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Primero la gente: cuando el embarazo no llega, elegir donde tratarse también es un derecho 0

Nov21

Es frecuente observar la peregrinación de parejas de un centro a otro, buscando aquel que se adecue a sus expectativas, a sus formas. Asimismo, no son pocos quienes realizan todos sus intentos en un único centro y están decididos a no cambiarlo, porque están cómodos, porque confían. Distintas son las razones por las cuales una pareja puede desear cambiar de centro: recomendaciones, distinta información, etc. Y no deja de ser una realidad que los resultados de los tratamientos varían de un centro a otro, los porcentajes de éxito no son los mismos en todos los centros, la trayectoria, la disponibilidad, los profesionales del equipo…En este contexto, la libre elección del centro donde tratarse es fundamental no sólo para la calidad de la prestación –relevante teniendo en cuenta que los intentos cubiertos no son infinitos- sino que, además, esto llevará a que cada centro haga lo mejor posible para ser elegido y brindar el mejor servicio. Este es el momento para que la libre elección sea una realidad.

A medida que pasan los días y los detalles de la reglamentación van avanzando, más convencido estoy, por los comentarios de los pacientes, por su preocupación, por su desesperación, de lo importante de que esta elección del centro sea absolutamente libre. Frente a al realidad que planteó primero la sanción de la Ley de Fertilización de la Provincia de Buenos Aires y luego la ley nacional 26.862 –sancionada el pasado 5 de julio y reglamentada por el Poder Ejecutivo de la Nación el 19 de julio pasado- que incrementa con su vigencia las escalas actuales y plantea un escenario de grandes desafíos para todos los actores involucrados, es necesario pensar en las personas.

La importancia que tiene para el paciente la libre elección de un centro y de un profesional en el cual depositar su confianza y sus expectativas, redunda directamente en una mejor contención del paciente y optimiza día a día la calidad de atención, fomentando la sana competencia e impulsando una mejora continua.

¿Cómo lograrlo? A mi criterio no es tan ardua la tarea. Es necesario que la autoridad de aplicación fije un valor piso para todos los tratamientos y prácticas incorporadas en la ley. Las prepagas y obras sociales arman su red de centros con lo que tienen convenio y todo afiliado tendrá derecho a realizar tratamiento en esos centros sin estar obligado a desembolsar nada, pero, si desea realizarlo en otro centro habilitado, con el cual su prepaga u obra social no tiene convenio, puede hacerlo.

La obra social o prepaga le reintegraría a la pareja el monto valor piso pautado y la pareja debería hacerse cargo –en caso de que el costo fuera mayor- de aquello no cubierto por la obra social o prepaga. Lo mismo sucedería si una obra social o prepaga montaran un centro propio. De esta forma, todos los centros deberán hacer lo posible para que sus resultados fueran buenos y así ser elegidos.

La libre elección del centro debería ser una realidad ya que esta decisión personalísima de donde atenderse es de quienes padecen dificultades vinculadas a la fertilidad, y debería ser tenida en cuenta para evitar que el paciente se sienta limitado en sus opciones. Por supuesto, todo esto debiera ir acompañado por controles, auditorías y todo aquello que colabore para que el sistema mejore aún más en el tiempo pero, en este momento en que se están analizando los detalles de la reglamentación, la libre elección del paciente debería ser, a mi entender, un punto fundamental.

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