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La Ley Nacional de Reproducción Asistida es un gran avance, defendámoslo 1

Nov22

Hay en nuestro mundo algunas sociedades organizadas en base a la religión, en las que las normas que emanan de la creencia preponderante deben ser seguidas por todos, so pena de recibir castigos severos por acciones que en otros grupos humanos serían toleradas o inclusive aceptadas como normales.

Afortunadamente existen otras sociedades en las que se valora altamente el respeto por las libertades individuales. Las normas que regulan el funcionamiento de las mismas no están atadas a lo que dicta determinado grupo o religión, sino a la racionalidad, y a la búsqueda de una buena convivencia y de la mejora en la calidad de vida de sus miembros.

Dado que en estas sociedades existe libertad de cultos, cada individuo puede practicar la religión que mejor le plazca dentro de los límites que imponen las leyes. Entre estos límites está la prohibición de obligar a otros a creer, practicar o regirse por una religión particular.

A pesar de esto, de vez en cuando alguno de los grupos religiosos se siente dueño absoluto de la verdad y con derecho a imponer al resto de la sociedad los preceptos o normas que se desprenden  de sus creencias. Llegado a este punto es deber del estado procurar que esto no ocurra, pues en caso contrario se estaría menoscabando seriamente los derechos y las libertades de todos aquellos integrantes de la sociedad que no comparten estas creencias.

Si alguna persona adhiere a determinada creencia, esta merece ser respetada aun cuando para la mayoría de la sociedad pudiera ser calificada de insensata debido a las consecuencias que pudiera acarrear a ese individuo.

Un claro ejemplo de eso es lo que ocurre con aquellos que por motivos religiosos se oponen a algunas prácticas médicas como las transfusiones de sangre. Se debe respetar en este caso el derecho a negarse a recibir una transfusión. Sin embargo a nadie se le ocurriría permitir que este grupo se abrogue el derecho a prohibir las transfusiones al resto de los integrantes de la sociedad.

A lo largo de 25 años en la práctica de la fertilización asistida de alta complejidad, nos hemos encontrado con pacientes que solicitaban tratamiento de su infertilidad, pero a la vez demandaban que dicho tratamiento se efectuara respetando las pautas que les imponía su religión. A veces el cumplimiento de esas pautas religiosas podía limitar la efectividad del tratamiento, sin embargo, siempre respetamos el deseo de los pacientes aunque luego de explicarles con claridad de que manera los cambios solicitados podrían afectar el resultado. En muchos casos nos encontramos que puestos ante la cruda realidad, los pacientes optaban por dejar de lado sus creencias en pos de lograr el tratamiento más eficaz.

Tenemos entendido que el cambio que se propone introducir por presión de la Iglesia católica viola el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Artavia Murillo contra Costa Rica del 28/11/2012 en el que se concluye que el embrión no implantado no es persona.  Por dicho fallo Costa Rica revirtió una situación en la que por varios años la fertilización in vitro estuvo prohibida. Gracias a la práctica de la fertilización in Vitro,  han podido nacer en el mundo más de cinco millones de niños, e infinidad de parejas antes consideradas estériles han logrado satisfacer el derecho a formar una familia.  La modificación del artículo 19, tal como por presión de la Iglesia se propone ahora, sería incluso hasta un retroceso frente a la redacción actual de Vélez Sarsfield que dice que la existencia de la persona acontece desde la concepción EN EL SENO MATERNO, al excluir ese concepto, se estaría en un franco retroceso incluso a la regulación vigente.

Hoy nos encontramos ante un ejemplo lamentable de cómo un grupo religioso pretende imponer las creencias de su parcialidad frente a los intereses del resto de los integrantes de la sociedad argentina. Los cambios que el  lobby católico pretende imponer en el proyecto del nuevo código civil van en contra de la buena práctica de la fertilización asistida y de los derechos de las parejas a acceder al mejor tratamiento para alcanzar la procreación de su descendencia.

Entendemos que, por el principio de libertad, aquellas personas que por razones religiosas no quieren someterse a las técnicas de reproducción asistida lo pueden hacer perfectamente. Se trata de seguir ampliando derechos, no de restringirlos. Resulta además inexplicable que el mismo Congreso de la Nación – luego de que por amplísima mayoría, 203 votos a favor, uno en contra y solo 10 abstenciones- este año sancionó la ley 26.862 de cobertura médica de técnicas de reproducción asistida permitiendo la criopreservación de embriones y, por lo tanto, admitiendo que el embrión no implantado no es persona sino que lo sería recién cuando está implantado en la mujer, ahora considera lo contrario. ¿Cómo puede ser que los mismos legisladores ahora voten algo que se contrapone con lo que votaron solo unos meses atrás? Es inadmisible.

Si nos fijamos en la historia reciente veremos que en Italia por un descuido de los legisladores, el mismo grupo religioso logró imponer restricciones absurdas a los tratamientos de fertilidad que tomó muchos años eliminar y en el intervalo perjudicó sensiblemente la eficacia de los tratamientos. Por otra parte, cabe destacar que la ley de técnicas de reproducción asistida del Uruguay sancionada hace unos días, permite de manera expresa la fertilización in vitro y al embrión lo considera “preembrión” al que no se le da carácter de persona humana. Nosotros, de llevar esto adelante con estas restricciones, seríamos el primer país que prohibiría indirectamente el uso de la fertilización in Vitro, ya que Costa Rica, que era el otro país, gracias a la sentencia de la Corte Interamericana pudo sortear este impedimento.

La reciente ley de fertilidad fue un gran avance de nuestra sociedad, si alguien por motivos religiosos no está de acuerdo con esos tratamientos que no los utilice, o que solicite que lo traten de acuerdo a sus creencias, pero sería lamentable que un cambio en el proyecto del nuevo Código Civil bloqueara los alcances de esa ley en detrimento de los deseos y derechos de muchos argentinos que la pidieron y la necesitan.

Primero la gente: cuando el embarazo no llega, elegir donde tratarse también es un derecho 0

Nov21

Es frecuente observar la peregrinación de parejas de un centro a otro, buscando aquel que se adecue a sus expectativas, a sus formas. Asimismo, no son pocos quienes realizan todos sus intentos en un único centro y están decididos a no cambiarlo, porque están cómodos, porque confían. Distintas son las razones por las cuales una pareja puede desear cambiar de centro: recomendaciones, distinta información, etc. Y no deja de ser una realidad que los resultados de los tratamientos varían de un centro a otro, los porcentajes de éxito no son los mismos en todos los centros, la trayectoria, la disponibilidad, los profesionales del equipo…En este contexto, la libre elección del centro donde tratarse es fundamental no sólo para la calidad de la prestación –relevante teniendo en cuenta que los intentos cubiertos no son infinitos- sino que, además, esto llevará a que cada centro haga lo mejor posible para ser elegido y brindar el mejor servicio. Este es el momento para que la libre elección sea una realidad.

A medida que pasan los días y los detalles de la reglamentación van avanzando, más convencido estoy, por los comentarios de los pacientes, por su preocupación, por su desesperación, de lo importante de que esta elección del centro sea absolutamente libre. Frente a al realidad que planteó primero la sanción de la Ley de Fertilización de la Provincia de Buenos Aires y luego la ley nacional 26.862 –sancionada el pasado 5 de julio y reglamentada por el Poder Ejecutivo de la Nación el 19 de julio pasado- que incrementa con su vigencia las escalas actuales y plantea un escenario de grandes desafíos para todos los actores involucrados, es necesario pensar en las personas.

La importancia que tiene para el paciente la libre elección de un centro y de un profesional en el cual depositar su confianza y sus expectativas, redunda directamente en una mejor contención del paciente y optimiza día a día la calidad de atención, fomentando la sana competencia e impulsando una mejora continua.

¿Cómo lograrlo? A mi criterio no es tan ardua la tarea. Es necesario que la autoridad de aplicación fije un valor piso para todos los tratamientos y prácticas incorporadas en la ley. Las prepagas y obras sociales arman su red de centros con lo que tienen convenio y todo afiliado tendrá derecho a realizar tratamiento en esos centros sin estar obligado a desembolsar nada, pero, si desea realizarlo en otro centro habilitado, con el cual su prepaga u obra social no tiene convenio, puede hacerlo.

La obra social o prepaga le reintegraría a la pareja el monto valor piso pautado y la pareja debería hacerse cargo –en caso de que el costo fuera mayor- de aquello no cubierto por la obra social o prepaga. Lo mismo sucedería si una obra social o prepaga montaran un centro propio. De esta forma, todos los centros deberán hacer lo posible para que sus resultados fueran buenos y así ser elegidos.

La libre elección del centro debería ser una realidad ya que esta decisión personalísima de donde atenderse es de quienes padecen dificultades vinculadas a la fertilidad, y debería ser tenida en cuenta para evitar que el paciente se sienta limitado en sus opciones. Por supuesto, todo esto debiera ir acompañado por controles, auditorías y todo aquello que colabore para que el sistema mejore aún más en el tiempo pero, en este momento en que se están analizando los detalles de la reglamentación, la libre elección del paciente debería ser, a mi entender, un punto fundamental.

Fertilización asistida: la ley se cumple en una sola provincia 1

Sep11

POR MARIANA IGLESIAS – 06-09-2013

Es para tratar en forma gratuita a las parejas con problemas para tener hijos. Pero sólo Chubut respeta lo que se votó en las dos cámaras. Las prepagas y las obras sociales ponen fuertes trabas.

Hace tres meses, y después de var años de lucha, el Congreso votó la Ley de Fertilización Asistida. Se trata de una ley inclusiva, que no pone límites en la edad, ni en el sexo ni en el estado civil de los interesados. Es una ley que amplía derechos: no toma la infertilidad como una enfermedad que debe enfrentar una pareja que no logra concebir un hijo, sino que hace hincapié en el derecho que tienen todas las personas a reproducirse. La ley ya fue reglamentada pero las provincias aún no adhirieron, sólo Chubut lo hizo. Y encima las obras sociales y las prepagas sólo ponen trabas: piden requisitos irrisorios e ilegales.

Hasta el momento la ley sólo genera confusión

¿Cuáles son los centros habilitados? ¿Se pueden elegir libremente las clínicas? ¿El costo de la medicación está cubierto al 100%? ¿Se debe entregar la documentación que exigen algunas empresas? ¿Se debe pagar la donación de gametas? ¿Hay que seguir esperando o la aplicación de la ley es inmediata? ¿Los que ya tienen hijos pero necesitan tratamiento pueden acceder al beneficio? Las dudas siguen.

La Ley 26.862 de Acceso Integral a los Procedimientos y Técnicas Médico Asistenciales de Reproducción Médicamente Asistida dice que los tratamientos de fertilización deben ser incluidos en el Programa Médico Obligatorio (PMO), y deben ser cubiertos por el sistema público, las prepagas y las obras sociales. Por ende, los diagnósticos previos también deben ser cubiertos. La ley fue reglamentada el 22 de julio, y el decreto (956) sostiene que se deberá garantizar “la cobertura integral e interdisciplinaria del abordaje, el diagnóstico, los medicamentos y las terapias de apoyo y los procedimientos y las técnicas de reproducción médicamente asistida”.

Argentina es un país federal, y como tal, necesita que cada jurisdicción adhiera a la ley. Sólo Chubut lo ha hecho.

El resto de las provincias está tratando el tema en sus respectivas legislaturas

Hay dos provincias que tenían leyes de fertilización previas a la nacional (Buenos Aires y Santa Fe), pero son restrictivas y los límites son muchos. Ahora, en esas dos privincias se trata la ampliación de derechos, y ya tienen media sanción las normas que se equipararán a la ley nacional. De todas maneras, y aunque con leyes restrictivas, en Santa Fe se hicieron 56 tratamientos y nacieron dos bebés, y en la Provincia ya nacieron 158 bebés. En Córdoba y la ciudad de Buenos Aires se hacen tratamientos pero sólo a los usuarios de la obra social estatal provincial (Apross, en Córdoba), y a los empleados públicos porteños (OSBA).

El Ministerio de Salud, por su parte, ya habilitó 53 centros para que realicen este tipo de tratamientos. Se trata de instituciones públicas y privadas de las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Corrientes, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, Salta, Santa Fe, San Juan, Tucumán y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En la asociación civil Concebir (Grupo de Apoyo para parejas con trastornos en la Reproducción) reciben infinidad de consultas desde que se aprobó la ley.

“Las prepagas y las obras sociales están pidiendo requisitos imposibles, como test socioambientales, piscológicos y hasta acta de matrimonio de la pareja”, dice a Clarín Guillermina Pieroni. Todo es ilegal, nada de todo eso está en la ley, que postula todo lo contrario, nada de límites, nada de requisitos, nada de papeles. En Concebir explican cómo hay que mandar cartas documento a las empresas de medicina privada que se nieguen a los tratamientos o que pongan trabas, pero no es lo único que aconsejan hacer. “También hay que hacer la denuncia ante la Superintendencia de Servicios de Salud”, dice Guillermina.

Se sabía y se intuía que iba a haber reticencias. Los tratamientos son muy costosos. No tanto los de baja complejidad, pero sí los de alta. Pueden llegar a los 50.000 pesos, y es muy difícil tener éxito en el primer intento. Por eso hasta ahora sólo tienen hijos por fertilización quienes tienen dinero. Pero ahora hay una ley para cumplir.

Claves

Claves

Fuente: Clarin.com

Feliz cumpleaños para el primer “bebé probeta” 0

Jul25

El 25 de julio de 1978 nacía Louise Brown la primera “bebé de probeta”, convirtiéndose en uno de los logros médico-científicos más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Este nacimiento, hito de la salud, sentó las bases para el desarrollo clínico de la medicina reproductiva, que diera lugar al nacimiento de un estimado de 4,3 millones de bebés en el mundo.

Tantas décadas de por medio estamos siendo testigos de un renovado interés por la reproducción asistida: su valor terapéutico y humano.

Robert Edwards, médico y científico responsable del nacimiento de Louise, fue reconocido con el premio Nobel de Medicina en el 2010. Las investigaciones y los logros de Edwards dieron esperanza a poco más del 10% de las parejas en el mundo que tienen dificultades de lograr un embarazo; casi podemos afirmar sin temor a equivocarnos, uno de los motivos de nuestra existencia y de responsabilidad en la perpetuidad de nuestra especie. El reconocimiento, a sus 85 años, de este pionero y padre de la Fecundación In Vitro fue recibido con beneplácito por toda la comunidad científica en general y como pago de una vieja deuda para quienes se dedican a esta rama de la medicina.

En el área de reproducción asistida, la Argentina posee el nivel técnico, científico y de recursos humanos compatible a la de los países más avanzados. Sin embargo, la posibilidad de acceso a estas técnicas está restringida para buena parte de la población: el factor económico es decisivo. Afortunadamente durante todo el 2011, gracias a la lucha y perseverancia de personas individuales y asociaciones civiles, la fecundación In Vitro entró en la agenda de nuestros legisladores y con buenos resultados.

Quien podría pensar 35 años atrás, que en la Argentina estariamos celebrando una  “Ley de Reproducción Médicamente Asistida” a nivel nacional. Ley que no sólo brindará salud a una parte de la población que de otro modo no accedería, sino que regula la práctica e incentiva su investigación y formación de profesionales. La Ley es pionerísima en América Latina y, en varios aspectos, superior a la reglamentación de muchos estados de los Estados Unidos.

Se ha recorrido mucho camino pero aún falta mucho por recorrer. Es de vital importancia que el público en general conozca acerca de estos temas y participe del debate. Estamos en la dirección correcta.

Fue promulgada la Ley 26862 Reproducción Médicamente Asistida 0

Jun28

La conocida como ley nacional de reproducción asistida fue promulgada el 25 de junio 2013 como la Ley 26.862 bajo el nombre “REPRODUCCIÓN MEDICAMENTE ASISTIDA”.  A seguir copio el texto según su publicación en el Boletín Oficial.

Acceso integral a los procedimientos y técnicas médico-asistenciales de reproducción médicamente asistida.
Sancionada: Junio 5 de 2013
Promulgada de Hecho: Junio 25 de 2013

El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc. sancionan con fuerza de

Ley:

ARTICULO 1° — Objeto. La presente ley tiene por objeto garantizar el acceso integral a los procedimientos y técnicas médico-asistenciales de reproducción médicamente asistida.

ARTICULO 2° — Definición. A los efectos de la presente ley, se entiende por reproducción médicamente asistida a los procedimientos y técnicas realizados con asistencia médica para la consecución de un embarazo. Quedan comprendidas las técnicas de baja y alta complejidad, que incluyan o no la donación de gametos y/o embriones.

Podrán incluirse nuevos procedimientos y técnicas desarrollados mediante avances técnico-científicos, cuando sean autorizados por la autoridad de aplicación.

ARTICULO 3° — Autoridad de aplicación. Será la autoridad de aplicación de la presente ley el Ministerio de Salud de la Nación.

ARTICULO 4° — Registro. Créase, en el ámbito del Ministerio de Salud de la Nación, un registro único en el que deben estar inscriptos todos aquellos establecimientos sanitarios habilitados para realizar procedimientos y técnicas de reproducción médicamente asistida. Quedan incluidos los establecimientos médicos donde funcionen bancos receptores de gametos y/o embriones.

ARTICULO 5° — Requisitos. Los procedimientos y técnicas de reproducción médicamente asistida sólo pueden realizarse en los establecimientos sanitarios habilitados que cumplan con los requisitos que determine la autoridad de aplicación.

ARTICULO 6° — Funciones. El Ministerio de Salud de la Nación, sin perjuicio de sus funciones como autoridad de aplicación y para llevar a cabo el objeto de la presente, deberá:

a) Arbitrar las medidas necesarias para asegurar el derecho al acceso igualitario de todos los beneficiarios a las prácticas normadas por la presente;

b) Publicar la lista de centros de referencia públicos y privados habilitados, distribuidos en todo el territorio nacional con miras a facilitar el acceso de la población a las mismas;

c) Efectuar campañas de información a fin de promover los cuidados de la fertilidad en mujeres y varones.

d) Propiciar la formación y capacitación continua de recursos humanos especializados en los procedimientos y técnicas de reproducción médicamente asistida.

ARTICULO 7° — Beneficiarios. Tiene derecho a acceder a los procedimientos y técnicas de reproducción médicamente asistida, toda persona mayor de edad que, de plena conformidad con lo previsto en la ley 26.529, de derechos del paciente en su relación con los profesionales e instituciones de la salud, haya explicitado su consentimiento informado. El consentimiento es revocable hasta antes de producirse la implantación del embrión en la mujer.

ARTICULO 8° — Cobertura. El sector público de salud, las obras sociales enmarcadas en las leyes 23.660 y 23.661, la Obra Social del Poder Judicial de la Nación, la Dirección de Ayuda Social para el Personal del Congreso de la Nación, las entidades de medicina prepaga y las entidades que brinden atención al personal de las universidades, así como también todos aquellos agentes que brinden servicios médico-asistenciales a sus afiliados independientemente de la figura jurídica que posean, incorporarán como prestaciones obligatorias y a brindar a sus afiliados o beneficiarios, la cobertura integral e interdisciplinaria del abordaje, el diagnóstico, los medicamentos y las terapias de apoyo y los procedimientos y las técnicas que la Organización Mundial de la Salud define como de reproducción médicamente asistida, los cuales incluyen: a la inducción de ovulación; la estimulación ovárica controlada; el desencadenamiento de la ovulación; las técnicas de reproducción asistida (TRA); y la inseminación intrauterina, intracervical o intravaginal, con gametos del cónyuge, pareja conviviente o no, o de un donante, según los criterios que establezca la autoridad de aplicación. Quedan incluidos en el Programa Médico Obligatorio (PMO) estos procedimientos, así como los de diagnóstico, medicamentos y terapias de apoyo, con los criterios y modalidades de cobertura que establezca la autoridad de aplicación, la cual no podrá introducir requisitos o limitaciones que impliquen la exclusión debido a la orientación sexual o el estado civil de los destinatarios.

También quedan comprendidos en la cobertura prevista en este artículo, los servicios de guarda de gametos o tejidos reproductivos, según la mejor tecnología disponible y habilitada a tal fin por la autoridad de aplicación, para aquellas personas, incluso menores de dieciocho (18) años que, aun no queriendo llevar adelante la inmediata consecución de un embarazo, por problemas de salud o por tratamientos médicos o intervenciones quirúrgicas puedan ver comprometidas su capacidad de procrear en el futuro.

ARTICULO 9° — Presupuesto. A los fines de garantizar el cumplimiento de los objetivos de la presente ley el Ministerio de Salud de la Nación deberá proveer anualmente la correspondiente asignación presupuestaria.

ARTICULO 10. — Las disposiciones de la presente ley son de orden público y de aplicación en todo el territorio de la República. Se invita a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a sancionar, para el ámbito de sus exclusivas competencias, las normas correspondientes.

ARTICULO 11. — La presente ley será reglamentada dentro de los noventa (90) días de su publicación.

ARTICULO 12. — Comuníquese al Poder Ejecutivo nacional.

DADA EN LA SALA DE SESIONES DEL CONGRESO ARGENTINO, EN BUENOS AIRES, A LOS CINCO DEL MES DE JUNIO DEL AÑO DOS MIL TRECE.

— REGISTRADO BAJO EL Nº 26.862 —

AMADO BOUDOU. — JULIAN A. DOMINGUEZ. — Gervasio Bozzano. — Juan H. Estrada.

Fuente: Boletín Oficial de la República Argentina

http://www.boletinoficial.gov.ar/Inicio/Index.castle?s=01&idAviso=4454342&IdRubro=23&f=20130626

Sra. Presidenta: La Ley Nacional de Reproducción Asistida no puede esperar 7

Abr25

Sra. Presidenta Cristina Fernández de Kirchner:

Me tomo el atrevimiento de acercarme nuevamente a Ud. porque tengo este peso en mi pecho que no me puedo quitar. Es una preocupación que comparto con miles de ciudadanos. Van pasando los días, van pasando las semanas, los meses, y el reloj biológico continúa con su inexorable andar. Es el paso del tiempo el que ve desvanecer las posibilidades de muchas argentinas y argentinos de convertirse en padres. El reloj biológico de la reproducción tiene fecha de caducidad.

Hace ya un tiempo la Ley de Fertilización Asistida de la Provincia de Buenos Aires benefició a muchas parejas: algunas de ellas lograron el tan anhelado embarazo y otras están en camino. Pero con la sanción de esa ley se inicio algo que no es bueno: la discriminación. ¿Por qué algunos si y otros no? Si todos somos tan ciudadanos como los otros,  todos habitamos en la misma gran nación. ¿Por qué alguien que no vive en la Provincia de Buenos Aires no puede acceder al mismo nivel de salud que los que si viven allí?  ¿Por qué la misma Prepaga u Obra Social cubre a los que viven en la Provincia de Buenos Aires y no a los que viven por fuera de ella? ¿Si esto no es discriminación, qué es?

La Ley sancionada no será la ideal en cuanto a su reglamentación, pero es un gran primer paso, irá mejorando y adaptándose en el tiempo. El anteproyecto de la reforma del Código Civil, el que en mi opinión, no hay que tocar ni un punto ni coma, es de avanzada, de “super” avanzada. Luego de la sanción de esta reforma seguramente el paso siguiente será la Ley de Fertilización Asistida Nacional.

Pero todo esto eso va a llevar tiempo. ¿Y cómo hacen las mujeres, los hombres, las parejas que necesitan el tratamiento HOY y no lo pueden hacer por el tema económico? ¿Cómo hacen para esperar ese tiempo sin que su salud se vea perjudicada más aún?

La única solución que vislumbro para evitar esta discriminación horrible es la sanción de una Ley Nacional y trabajar para su reglamentación en el menor tiempo posible. Así se hará justicia para tantos argentinos que necesitan con urgencia de estos tratamientos.

Tratamientos de fertilización asistida: ¿quién paga? 5

Nov29

Hasta no hace mucho tiempo, el acceso a medicina reproductiva de alta complejidad era patrimonio de quien podía pagarlo y del ámbito privado. Fertilización in vitro y otras técnicas de reproducción asistida se realizaban casi exclusivamente en forma privada. Era el paciente quien se hacía cargo directamente de los costos y las clínicas y profesionales quienes a su riesgo proponían cualquier forma de financiación. Contadísimas prepagas, y en sus planes más onerosos, podían llegar a cubrir uno o dos tratamientos: al final de cuentas, el plan mensual resultaba tan caro como pagar el tratamiento en cuotas.

Muchas parejas, imposible saber su número, dejaban de realizar estos tratamientos.  Otras, por el mismo motivo, no completaban los tratamientos o no realizaban todos los intentos requeridos para lograr el embarazo.  Luego vino la Ley de Fertilización Asistida de la Provincia de Buenos Aires e hizo un gran aporte funcionando como paliativo a esta situación.  La base de acceso se amplió: muchas parejas dejaron de postergar el tratamiento de su patología por una causa económica.

La Ley de la Provincia de Buenos Aires también tiene sus restricciones. Su reglamentación no alcanza a mujeres menores de 30 o mayores de 40 años, no cubre la donación de gametas ni la criopreservación, entre otras cosas. De todos modos, fue un primer gran paso.

Al mismo tiempo comenzó a darse otro proceso.  La relación entre prepagas y obras sociales respecto de los profesionales y clínicas cambió. Una repentina dosis de pasión y amor afloró: la reproducción asistida pasó de ser  el niño revoltoso que todos querían lejos para transformarse en la doncella más codiciada del reino. La intención era transparente: intentar bajar los valores de estos tratamientos.  A su vez, anticipándose al efecto dominó de la ley provincial y una posible ley nacional, ninguna prepaga u obra social quiso quedarse afuera.

Y así comenzó el tema de “quién paga”.  Antes pagaban los pacientes directamente, ahora, en algunos casos y con el tiempo serán cada vez menos los que pagan en forma directa.  Paralelamente comenzó la carrera por ser prestadores de las instituciones que ofrecen estas prácticas. Así algunos centros que no pueden, o que no quieren, competir de otra manera lo comenzaron a hacer bajando los valores, a niveles que se hace imposible mantener la calidad que los pacientes se merecen.  Y no estamos hablando de calidad en el servicio de atención a clientes estamos hablando de ¡calidad en medicina! La falta de  calidad en tratamientos de reproducción asistida significa pasar por todas las etapas del proceso y no lograr el embarazo pudiéndolo haberlo logrado.

La exclusividad también surgió como novedad: algunas obras sociales y prepagas cubren tratamientos exclusivamente en algunos centros. Esto tampoco es bueno.

La libre elección del paciente dónde realizar el tratamiento es lo que fue práctica común hasta ahora.  Cada centro trabaja más o menos según las circunstancias.  Eso fue bueno y debería seguir así. Los resultados en nuestra especialidad se miden por embarazo.  Los resultados no son  iguales en todos los centros, hay centros con mejores resultados y eso es un hecho.  El no lograr el embarazo es una carga psicológica y económica muy grande y la frustración se ve incrementada cuando esto ocurrió en un lugar en el cual el paciente fue obligado a concurrir por obligación de su cobertura. Dato curioso es que probablemente esa pareja recurra a otro centro de su elección y asumiendo directamente los costos y logre el embarazo –que podría haber logrado en primer lugar-.  Es un daño que hasta ameritaría una acción legal contra la institución que los obligó a tratarse en un lugar determinado.

Y puedo dar datos concretos.  En nuestro Instituto, analizando 100 parejas que lograron el embarazo en forma consecutiva, 21 de ellas habían realizado tratamientos fallidos en otros centros. Quizás lo hubieran logrado de reintentarlo en esos otros centros, o no, nunca lo sabrán, pero quedaron tranquilos con el cambio y fue una libre elección.  Por otro lado, seguramente algunas de las parejas que no lograron el embarazo con nosotros, fueron exitosos en otro centro.

Afortunadamente, en paralelo a estos cambios nació AACeRA, la cámara que nuclea a todos los centros de reproducción asistida del país, menos uno, que decidió retirarse. Retirarse para hacer sus propios negocios, apostando a bajar los valores aumentando la cantidad de pacientes, sin darse cuenta que eso en el tiempo es insostenible y más aún en cuanto a mantener un nivel de resultados adecuados. Y es una lástima, porque los perjudicados, como siempre, terminaran siendo los pacientes.

Es la razón del título de este escrito: “¿quién paga?”. Y habría que agregarle: “cuánto paga”. Ahora debería ser la cámara la responsable por regular los honorarios; honorarios lógicos y equitativos, que permitan mantener un nivel adecuado de excelencia. Debería ser la cámara la que obligue, en cierta manera, a que las prepagas u obras sociales contraten a quien quieran, pero también dándole la oportunidad al afiliado de atenderse con el centro que quiera agrupado y con el respaldo de la cámara. Y si el centro no está como prestador, le cubra hasta el valor que cubra con su/s centros contratados.

Las piezas están en movimiento: las asociaciones de pacientes para QUE SALGA LA LEY, los centros para que no se caigan los valores y que permita seguir trabajando como corresponde, y las prepagas y obras sociales tratando de bajar los valores, y fundamentalmente tratando que la cámara no prospere.

Y es por eso que es un buen momento para que se sepa todo esto, para que los legisladores lo tengan en cuenta, dada la inminencia de la Ley Nacional. Una buena ley no debería contemplar solamente que todo el mundo tenga acceso sino cómo se va a organizar y cuál es el rol de cada uno de los actores en la cadena de prestación de servicios.  La ley debe contemplar la cobertura, obviamente, pero que esa cobertura debería ser de un valor consensuado con la cámara que nuclea a los centros y no ser sólo las prepagas y obras sociales las que tengan la responsabilidad de fijar valores.  La ley debe proteger al paciente, a los centros y fundamentalmente, la calidad de servicio en salud.

Los jugadores están saliendo a la cancha, y es hora de defender los derechos de las mujeres y parejas que quieren embarazarse y no pueden, ofreciéndoles lo mejor que estas técnicas al día de hoy ofrecen.

La dinámica y la importancia de la medicina mente-cuerpo en la infertilidad 2

Ene28

“Relajate, que ya te vas a embarazar”. Por más bien intencionado que el consejo pueda ser, puede exasperar, y hasta enfurecer, a cualquier mujer luchando contra la infertilidad. Esta escena que puede parecer hasta tener rasgos de ficción, es una situación que se presenta a diario en el consultorio de un ginecólogo especializado en infertilidad. Desde hace ya más de tres décadas que los profesionales de la medicina reproductiva hemos reconocido el impacto del estrés sobre el paciente infértil: no necesariamente como causa de la infertilidad en sí misma, pero como una seria complicación de la patología y su tratamiento.
Esta noción nos ha llevado a ver la salud reproductiva desde otra perspectiva, una perspectiva más integral: la noción de que los aspectos mentales, emocionales y físicos de la infertilidad están entrelazados. Así concluimos que encarar el tratamiento de la infertilidad sólo en su aspecto clínico es, en el mejor de los casos, ineficiente, y en el peor ineficaz. Hace cincuenta años, los colegas podrían sostener que una mujer estaba histérica y por eso no conseguía embarazarse. Con la evolución de las técnicas diagnósticas las causas psicológicas de la infertilidad han tomado una nueva dimensión y protagonismo. Hoy no dudamos de la existencia de una variedad de matices que entrecruza factores psicológicos con los fisiológicos.

Estrés, ansiedad y depresión

Las investigaciones de medicina del comportamiento o también conocida como medicina mente-cuerpo sobre la infertilidad son tan tempranos como 1987. Estudios avalados por la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard de 1993 pusieron en evidencia que los niveles de depresión y ansiedad por los que atraviesa una mujer con diagnóstico de infertilidad son comparables a los que puede atravesar un paciente con enfermedades graves coronarias, VIH e incluso cáncer.

La definición técnica de estrés involucra una respuesta de nuestro cuerpo a cualquier demanda. Puede ser la consecuencia de una gran variedad de estímulos físicos y emocionales incluyendo conflictos internos e hitos significativos de nuestras vidas. El estrés es un estado en el que tienen lugar una cadena de reacciones glandulares y hormonales con el fin de ayudar a nuestro organismo a adaptarse y enfrentar las nuevas condiciones y circunstancias del entorno. Cuando esta exigencia se sostiene en el tiempo, la reacción de estrés se convierte en un factor que amenaza al organismo, lo quebranta, volviéndolo proclive a la aparición de disfunciones y enfermedades. La experiencia negativa del diagnóstico de infertilidad o los continuos fracasos en los intentos por lograr un embarazo elevan considerablemente los niveles de estrés. Estrés que, a su vez, disminuye las probabilidades de éxito de un tratamiento de fertilidad. Sentimientos de angustia y ansiedad pueden surgir caracterizando la vida emocional de quienes transitan esta experiencia, pudiendo llegar hasta estados depresivos severos. La calidad de vida se ve afectada, las relaciones consigo mismo y con los demás.

Los síntomas de la depresión pueden variar de persona a persona, pero existen signos inequívocos que delatan su presencia. Son signos de depresión son un estado de ánimo triste o deprimido persistente que puede ir acompañado de:

  • disminución o aumento de apetito;
  • aumento o disminución significativo de peso;
  • insomnio o hipersomnia;
  • fatiga;
  • sensación de intranquilidad;
  • culpa excesiva o inadecuada;
  • aislamiento social;
  • falta de interés por las actividades que le son agradables;
  • dificultad para pensar o concentrarse;
  • sentimientos de inutilidad;
  • pensamientos recurrentes sobre la muerte; y hasta,
  • pensamientos suicidas.

Los signos de ansiedad se manifiestan en:

  • preocupación o miedo de que algo malo va a ocurrir;
  • temblores o contracciones nerviosas;
  • fatiga;
  • inquietud;
  • tensión muscular;
  • nerviosismo;
  • mareos;
  • pulso o respiración acelerados, hiperventilación;
  • sudor frío y manos húmedas;
  • boca seca;
  • síntomas gastrointestinales como náuseas o diarrea;
  • irritabilidad o impaciencia; y,
  • atención dispersa.

Comparar los niveles de estrés a la que puede estar sujeta una persona con infertilidad con los de las llamadas enfermedades graves puede parecer exagerado. Sin embargo, deja de serlo cuando entran en consideración las derivaciones personales y sociales que le son propias a la experiencia de la infertilidad:

  • efectos en la relación de pareja;
  • influencia sobre la vida sexual;
  • repercusión en las relaciones familiares y en el círculo íntimo de amistades;
  • efectos sobre el desempeño laboral;
  • preocupación sobre la economía; y,
  • contradicciones religiosas.

La procreación es el instinto más básico y fuerte del reino animal y para aquellas personas con ese instinto bloqueado significa una tremenda carga psicológica. Sumadas las presiones y mandatos sociales y culturales, que llevan al individuo a vivir la infertilidad como un estigma, entenderemos entonces la acción del estrés sobre órganos, aparatos y sistemas alterando su funcionamiento y estado de salud.
Si bien el pico de estrés para las parejas que luchan contra la infertilidad se ubica entre el segundo y tercer año de intentos, los síntomas de angustia y ansiedad pueden observarse más temprano. En Halitus comprendimos esta relación y su importancia siendo pioneros en el intento por revertir esta situación e incorporar complementos a la terapéutica clínica. En el año 2000 pusimos en marcha el Proyecto que denominamos “Acompañándote” integrados por un grupo de psicólogas y psicopedagogas con el fin de asistir, contener e informar a los pacientes de infertilidad. Paralelamente, nació el Departamento de Psicología, grupos de Co-Ayuda y Yoga en la búsqueda del embarazo.

Sistema de Entrenamiento Especial para tratamientos de infertilidad

Años de investigación y experiencia nos llevan hoy a hacernos eco del denominado “Sistema de entrenamiento especial para tratamientos de infertilidad”. El sistema de entrenamiento en medicina mente-cuerpo que estamos implementando en Halitus se basa en los lineamientos del Programa Avanzado de Recuperación y Apoyo (P.A.R.A.) creado por la Fundación Salud y las pautas del Programa de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard para la infertilidad. El P.A.R.A tiene su base en la psiconeuroendocrinoinmunología (PNEI), que estudia la interacción entre la psiquis, el sistema nervioso, el sistema endócrino y el inmune.

En el entrenamiento, que tiene una duración de 3 meses, las participantes (mujeres pacientes con indicación de infertilidad) se ejercitan en la utilización de recursos propios, habilitándose para modificar su química interna generando las drogas endógenas necesarias para optimizar los tratamientos médicos. Así podrán disminuir los niveles de estrés utilizando técnicas de relajación, inteligencia emocional y espiritual que conecte a las personas con el verdadero propósito de sus vidas. Las técnicas son desarrolladas no sólo con la intención de aumentar las chances de la concepción pero la de incrementar las sensaciones de bienestar general y paz. Muchas mujeres llegan al consultorio convencidas de que “tocaron fondo”. Eso nada tiene que ver con calidad de vida. Al completar el Entrenamiento contarán con las herramientas necesarias para adquirir resiliencia y poder enfrentar todo lo que se relacione con la experiencia de infertilidad.

La evidencia demuestra que aliviando la angustia mental y emocional los tratamientos de fertilidad se vuelven más efectivos. En un estudio de 174 mujeres, el 24% de aquellas que entraron al programa mente-cuerpo sin signos de depresión (medido con la escala de diagnóstico clínico estándar) lograron el embarazo en los 6 meses siguientes al programa. A su vez, mujeres que entraron al programa con síntomas severos de depresión mostraron una tasa de embarazo del 60%. Claramente, para estas últimas, un estado de depresión ponía obstáculos a su fertilidad.

Un enfoque mente-cuerpo reconcilia la relación con el cuerpo: nutrición adecuada, ejercicio y técnicas de relajación como yoga, respiración profunda y masajes pueden ser adoptadas de manera muy sencilla con resultados casi inmediatos. Curar la mente es más difícil y complejo pero no por ello menos importante. La mujer llega al consultorio con una carga importante de pensamientos negativos; algunos le son obvios y otros están profundos en su inconsciente. Pensamientos como “Nunca voy a lograr embarazarme”, o peor aún, “Nunca seré feliz si no logro este embarazo” son comunes a todas estas pacientes. Entonces nos concentramos en la práctica por cambiarlos por otros que son más objetivos y sanos como “Estoy haciendo todo lo posible para embarazarme”. El Entrenamiento contempla la utilización de restructuración cognitiva, una herramienta eficaz para el abordaje de sistemas de creencias que generan estos pensamientos negativos.

Este Sistema de Entrenamiento Especial consiste en una experiencia individual y personal en el marco de un encuentro grupal. Ese encuentro permite la percepción de la experiencia de infertilidad como parte de una experiencia humana más amplia y no como un castigo separado y aislado sin solución; y también tomar conciencia de los propios pensamientos y sentimientos dolorosos sin identificarse con ellos.

Lo fundamental es saber que un Sistema de Entrenamiento en Medicina mente-cuerpo persigue el objetivo de que las mujeres con patología de infertilidad, aprendan cómo influir sabiamente sobre sus sistemas de regulación cuerpo – mente para encarar un tratamiento de infertilidad, tomar decisiones correctas y optimizar los resultados. Convertir una situación conflictiva en una experiencia llena de significado que es esencial para encarar cualquier tratamiento de fertilidad, tomar decisiones correctas y aumentar sus chances de éxito.

Infertilidad y medicina tradicional china: un enfoque milenario a los nuevos desafíos 14

Ene13

La medicina moderna occidental ha realizado enormes avances en el diagnóstico y tratamiento de la infertilidad. En las últimas décadas las técnicas específicas se han complejizado permitiendo obtener mejores y más rápidos resultados. En contraposición, existen aún espacios de incógnitas y muchos temas pendientes por resolver de los cuales no encontramos explicación y solución. Términos como “ESCA” o “esterilidad sin causa aparente”, son comunes en la práctica médica occidental. Definimos así los casos de infertilidad en los que no existe causa médica para no lograr el embarazo, pero aún así, no se alcanza la gestación. En cantidad no son casos como para menospreciar: alcanzan a un por lo menos 15% de los pacientes que consultan por esta patología.
A las condiciones médicas de la infertilidad debemos sumar conductas sociales nuevas que aumentan su incidencia. Abuso de drogas, alcohol y cigarrillo y su combinación con dietas poco equilibradas o exceso de trabajo y estrés son causas frecuentes de infertilidad. La postergación de la maternidad, es decir, diferir la idea de tener un hijo al límite de lo biológicamente posible sin previsión del verdadero estado de la salud reproductiva, es también una práctica actual. Este aplazamiento social genera patología en un momento del ciclo de vida reproductivo de la mujer en donde, en realidad, es natural que no se pueda concebir.

La medicina tradicional china

Son en estos casos cuando muchas parejas pueden acudir al auxilio de las terapias más antiguas conocidas por el mundo oriental. La medicina tradicional china, posee un enfoque particular respecto de la salud y bienestar general que se remonta a por lo menos 2000 años. Su peculiar visión trata a la infertilidad a través de un reequilibrio y reeducación de todo el organismo en lugar de centrarse en el problema de la reproducción en sí. Un practicante de la medicina tradicional china evaluará al paciente como un todo: desde su constitución física, su edad y la disposición emocional a las fortalezas y debilidades fisiológicas. Con esta información intentará que el organismo ingrese en un ciclo de autorecuperación.
Los tratamientos de medicina china tienen un gran punto a favor: un bajo potencial de efectos secundarios. En este aspecto parecen diferir bastante con los de la medicina occidental moderna puesto que, lamentablemente, esta última nunca descarta efectos secundarios, aunque muchos de ellos, sino todos, son transitorios. Así tiene sentido recurrir a estas terapias si la medicina moderna no logra resolver la patología, o paralelamente, para potencializar sus resultados.
El fundamento teórico de la medicina china es la energía. Un organismo viviente es simplemente energía que ha tomado forma. A modo de simplificación, los chinos denominan a esta energía natural “Qi”. La infertilidad se vincula con deficiencias que se derivan de por lo menos uno de los tres sistemas de órganos: riñones, hígado y bazo. Lo primero a tener en cuenta será el qi del riñón o la energía vital. Luego se tendrá en cuenta el hígado. Una deficiencia hepática en la mujer se manifiesta como la incapacidad para liberar un ovocito, y en el varón como producción insuficiente de espermatozoides. Los estados mentales como la depresión o el estrés pueden influir negativamente sobre el sistema hepático. Finalmente, examina la situación del bazo para determinar obstrucciones o deficiencias en el qi. Problemas con el qi a nivel del bazo pueden resultar en problemas de implantación o incapacidad de mantener el embrión recién formado en el útero, explicando abortos tempranos y recurrentes.
Tal como en la medicina moderna occidental, la medicina china tiene como práctica examinar en profundidad la salud general del paciente, pero en este caso para determinar dónde reside el “desequilibrio”. El diagnóstico del pulso permite distinguir el exceso o deficiencia de los órganos y nos habla de la naturaleza de la enfermedad. Relaciona fortalezas y debilidades, nostrando un cuadro de la condición general del paciente.

Acupuntura y terapia herbal

Todo tratamiento incluye acupuntura y las terapias a base de hierbas. El sistema reproductivo femenino está asociado con el sistema sanguíneo y por lo tanto se buscan irregularidades relacionadas con la menstruación: períodos irregulares, ausencia temporal o permanente de flujo menstrual, sangrado excesivo y síndrome premenstrual. La acupuntura y terapia herbal se focalizarán en los riñones con la intención de normalizar las irregularidades relativas a la menstruación. Alcanzada la regularidad en los ciclos menstruales se mejorará la energía en general, favorecerá la libido y los riñones estarán cumpliendo con su función hormonal eficientemente. Los ovarios funcionarán normalmente y se producirán ovocitos con capacidad de ser fertilizados.
Según la medicina china el problema de la infertilidad muchas veces se deriva del estancamiento del qi hepático como resultado de situaciones de estrés prolongado, depresión o exceso de trabajo. Hace énfasis sobre el hecho de que se puede entender el qi, o esencia, como conformado por dos partes. Una esencia heredada o predeterminada, como las predisposiciones genéticas a la salud y la enfermedad, y una esencia posterior, determinada por el estilo de vida que elijamos. Nuestra capacidad de tener vidas largas y fértiles dependerá del uso que hagamos de nuestra energía. A veces el estrés o la enfermedad nos obligan a hacer grandes despilfarros de nuestro abastecimiento energético. Otras veces, voluntariamente anulamos nuestras propias defensas (a través de exceso de trabajo o el abuso de sustancias químicas y drogas) y aceleramos el proceso de envejecimiento, lo que acorta la ventana de la fertilidad.
Es útil recordar que la infertilidad es, para muchas de las parejas, sólo un reto de carácter temporal. Hay un preconcepto muy común de quien transita por esta enfermedad sostenido en la creencia de que si se es fértil, simplemente se es, y si no se es, no llegará a serlo nunca. Esto no es así en absoluto. Existen muchos niveles y etapas de la fertilidad que pueden mejorar con la acupuntura, hierbas, dieta saludable y el modo de utilizar energías y establecer prioridades. Lograr o retomar el equilibrio que la medicina tradicional china propone puede ser la respuesta para una nueva vida y un enfoque alternativo y válido para algunos problemas de infertilidad.

¿Novedades en fertilidad?: INVO, IVC, FIV e ICSI 18

Nov16

Hace algunos años en un congreso de reproducción asistida en el extranjero quedé perplejo al ver que se hacía referencia a los pacientes de infertilidad con la palabra “consumers”, es decir, “consumidores”. En ese momento tuve por primera vez la amarga sensación de que la actividad a la que me he dedicado por años, con vocación y la intención de ayudar a resolver un problema que afecta a millares de personas, había pasado a ser considerada por algunos como una oportunidad, una simple transacción comercial.
Esto lleva inexorablemente a que un tratamiento de fertilidad se transforme en un “producto” pasible de ser ofrecido recurriendo a toda artimaña marketinera existente que nada tienen que ver con la ciencia o la medicina. El falseamiento o la tergiversación de la realidad es una de esos artificios que tanto daño le hacen a la práctica de una profesión honesta por naturaleza.
Nuestro país parece no quedarse fuera de este concepto de “paciente = consumidor”. Recientemente en una jornada internacional organizada por un centro de reproducción asistida de Buenos Aires presentó como “revolucionaria técnica” un desarrollo que data de hace más de 20 años. La “novedosa técnica” ya fue comunicada por primera vez en la reunión anual de la ASRM (Sociedad Americana de Medicina Reproductiva) del año 1987. La gacetilla, que presenta al INVO, como una “novedad” incluye algunas otras inexactitudes tales como que “es el primer lanzamiento de una nueva técnica de fertilización asistida desde la introducción de la inyección intracitoplasmática de un espermatozoide (ICSI), a mediados de los 90, y de la fertilización in vitro (FIV), en 1968”.
El rebautizado “INVO”, nació en los ’80 bajo el nombre de “IVC” (de intravaginal culture o cultivo intravaginal). La técnica de cultivo intravaginal consiste en colocar varios ovocitos y algunas decenas de miles de espermatozoides dentro de un tubo con un medio de cultivo adecuado. Sellado el tubo, se introduce en la vagina de la paciente donde se deja durante 48 horas. Luego se extrae y se inspecciona su contenido para determinar si se han formado embriones. De existir embriones, se los carga en un catéter de transferencia y se los transfiere al útero de la paciente.
Básicamente esta “revolucionaria técnica” más que una innovación es una precarización de la fertilización asistida, y como toda precarización, implica más riesgos que ventajas.

Para cada caso clínico, la técnica más adecuada

Si analizamos el proceso de reproducción asistida vemos que este consiste de diferentes pasos y requiere de distintas habilidades, profesionales y equipamientos. Los pasos de un IVC pueden resumirse en:
1. Estimulación ovárica controlada.
2. Monitoreo del crecimiento folicular y administración precisa de hCG.
3. Extracción de ovocitos maduros por punción.
4. Procesamiento (preparación) de la muestra de semen.
5. Colocación de óvulos y espermatozoides en un dispositivo con medio de cultivo adecuado e inserción del mismo en la cavidad vaginal
6. Extracción del dispositivo, identificación y transferencia de los embriones.
Las técnicas de estimulación ovárica, monitoreo del crecimiento folicular, la administración de hCG, la extracción de ovocitos y preparación de espermatozoides son idénticos tanto en el IVC, como en la fertilización invitro convencional (FIV) o para la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI). Justamente a partir del 5to punto es dónde otras variables entran en juego y de ellas dependerá la efectividad del tratamiento.
La técnica que se usará para lograr la fertilización dependerá de las características particulares e historia clínica de la pareja bajo tratamiento. Indicar un tratamiento por otro a priori en observación de una variable económica es quitarle chances a la técnica y exponer a la pareja a un probable fracaso. Si bien la fertilización in vitro convencional (FIV) puede resultar útil en algunos casos, el uso de la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) tiene cada vez más incidencia debido a que las posibilidades de falla total de fertilización se disminuyen notablemente. Si bien la fertilización in vitro convencional (FIV), que consiste en colocar juntos los ovocitos y espermatozoides y esperar que la fertilización se produzca espontáneamente, requiere de menos equipamiento, menor capacitación del personal y por lo tanto menores costos, el hecho es que limitarse a usar únicamente esa técnica limitaría también la proporción de pacientes que podrían tratarse. Una gran parte de los factores masculinos quedarían totalmente excluidos de la posibilidad de ser tratados. La inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) es una técnica de alta complejidad y la respuesta para esos otros casos.
Como en toda actividad científica, la otra variable fundamental en el éxito de toda técnica de fertilización asistida es la observación y seguimiento. Una vez realizada la inseminación deben esperarse unas 14 horas para realizar una observación y determinar si se produjo la fertilización. Se controla, por ejemplo, que la actividad metabólica de los espermatozoides no deteriore el medio de cultivo o que más de un espermatozoide no fertilice un mismo ovocito dando lugar a un embrión con una constitución genética anormal. En otros casos el ovocito es capaz de activarse sin la intervención del espermatozoide, y esto dará lugar a embriones de apariencia normal, pero totalmente inviables. Asimismo, la observación minuciosa de la fertilización posibilitará registrar características que definirán el posterior desarrollo embrionario, lo cual permite determinar cuáles serán aquellos con mejores posibilidades de dar lugar a un embarazo.
En el cultivo intravaginal los ovocitos permanecen en contacto con los espermatozoides durante 48 horas, sin seguimiento posible, lo cual como vimos, puede ser nocivo, y además se pierde la posibilidad de detectar fertilizaciones anormales y embriones de viabilidad disminuida.
En las técnicas de FIV/ICSI los ovocitos fertilizados se continúan cultivando por períodos variables de tiempo. Si únicamente fertilizaron unos pocos se efectúa la transferencia al útero luego de 24 horas de cultivo, si hay varios fertilizados se continúa cultivando por 48 a 96 horas más. Esto permite que aquellos embriones con mayores posibilidades de implantarse se diferencien de aquellos que no serán capaces de hacerlo. De esta forma se pueden mejorar las posibilidades de lograr un embarazo y a la vez disminuir los riesgos de producir un embarazo múltiple. Al poder elegir mejor es posible transferir menos embriones manteniendo una alta tasa de éxito.

¿Cuándo es opción el cultivo intravaginal (IVC)?

El concepto del cultivo intravaginal nace como técnica de reproducción asistida simplificada para dar respuesta a la falta de equipamiento y recurso humano calificado propio de los países en desarrollo. Es una opción a la que podría recurrirse en lugares donde se carece de los recursos necesarios para montar un centro de fertilidad con un laboratorio de alta complejidad. Existe bibliografía de casos en los que se ha utilizado esta técnica en centros de muy baja complejidad para el transporte de los gametos a laboratorios más avanzados en dónde se termina por realizar el tratamiento de alta complejidad indicado, ya sea FIV o ICSI.
Presentar esta técnica como una opción cuando se dispone de un centro de fertilidad con un laboratorio completamente equipado no parece ser ventajoso ni para el centro, ni para el paciente. Un centro de fertilidad de semejantes características posee costos fijos en recursos humanos y de mantenimiento de equipo que de todos modos serían transferidos al valor final de la técnica, por más simple que esta sea. En otras palabras, estamos sacrificando probabilidad de éxito en función de costos, pero que en la práctica estos no serían tan bajos como se presentan en la teoría.
Basta sólo con visitar el sitio de INVO Bioscience, la empresa comercializadora del producto, para ver a qué mercados está dirigido. El producto está destinado principalmente a los mercados de Latinoamérica, África y Oriente Medio. Por otro lado, el dispositivo aún no goza de la aprobación de la FDA (“Food and Drug Administration”, ente regulador de medicamentos americano). Según INVO, se amparan en el hecho de que la FDA no “aprueba” ese tipo de dispositivos médicos sino que apenas otorga “permisos” para su comercialización en territorio de Estados Unidos (más información aquí). Finalmente, INVO anuncia con orgullo el nacimiento de su primer “Commercial Baby” en Pakistán el 9 de octubre de 2009. ). Se puede hacer un seguimiento de la evolución de las acciones de INVO BIOSCIENCE INC en la bolsa americana aquí.
En síntesis, mediante el cultivo intravaginal se podría tratar a un grupo muy limitado de pacientes de edad muy favorable y factor masculino normal. En estos casos se podría esperar una probabilidad de éxito aceptable. Pretender generalizar esta técnica a pacientes de características más complejas significaría entrar una zona de riesgo en la cual el paciente no estaría recibiendo el tratamiento apropiado para resolver su infertilidad.

El meollo del asunto: los costos

Claro que parte de la preocupación de todo paciente que debe someterse a un tratamiento de fertilización asistida son los costos. Son técnicas científicas de alta complejidad que requieren de un equipo multidisciplinario de médicos y técnicos de laboratorio además de equipamiento complejo y medicación que no es barata. En nuestro país, sin una ley que ampare a aquellos que no están en condiciones de afrontar semejantes costos el acceso a medicina de alta complejidad está acotado para buena parte de la población.
La preocupación en la reducción de costos no debe ser entendida como una carrera desesperada por aplicar la técnica más barata por más novedosa que parezca sin tomar ninguna otra variable en cuenta. ¡Esto es medicina y estamos hablando de personas!
Toda reducción de costos será directamente proporcional a la experiencia de los profesionales y calidad del equipamiento en juego. Mejor equipamiento permitirá mayor precisión y mejores profesionales tomarán decisiones más acertadas que implicarán menores costos. Además, institucionalmente siempre hemos hecho el mayor esfuerzo posible para presentar todas opciones de financiamiento disponibles. El tema económico debe ser abordado con la misma particularidad que el tratamiento.
La creciente demanda por fertilización asistida ha creado una verdadera industria de la medicina reproductiva. Existen varios métodos y técnicas, cada una con tasas de embarazo que le son propias. Con seguridad, nuevos procedimientos y modificación de los actuales serán desarrollados e introducidos, muchos de ellos ganarán el favor y serán efectivísimos en manos de sus creadores y protagonistas. Mientras que debemos ser receptivos a cualquier nuevo desarrollo, cada técnica deberá ser cuidadosamente evaluada y comparada científica y clínicamente con las tecnologías reproductivas ya establecidas para ser finalmente adoptadas.

Dr. R. Sergio Pasqualini is powered by WordPress y Halitus Instituto Médico
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