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Se logró por primera vez madurar invitro óvulos de la fase más temprana de su desarrollo 0

Ago6

El éxito de esta técnica en ratones podría ofrecer nuevas opciones al tratamiento clínico de la infertilidad femenina

Científicos de la Universidad de Standford lograron por primera vez activar óvulos de ratón en sus primeras etapas de desarrollo completando su total madurez. A su vez, en un experimento paralelo, replicaron este hallazgo con éxito en la maduración de óvulos in vitro de pacientes oncológicas.

Desde el punto de vista de la medicina reproductiva humana se trata de un gran paso. Desarrollada en su aplicación clínica promete ofrecer más opciones a mujeres con ciertas patologías específicas de infertilidad. El uso de estimulación ovárica para lograr que óvulos inmaduros se desarrollen hasta alcanzar un estado en el que puedan ser fertilizados ya es una práctica común. La novedad radica en que hoy estas técnicas sólo funcionan en óvulos que están comparativamente en una fase mucho más avanzada de su desarrollo. El estudio demostró que es posible estimular gametos en etapas bien tempranas -dónde estos existen en abundancia- y aún así, lograr su maduración completa. Más óvulos y de mejor calidad significará aumentar las probabilidades de embarazo en mujeres infértiles o edad más avanzada.

La “activación in vitro” (IVA), denominación que le diera la Dra. Jing Li, autora principal de la investigación, podría ser utilizada para el tratamiento de la infertilidad femenina, en particular en las patologías en las que el suministro de óvulos disponibles está disminuido o limitado. La falla ovárica prematura es una de estas patologías, presente en 1 de cada 100 mujeres de menos de 40 años. Hoy recurrimos a la donación de óvulos para posibilitar un embarazo en una mujer con esta disminución temprana de la fertilidad. Este grupo de mujeres podría beneficiarse con el desarrollo de esta técnica y también podría ser una salida para aquellas mujeres con cáncer que deban someterse a terapias (quimioterapia, radioterapia) que ponen en juego su fertilidad futura.

En qué consiste la investigación

Los óvulos sin madurar se encuentran dentro de estructuras celulares conocidas como “folículos ováricos”. Los folículos se forman en el feto femenino a partir del cuarto mes de gestación alcanzando su cantidad máxima en el sexto mes de vida intrauterina con poco más de 6 millones. Al nacer, su cantidad se habrá reducido a poco menos de la mitad, continuando la tendencia decreciente ubicándose en menos de 1000 con la menopausia. Cada mujer irá perdiendo folículos a diferentes ritmos dependiendo de su genética y factores ambientales.

Los folículos en su fase primaria de desarrollo se conocen como “primordiales”. La mayoría de ellos permanecen latentes, activándose a razón de 1000 folículos primordiales por mes. Alcanzada la pubertad, entre 20 y 30 folículos de tamaño medio están presentes en el inicio de cada ciclo menstrual y, por lo general, sólo un folículo completa su desarrollo y da lugar a un óvulo maduro. Los actuales tratamientos de fertilidad se concentran en el comparativamente pequeño número de folículos ováricos de medio tamaño que se encuentras en la última fase de su desarrollo.

Una enzima conocida como “PTEN” es la responsable por mantener a los folículos en su fase temprana inactivos hasta que estén listos para ser activados. En el estudio, los investigadores bañaron a cada par de ovarios de ratones de tres días de edad en una sustancia que elimina el efecto de frenado de la PTEN, junto con una segunda sustancia, “740Y-P”, para activar los folículos inactivos. Luego de dos días, se observaron los primeros signos de activación en la mayoría de los folículos en los ovarios tratados.

Estos ovarios fueron trasplantados en ratones adultos y se les aplicó hormona folículo estimulante (FSH). Si bien la FSH estimula la maduración de óvulos, no puede activar folículos inactivos. Después de dos semanas, los ovarios tratados con el bloqueador de PTEN y 740Y-P estaban visiblemente más grandes y más de tres veces más pesado que los ovarios no tratados.

Los ovarios tratados poseían hasta seis veces más folículos en etapas avanzadas de desarrollo y en gran porcentaje contenían óvulos que habían alcanzado su madurez completa. Los óvulos maduros fueron recogidos y fertilizados. Los resultados fueron sorprendentes: de 118 embriones transferidos a ratones subrogantes 20 resultaron en nacimientos sanos.

La maduración invitro de folículos primordiales es un gran desafío que será útil para la preservación de la fertilidad humana tanto por motivos sociales como clínicos. Quizás llegue el día en que sea una práctica común, que siendo muy joven, una mujer pueda optar por anticiparse y guardar criopreservada una pequeña biopsia de su ovario asegurándose óvulos en suficiente cantidad y calidad para ser fertilizados el día que lo desee o necesite.

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