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Fertilización: 35 años después del primer bebé de probeta 0

Jul26

Se cumplieron 35 años del nacimiento de Louise Brown, el primer bebé de probeta. Al día de hoy, se calcula que casi 5 millones de bebés han nacido en el mundo por distintas técnicas de reproducción asistida, según datos del Instituto Karolinska que entrega los premios Nobel a la Medicina. Nuestro país acompaña estos avances con la reglamentación de la Ley de cobertura de Fertilización Asistida.

El matrimonio de Lesley y John Brown, había intentado concebir -sin éxito-r durante nueve años. Lesley tenía ambas trompas de Falopio obstruidas pero gracias a investigaciones llevadas a cabo por el Dr. Patrick Steptoe y el Dr. Robert Edwards – este último galardonado con el Premio Nobel de Medicina– el 25 de Julio de 1978 vería nacer a su primera hija, Louise.

En aquellos años el tratamiento era experimental y consistía en fecundar dentro de una placa de Petri el óvulo extraído de la mujer con el esperma de su marido para, luego de dos días de cultivo in vitro, devolverlo al útero materno. En aquel momento se vivió como un milagro pero hoy es una realidad para muchísimas parejas que deben recurrir a la fertilización asistida y se acercan a consultarnos.

Los cambios más relevantes

Desde entonces, yo mismo vi cómo las técnicas de fertilización asistida se difundieron cada vez más rápidamente: en 1978 nace Louise Brown, en 1981 nace el primer bebé producto de FIV en Estados Unidos, en 1982 en Francia y en 1986 en Argentina.

El advenimiento de estas técnicas generó también la posibilidad de realizar tratamientos en mujeres que tenían fallas ováricas y esto se tornó una necesidad, de esta manera en 1984 se da el primer nacimiento producto de un óvulo donado.

En paralelo, se produce en 1984 en Australia el primer nacimiento de embriones congelados. Otro gran hito en estas técnicas, porque daba la posibilidad de que los embriones que no se transferían podían ser criopreservados con éxito para ser utilizados a posteriori. En Argentina, el primer embarazo se realiza en 1992 y es un orgullo poder afirmar que lo logramos en nuestro instituto.

En 1988 se produce a nivel mundial el primer nacimiento con una técnica llamada SUZI. Consiste en inyectar espermatozoides por debajo de la cubierta del óvulo, que se llama zona pelúcida, y por fuera de su membrana. Pero en 1992, fue desplazada por la llegada del ICSI -inyección intracitoplasmática- que consiste en introducir un solo espermatozoide dentro del citoplasma de cada óvulo maduro utilizando una aguja de cristal muy delgada.

También en 1988 a nivel mundial se logran espermatozoides aspirados de  conductos eferentes mediante una simple punción, un procedimiento que antes se llevaba a cabo a partir de un microcirugía.

En 1993 se logra el primer embarazo mediante óvulos madurados in vitro. Esta técnica resulta útil por ejemplo, en casos de poliquitosis ovárica –donde la mujer tiene muchos microfolículos – su respuesta a la estimulación ovárica es muy intensa y puede llegar a ser perjudicial. Los óvulos inmaduros se obtienen sin estimulación, o bien mediante una estimulación mínima.

En 1997 por primera vez a nivel mundial, en nuestro laboratorio se encontró que los embriones que se desarrollan más rápido, en un 70% terminan siendo varones. El estudio se repitió posteriormente en otros lugares en el mundo confirmando nuestros resultados.

En el 2000 en un estudio hematológico logramos por primera vez concluir que los marcadores de la coagulación de la sangre tenían relación existente con los abortos recurrentes. Además, sabemos también que esto repercute en fallas de implantación.

Y en ese mismo año tuvimos el primer nacimiento mundial y en Argentina de un bebé producto de embrión obtenido de óvulos criopreservados con técnicas desarrolladas por nuestro laboratorio: se modificó el medio de criopreservación, reemplazando el cloruro de sodio por cloruro de colina y eso mejoró la técnica del congelamiento de los óvulos –significando un importante avance hasta que posteriormente se desarrollo e impuso la técnica de vitrificación.

En el 2009 nació el primer bebé de la Argentina- en nuestro instituto-  producto de óvulos vitrificados en un programa de ovodonación y en 2012 logramos un nacimiento gemelar producto de óvulos que permanecieron congelados durante 12 años: lo cual implica el período más largo registrados hasta ahora a nivel mundial. Esto demuestra de manera concreta la importancia de congelar óvulos cuando se es joven para poder preservar la fertilidad si por algún motivo debe postergarse la maternidad.

Hoy en día estas técnicas forman parte de la vida cotidiana. Existen muchísimos centros que utilizan los mejores avances a nivel mundial. Pero creo que el paso más grande en nuestro país fue el de la Ley de cobertura de Fertilización asistida y su reglamentación, sin duda, aunque la aprobación del proyecto de reforma del Código Civil y la posibilidad luego de que exista una ley específica sobre las técnicas que se utilizan sería un avance aún mayor. Al día de hoy, los avances científicos más importantes tal vez ya hayan tenido lugar pero aún hay camino por recorrer.

Feliz cumpleaños para el primer “bebé probeta” 0

Jul25

El 25 de julio de 1978 nacía Louise Brown la primera “bebé de probeta”, convirtiéndose en uno de los logros médico-científicos más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Este nacimiento, hito de la salud, sentó las bases para el desarrollo clínico de la medicina reproductiva, que diera lugar al nacimiento de un estimado de 4,3 millones de bebés en el mundo.

Tantas décadas de por medio estamos siendo testigos de un renovado interés por la reproducción asistida: su valor terapéutico y humano.

Robert Edwards, médico y científico responsable del nacimiento de Louise, fue reconocido con el premio Nobel de Medicina en el 2010. Las investigaciones y los logros de Edwards dieron esperanza a poco más del 10% de las parejas en el mundo que tienen dificultades de lograr un embarazo; casi podemos afirmar sin temor a equivocarnos, uno de los motivos de nuestra existencia y de responsabilidad en la perpetuidad de nuestra especie. El reconocimiento, a sus 85 años, de este pionero y padre de la Fecundación In Vitro fue recibido con beneplácito por toda la comunidad científica en general y como pago de una vieja deuda para quienes se dedican a esta rama de la medicina.

En el área de reproducción asistida, la Argentina posee el nivel técnico, científico y de recursos humanos compatible a la de los países más avanzados. Sin embargo, la posibilidad de acceso a estas técnicas está restringida para buena parte de la población: el factor económico es decisivo. Afortunadamente durante todo el 2011, gracias a la lucha y perseverancia de personas individuales y asociaciones civiles, la fecundación In Vitro entró en la agenda de nuestros legisladores y con buenos resultados.

Quien podría pensar 35 años atrás, que en la Argentina estariamos celebrando una  “Ley de Reproducción Médicamente Asistida” a nivel nacional. Ley que no sólo brindará salud a una parte de la población que de otro modo no accedería, sino que regula la práctica e incentiva su investigación y formación de profesionales. La Ley es pionerísima en América Latina y, en varios aspectos, superior a la reglamentación de muchos estados de los Estados Unidos.

Se ha recorrido mucho camino pero aún falta mucho por recorrer. Es de vital importancia que el público en general conozca acerca de estos temas y participe del debate. Estamos en la dirección correcta.

Falleció Robert Edwards, padre de la fertilización In Vitro 0

Abr11

Robert Edwards, médico y científico responsable del nacimiento de Louise Brown, la primera bebé de probeta, falleció el 10 de abril.

Su extraordinario legado fue reconocido con el premio Nobel de Medicina en el 2010. Las investigaciones y los logros de Edwards dieron esperanza a poco más del 10% de las parejas en el mundo que tienen dificultades de lograr un embarazo; casi podemos afirmar sin temor a equivocarnos, uno de los motivos de nuestra existencia y de responsabilidad en la perpetuidad de nuestra especie.

Robert Edwards

Robert Edwards

Más allá de los premios y reconocimientos, el agradecimiento será eterno de quien, ayudado por las técnicas de reproducción asistida, logra tener un hijo. La infertilidad tiene un impacto en todos los aspectos de su vida de una persona. Afecta la relación con amigos,  trabajo y bienestar general. Genera sensaciones encontradas de impotencia, enojo, excitación y ansiedad. La pareja infértil se siente culpable y hasta ponen su vida en suspenso, llegando al extremo de la depresión. Las investigaciones y logros de este gran hombre dieron una luz de esperanza a todas las generaciones futuras que puedan padecer esta triste y solitaria enfermedad.

Desde aquí hacemos mi homenaje a la memoria de este pionero y padre de la Fecundación In Vitro.

Va a cumplir 33 años el primer “bebé de probeta” 0

Jul20

El 25 de julio de 1978 nacía Louise Brown la primera “bebé de probeta”, convirtiéndose en uno de los logros médico-científicos más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Este nacimiento, hito de la salud, sentó las bases para el desarrollo clínico de la medicina reproductiva, que diera lugar al nacimiento de un estimado de 4,3 millones de bebés en el mundo.

Tantas décadas de por medio estamos siendo testigos de un renovado interés por la reproducción asistida: su valor terapéutico y humano.

Robert Edwards, médico y científico responsable del nacimiento de Louise, fue reconocido con el premio Nobel de Medicina en el 2010. Las investigaciones y los logros de Edwards dieron esperanza a poco más del 10% de las parejas en el mundo que tienen dificultades de lograr un embarazo; casi podemos afirmar sin temor a equivocarnos, uno de los motivos de nuestra existencia y de responsabilidad en la perpetuidad de nuestra especie. El reconocimiento, a sus 85 años, de este pionero y padre de la Fecundación In Vitro fue recibido con beneplácito por toda la comunidad científica en general y como pago de una vieja deuda para quienes se dedican a esta rama de la medicina.

En el área de reproducción asistida, la Argentina posee el nivel técnico, científico y de recursos humanos compatible a la de los países más avanzados. Sin embargo, la posibilidad de acceso a estas técnicas está restringida para buena parte de la población: el factor económico es decisivo. Afortunadamente durante todo el 2011, gracias a la lucha y perseverancia de personas individuales y asociaciones civiles, la fecundación In Vitro entró en la agenda de nuestros legisladores y con buenos resultados.

Hoy podemos estar orgullosos de una “Ley de Reproducción Asistida” en la Provincia de Buenos Aires. Ley que no sólo brinda salud a una parte de la población que de otro modo no accedería, sino que regula la práctica e incentiva su investigación y formación de profesionales. La Ley es pionera en América Latina y, en varios aspectos, superior a la reglamentación de muchos estados de los Estados Unidos. Ya celebramos nacimientos y muchos más están en camino. El eje de la discusión ahora es una Ley Nacional.

Se ha recorrido mucho camino pero aún falta mucho por recorrer. Es de vital importancia que el público en general conozca acerca de estos temas y participe del debate. Estamos en la dirección correcta.

Cumplió 32 años el primer “bebé de probeta” y las controversias continúan 0

Jul25

El 25 de julio de 1978 nacía Louise Brown la primera “bebé de probeta”, convirtiéndose en uno de los logros médico-científicos más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Este nacimiento fue particularmente “feliz” porque sentó las bases para el desarrollo clínico de la medicina reproductiva, que diera lugar al nacimiento de un estimado de 4,3 millones de bebés en el mundo.

Pero esto que denominamos de “feliz nacimiento” no estuvo ajeno a controversias, idas y venidas, falta de financiación y situaciones de preconceptos que, entre otras cosas, sólo resultó en demoras en la obtención resultados satisfactorios y concluyentes.
En su última publicación, la revista científica Human Reproduction revela que las investigaciones de los británicos Robert Edwards y Patrick Steptoe, científicos que hicieron posible el nacimiento de Louise, se vieron repetitivamente obstaculizadas por tecnisismos y preconceptos. Trabas que provinieron tanto de parte de la burocracia inglesa así como de la comunidad médica más conservadora que entendían que tanto Edwards como Steptoe no tenían el “pedigree” suficiente:  “Steptoe provenía de un hospital secundario del norte, mientras que Edwards, aunque era de Cambridge, no era profesor ni estaba médicamente cualificado”.  Finalmente recurrieron y recibieron financiación y apoyo privados. Paralelismo absoluto con  lo que ocurriera con la “píldora anticonceptiva” que recibió principalmente apoyo privado para su desarrollo e investigación.

Hasta hoy se creía que el Consejo de Investigación Médica (MRC) de Gran Bretaña – organismo gubernamental responsable en la distribución de fondos para proyectos médicos- había rechazado el proyecto en 1970 por cuestiones de simple burocracia. Sin embargo, a partir de ahora quedó claro que otros factores entraron en juego y tuvieron peso suficiente como para rechazar las propuestas.

Lo revelador es que 32 años más tarde y un océano de por medio no podemos dejar de trazar semejanzas con nuestra realidad.  El trabajo de Edwards y Steptoe fue revolucionario en muchos sentidos, entre otras cosas, porque a partir de allí el eje central de la ciencia de la reproducción dejó de ser el control de la natalidad, para pasar a fomentarla. Y la falta de visión del MRC tampoco nos es ajeno.  En numerosas ocasiones, el estado no asume un compromiso ni dirección claras respecto de su rol en medicina reproductiva; las secretarías y agencias de financiación encuentran muy difícil dar crédito a líneas de investigación que se pueden percibir a priori como controvertidas. A nivel legislativo seguimos discutiendo si la infertilidad es o no una enfermedad (¿qué duda cabe?) y de qué manera podría entrar y hasta dónde en el PMO.  Lo importante en todo esto es discutir desde el conocimiento y con la valoración adecuada de estas técnicas, no limitándolas, sino apenas otorgándoles el marco legal adecuado.
Muchas veces las tecnologías innovadoras se perciben de forma ambivalente, especialmente aquellas relativas a la reproducción humana olvidándonos de los beneficios a futuro. Estudios sobre las técnicas de estudios genéticos de preimplantación embrionaria (DPG), sobre células madre y biotecnología se siguen viendo como puramente experimentales obviando su potencial terapéutico.

La ecuación es simple. No deberíamos alejarnos del foco, lo que motiva la investigación y el progreso: a final de cuentas la intención es mejorar nuestra calidad de vida. Hoy Louise formó una familia propia y es madre de un varón de 3 años de edad que fue concebido naturalmente. ¡Feliz cumpleaños Louise!

Dr. R. Sergio Pasqualini is powered by WordPress y Halitus Instituto Médico
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