nuestro país parece no quedarse fuera de este concepto de “paciente = consumidor”. Recientemente en una jornada internacional organizada por un centro de reproducción asistida de Buenos Aires presentó como “revolucionaria técnica” un desarrollo que data de hace más de 20 años. La “novedosa técnica” ya fue comunicada por primera vez en la reunión anual de la ASRM (Sociedad Americana de Medicina Reproductiva) del año 1987. La gacetilla, que presenta al INVO, como una “novedad” incluye algunas otras inexactitudes tales como que “es el primer lanzamiento de una nueva técnica de fertilización asistida desde la introducción de la inyección intracitoplasmática de un espermatozoide (ICSI), a mediados de los 90, y de la fertilización in vitro (FIV), en 1968”.
El rebautizado “INVO”, nació en los ’80 bajo el nombre de “IVC” (de intravaginal culture o cultivo intravaginal). La técnica de cultivo intravaginal consiste en colocar varios ovocitos y algunas decenas de miles de espermatozoides dentro de un tubo con un medio de cultivo adecuado. Sellado el tubo, se introduce en la vagina de la paciente donde se deja durante 48 horas. Luego se extrae y se inspecciona su contenido para determinar si se han formado embriones. De existir embriones, se los carga en un catéter de transferencia y se los transfiere al útero de la paciente.
Básicamente esta “revolucionaria técnica” más que una innovación es una precarización de la fertilización asistida, y como toda precarización, implica más riesgos que ventajas.

Para cada caso clínico, la técnica más adecuada

Si analizamos el proceso de reproducción asistida vemos que este consiste de diferentes pasos y requiere de distintas habilidades, profesionales y equipamientos. Los pasos de un IVC pueden resumirse en:
1. Estimulación ovárica controlada.
2. Monitoreo del crecimiento folicular y administración precisa de hCG.
3. Extracción de ovocitos maduros por punción.
4. Procesamiento (preparación) de la muestra de semen.
5. Colocación de óvulos y espermatozoides en un dispositivo con medio de cultivo adecuado e inserción del mismo en la cavidad vaginal
6. Extracción del dispositivo, identificación y transferencia de los embriones.
Las técnicas de estimulación ovárica, monitoreo del crecimiento folicular, la administración de hCG, la extracción de ovocitos y preparación de espermatozoides son idénticos tanto en el IVC, como en la fertilización invitro convencional (FIV) o para la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI). Justamente a partir del 5to punto es dónde otras variables entran en juego y de ellas dependerá la efectividad del tratamiento.
La técnica que se usará para lograr la fertilización dependerá de las características particulares e historia clínica de la pareja bajo tratamiento. Indicar un tratamiento por otro a priori en observación de una variable económica es quitarle chances a la técnica y exponer a la pareja a un probable fracaso. Si bien la fertilización in vitro convencional (FIV) puede resultar útil en algunos casos, el uso de la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) tiene cada vez más incidencia debido a que las posibilidades de falla total de fertilización se disminuyen notablemente. Si bien la fertilización in vitro convencional (FIV), que consiste en colocar juntos los ovocitos y espermatozoides y esperar que la fertilización se produzca espontáneamente, requiere de menos equipamiento, menor capacitación del personal y por lo tanto menores costos, el hecho es que limitarse a usar únicamente esa técnica limitaría también la proporción de pacientes que podrían tratarse. Una gran parte de los factores masculinos quedarían totalmente excluidos de la posibilidad de ser tratados. La inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) es una técnica de alta complejidad y la respuesta para esos otros casos.
Como en toda actividad científica, la otra variable fundamental en el éxito de toda técnica de fertilización asistida es la observación y seguimiento. Una vez realizada la inseminación deben esperarse unas 14 horas para realizar una observación y determinar si se produjo la fertilización. Se controla, por ejemplo, que la actividad metabólica de los espermatozoides no deteriore el medio de cultivo o que más de un espermatozoide no fertilice un mismo ovocito dando lugar a un embrión con una constitución genética anormal. En otros casos el ovocito es capaz de activarse sin la intervención del espermatozoide, y esto dará lugar a embriones de apariencia normal, pero totalmente inviables. Asimismo, la observación minuciosa de la fertilización posibilitará registrar características que definirán el posterior desarrollo embrionario, lo cual permite determinar cuáles serán aquellos con mejores posibilidades de dar lugar a un embarazo.
En el cultivo intravaginal los ovocitos permanecen en contacto con los espermatozoides durante 48 horas, sin seguimiento posible, lo cual como vimos, puede ser nocivo, y además se pierde la posibilidad de detectar fertilizaciones anormales y embriones de viabilidad disminuida.
En las técnicas de FIV/ICSI los ovocitos fertilizados se continúan cultivando por períodos variables de tiempo. Si únicamente fertilizaron unos pocos se efectúa la transferencia al útero luego de 24 horas de cultivo, si hay varios fertilizados se continúa cultivando por 48 a 96 horas más. Esto permite que aquellos embriones con mayores posibilidades de implantarse se diferencien de aquellos que no serán capaces de hacerlo. De esta forma se pueden mejorar las posibilidades de lograr un embarazo y a la vez disminuir los riesgos de producir un embarazo múltiple. Al poder elegir mejor es posible transferir menos embriones manteniendo una alta tasa de éxito.

¿Cuándo es opción el cultivo intravaginal (IVC)?

El concepto del cultivo intravaginal nace como técnica de reproducción asistida simplificada para dar respuesta a la falta de equipamiento y recurso humano calificado propio de los países en desarrollo. Es una opción a la que podría recurrirse en lugares donde se carece de los recursos necesarios para montar un centro de fertilidad con un laboratorio de alta complejidad. Existe bibliografía de casos en los que se ha utilizado esta técnica en centros de muy baja complejidad para el transporte de los gametos a laboratorios más avanzados en dónde se termina por realizar el tratamiento de alta complejidad indicado, ya sea FIV o ICSI.
Presentar esta técnica como una opción cuando se dispone de un centro de fertilidad con un laboratorio completamente equipado no parece ser ventajoso ni para el centro, ni para el paciente. Un centro de fertilidad de semejantes características posee costos fijos en recursos humanos y de mantenimiento de equipo que de todos modos serían transferidos al valor final de la técnica, por más simple que esta sea. En otras palabras, estamos sacrificando probabilidad de éxito en función de costos, pero que en la práctica estos no serían tan bajos como se presentan en la teoría.
Basta sólo con visitar el sitio de INVO Bioscience, la empresa comercializadora del producto, para ver a qué mercados está dirigido. El producto está destinado principalmente a los mercados de Latinoamérica, África y Oriente Medio. Por otro lado, el dispositivo aún no goza de la aprobación de la FDA (“Food and Drug Administration”, ente regulador de medicamentos americano). Según INVO, se amparan en el hecho de que la FDA no “aprueba” ese tipo de dispositivos médicos sino que apenas otorga “permisos” para su comercialización en territorio de Estados Unidos (más información aquí). Finalmente, INVO anuncia con orgullo el nacimiento de su primer “Commercial Baby” en Pakistán el 9 de octubre de 2009. ). Se puede hacer un seguimiento de la evolución de las acciones de INVO BIOSCIENCE INC en la bolsa americana aquí.
En síntesis, mediante el cultivo intravaginal se podría tratar a un grupo muy limitado de pacientes de edad muy favorable y factor masculino normal. En estos casos se podría esperar una probabilidad de éxito aceptable. Pretender generalizar esta técnica a pacientes de características más complejas significaría entrar una zona de riesgo en la cual el paciente no estaría recibiendo el tratamiento apropiado para resolver su infertilidad.

El meollo del asunto: los costos

Claro que parte de la preocupación de todo paciente que debe someterse a un tratamiento de fertilización asistida son los costos. Son técnicas científicas de alta complejidad que requieren de un equipo multidisciplinario de médicos y técnicos de laboratorio además de equipamiento complejo y medicación que no es barata. En nuestro país, sin una ley que ampare a aquellos que no están en condiciones de afrontar semejantes costos el acceso a medicina de alta complejidad está acotado para buena parte de la población.
La preocupación en la reducción de costos no debe ser entendida como una carrera desesperada por aplicar la técnica más barata por más novedosa que parezca sin tomar ninguna otra variable en cuenta. ¡Esto es medicina y estamos hablando de personas!
Toda reducción de costos será directamente proporcional a la experiencia de los profesionales y calidad del equipamiento en juego. Mejor equipamiento permitirá mayor precisión y mejores profesionales tomarán decisiones más acertadas que implicarán menores costos. Además, institucionalmente siempre hemos hecho el mayor esfuerzo posible para presentar todas opciones de financiamiento disponibles. El tema económico debe ser abordado con la misma particularidad que el tratamiento.
La creciente demanda por fertilización asistida ha creado una verdadera industria de la medicina reproductiva. Existen varios métodos y técnicas, cada una con tasas de embarazo que le son propias. Con seguridad, nuevos procedimientos y modificación de los actuales serán desarrollados e introducidos, muchos de ellos ganarán el favor y serán efectivísimos en manos de sus creadores y protagonistas. Mientras que debemos ser receptivos a cualquier nuevo desarrollo, cada técnica deberá ser cuidadosamente evaluada y comparada científica y clínicamente con las tecnologías reproductivas ya establecidas para ser finalmente adoptadas.

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