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Embarazo, gripe estacional y H1N1: la importancia de vacunarse 4

Abr30

Este año las mujeres embarazadas tienen un tema más por el cuál estar alerta: H1N1. ¿Cómo podría la gripe afectar al embarazo? Los riesgos específicos de la influenza H1N1 para este grupo de la población y el hijo por nacer.

Con la alegría que un embarazo significa también se suman algunas inquietudes específicas en relación a la salud de la mamá y el hijo por nacer.  Este año las mujeres que esperan un bebé tienen un nuevo motivo de preocupación en relación a su propia salud y la de su bebé: la gripe H1N1. Para la embarazada no es un tema menor: todos los tipos de gripe pueden asociarse a una mayor probabilidad de hospitalización en mujeres embarazadas, tanto a gripe estacional como H1N1. La experiencia demuestra que, durante la temporada invernal, si una mujer cursando el último trimestre de su embarazo contrajera gripe, la probabilidad de que el cuadro se complique y requiera de hospitalización es cuatro veces mayor que si no estuviera embarazada.  En este sentido, las embarazadas poseen grados de complicaciones comparables a personas de 65 o más años de edad, en particular si contraen gripe durante el último trimestre del embarazo.

Debido a este riesgo incrementado, se debe fomentar la vacunación masiva de mujeres embrazadas por la gripe estacional.  La vacuna de la gripe estacional posee un nivel positivo de respuesta extraordinario.  Ha sido desarrollada, manufacturada, perfeccionada y aplicada durante décadas en cientos de millones de personas en todo el mundo. El historial de eventos adversos graves es bajísimo.  Pocos han sido los eventos adversos asociados con la vacuna que puedan ser catalogados como de gravedad.

La cepa de la gripe H1N1 2009 está teniendo incluso un mayor impacto sobre mujeres embarazadas en comparación con la gripe estacional. Las mujeres embrazadas se ven realmente afectadas y complicadas por este virus.  Si bien es difícil obtener cifras oficiales definitivas para este grupo poblacional para la Argentina, en Estados Unidos, durante el 2009 alrededor del 6% de las internaciones y decesos por el virus de la influenza H1N1 correspondieron a mujeres embarazadas.

Viendo el lado positivo sobre las enseñanzas que  la epidemia 2009 de la H1N1 nos ha dejado, podemos destacar el flujo de información que comenzó a circular en relación a las gripes y la necesidad de prevención.  El mundo entendió que tanto la gripe estacional como H1N1 es un problema que reviste seriedad para la mujer embarazada, y por lo tanto, debe estar preparada e inmunizarse.

La vacuna monovalente, denominación que recibe la vacuna que previene la cepa de influenza H1N1 2009, se aplica en forma gratuita para embarazadas en hospitales y centro de salud públicos.  Estudios clínicos previos han probado que la vacuna es segura tanto para la población en general como para este grupo específico. Las pruebas de la vacuna en mujeres embarazadas fueron concluyentes también respecto de la dosificación: una sola dosis es suficiente para estimular un sistema inmune de protección contra el virus de la gripe H1N1.

Vacuna monovalente: la mejor protección para el hijo por nacer

Además de la mamá, el bebé por nacer también queda protegido.  Vacunarse  resulta ser la mejor opción para proteger al  hijo una vez nacido.  Los bebés menores a 6 meses no son vacunados y por lo tanto, deberán ser protegidos por sus madres, con la persistencia de anticuerpos maternales. Estudios focalizados en la entrega de anticuerpos maternos hacia el bebé han concluido que, en general, casi todos los niveles de anticuerpos que la madre posee en su torrente sanguíneo pasan eficientemente  al bebé a través de la placenta.  Es decir, estos bebés por nacer estarían siendo inmunizados en tanto las mamás reciban las vacunas conteniendo los anticuerpos al momento del nacimiento. No sólo la mamá se estaría beneficiando de la vacuna sino también el recién nacido.

Con el nacimiento, la lactancia materna es fundamental. No se debe suspender el darle pecho aún habiendo la madre contraído la enfermedad. Las madres que estén amamantando deben continuar haciéndolo mientras reciban tratamiento para la gripe.  Los bebés que reciben leche materna no se enferman y lo hacen con menos frecuencia en relación a la gripe respectos de aquellos que no la reciben. La lactancia materna protege al bebé. La leche materna transfiere los anticuerpos de la mamá al bebé; son los anticuerpos que ayudan a combatir enfermedades.

En caso de que la mamá haya contraído la gripe H1N1 es importante tener en cuenta algunas consideraciones básicas:

  • el cuidado del bebé debe siempre llevarlo a cabo personas no enfermas;
  • si la mamá está demasiado enferma para amamantar, se deberá recurrir al sacaleches y que alguien más se encargue de la alimentación del bebé;
  • el médico puede considerar que la mamá tenga que hacer uso de una mascarilla en contacto con el bebé;
  • evitar toser y estornudar en la cara del bebé;
  • lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón.

No recibir la vacuna significa ponerse en un estado de riesgo. Durante el 2009, mujeres embarazadas que gozaban de un excelente estado de salud padecieron un estado de  enfermedad tan severa que implicó permanencia en unidades de cuidados intensivos.  Hoy la experiencia e investigación nos llevan a concluir que  en relación al embarazo la vacuna  debe ser recomendada y aplicada.

Ola de calor y los riesgos para el embarazo 0

Ene28

Mientras que disfrutamos del sol del verano una creciente y persistente ola de calor puede significar un riesgo real para la salud de la embarazada y su bebé.

El Servicio Meteorológico Nacional ha lanzado una alerta al respecto de las altas temperaturas que estamos soportando. El organismo prevé que la ola de calor se extenderá hasta el 31/01 y alerta sobre los riesgos de la salud en general. En vistas a esta situación el Ministerio de Salud puso a disposición del público medidas preventivas para paliar la situación tomando especial atención en personas mayores de 65 años, niños y quienes padecen enfermedades crónicas específicas.

Las mujeres embarazadas deben también tomar especial cuidado a estas altas temperaturas. La “intolerancia al calor” es un síntoma habitual en la embarazada. Durante el embarazo la temperatura corporal es ya de por sí un poco más alto que el normal, con lo cual, el calor agregado del ambiente puede tener mayor impacto en este grupo de personas.

Una sensación térmica elevada debe observarse con cautelan en particular durante el primer trimestre del embarazo. Un estudio publicado por el British Journal of Obstetrics and Gynaecology del 2005 concluyó que la exposición a altas temperaturas está relacionada con nacimientos de peso levemente reducido. Las temperaturas excesivas causan que el cuerpo materno reacciones contrayendo los vasos sanguíneos como método de enfriamiento reduciendo la cantidad de nutrientes que pasan hacia el feto. Al mismo tiempo, aquellas mujeres en las últimas semanas de embarazo deben también tomar cuidado para evitar partos prematuros y otras complicaciones. Estos no son motivos para entrar en pánico, pero sí para tomar medidas para protegerse a sí mismas y al bebé por nacer. El sentido común es fundamental.

Los síntomas de un “golpe de calor” a los que deben estar atentas son:

  • temperatura corporal elevada (más de 39.5 C);
  • piel enrojecida, seca y con alta temperatura;
  • pulso rápido e intenso;
  • dolor de cabeza pulsante;
  • mareos y vértigo;
  • nauseas y vómitos;
  • inconsciencia.

¿Cuál es la mejor forma de evitar problemas?

Mantenerse hidratada es básico, sin embargo, el consumo exagerado de agua puede ser tan nocivo como su falta. El beber agua en exceso puede llevar al cuadro conocido como “intoxicación por agua”. Por más extraño que suene, la sobrehidratación con agua conduce a un desequilibrio de los electrolitos quedando el organismo expuesto a condiciones de baja concentración de sodio. Un cuadro de sobrehidratación incluye cansancio muscular, calambres y en los casos más severos, pérdida del conocimiento. Un consumo razonable de líquidos es de 1,5 a 3 litros diarios dependiendo de la masa corporal. Como regla general por cada kilo de peso corporal se requieren 31.5 ml de agua, aumentando levemente su consumo con el aumento de las temperaturas (medio litro diario más sería suficiente). Buenas alternativas al agua son los jugos cítricos, leche y las bebidas deportivas, en particular para aquellas mujeres que transpiran bastante. Por supuesto, mantenerse bien lejos del alcohol – aunque para la embarazada esto debería ser rutina independientemente del clima- ya que el alcohol produce el efecto contrario: deshidrata en lugar de hidratar.

Modificar o acomodar la dieta es otro buen consejo. Evitar las comidas pesadas ricas en grasas e hidratos de carbono. Dar preferencia a los platos fríos, en particular ensaladas y frutas. Al contrario de lo que dicta el saber popular, el consumo extra de sal no es necesario ya que en general, el consumo de sal en nuestra dieta es elevado de por sí.

Evitar la exposición solar, buscar áreas frescas y de sombra. Utilizar ventilador y aire acondicionado, evitar lugares poco ventilados. No permanecer en autos estacionados. Si no hay alternativa (como por ejemplo, tener que viajar en subterráneo), llevar una botella con agua para hidratación. Durante condiciones de calor extremo buscar refugio en locales con aire acondicionado como cines y shoppings. Si estás disfrutando de tus vacaciones, permanecer al sol por períodos cortos y fuera de los horarios de mayor incidencia (11 de la mañana hasta 3 de la tarde). El uso de protector solar a partir de factor 15 es primordial. Todo protector debe ser aplicado por lo menos 15 minutos antes de la exposición y re aplicado con cada baño.

Siguiendo estos consejos básicos y el sentido común, la embarazada podrá muy fácilmente ignorar las alertas de altas temperaturas y disfrutar de esa etapa tan particular en la vida de una mujer.

Dr. R. Sergio Pasqualini is powered by WordPress y Halitus Instituto Médico
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