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Falleció Robert Edwards, padre de la fertilización In Vitro 0

Abr11

Robert Edwards, médico y científico responsable del nacimiento de Louise Brown, la primera bebé de probeta, falleció el 10 de abril.

Su extraordinario legado fue reconocido con el premio Nobel de Medicina en el 2010. Las investigaciones y los logros de Edwards dieron esperanza a poco más del 10% de las parejas en el mundo que tienen dificultades de lograr un embarazo; casi podemos afirmar sin temor a equivocarnos, uno de los motivos de nuestra existencia y de responsabilidad en la perpetuidad de nuestra especie.

Robert Edwards

Robert Edwards

Más allá de los premios y reconocimientos, el agradecimiento será eterno de quien, ayudado por las técnicas de reproducción asistida, logra tener un hijo. La infertilidad tiene un impacto en todos los aspectos de su vida de una persona. Afecta la relación con amigos,  trabajo y bienestar general. Genera sensaciones encontradas de impotencia, enojo, excitación y ansiedad. La pareja infértil se siente culpable y hasta ponen su vida en suspenso, llegando al extremo de la depresión. Las investigaciones y logros de este gran hombre dieron una luz de esperanza a todas las generaciones futuras que puedan padecer esta triste y solitaria enfermedad.

Desde aquí hacemos mi homenaje a la memoria de este pionero y padre de la Fecundación In Vitro.

Va a cumplir 33 años el primer “bebé de probeta” 0

Jul20

El 25 de julio de 1978 nacía Louise Brown la primera “bebé de probeta”, convirtiéndose en uno de los logros médico-científicos más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Este nacimiento, hito de la salud, sentó las bases para el desarrollo clínico de la medicina reproductiva, que diera lugar al nacimiento de un estimado de 4,3 millones de bebés en el mundo.

Tantas décadas de por medio estamos siendo testigos de un renovado interés por la reproducción asistida: su valor terapéutico y humano.

Robert Edwards, médico y científico responsable del nacimiento de Louise, fue reconocido con el premio Nobel de Medicina en el 2010. Las investigaciones y los logros de Edwards dieron esperanza a poco más del 10% de las parejas en el mundo que tienen dificultades de lograr un embarazo; casi podemos afirmar sin temor a equivocarnos, uno de los motivos de nuestra existencia y de responsabilidad en la perpetuidad de nuestra especie. El reconocimiento, a sus 85 años, de este pionero y padre de la Fecundación In Vitro fue recibido con beneplácito por toda la comunidad científica en general y como pago de una vieja deuda para quienes se dedican a esta rama de la medicina.

En el área de reproducción asistida, la Argentina posee el nivel técnico, científico y de recursos humanos compatible a la de los países más avanzados. Sin embargo, la posibilidad de acceso a estas técnicas está restringida para buena parte de la población: el factor económico es decisivo. Afortunadamente durante todo el 2011, gracias a la lucha y perseverancia de personas individuales y asociaciones civiles, la fecundación In Vitro entró en la agenda de nuestros legisladores y con buenos resultados.

Hoy podemos estar orgullosos de una “Ley de Reproducción Asistida” en la Provincia de Buenos Aires. Ley que no sólo brinda salud a una parte de la población que de otro modo no accedería, sino que regula la práctica e incentiva su investigación y formación de profesionales. La Ley es pionera en América Latina y, en varios aspectos, superior a la reglamentación de muchos estados de los Estados Unidos. Ya celebramos nacimientos y muchos más están en camino. El eje de la discusión ahora es una Ley Nacional.

Se ha recorrido mucho camino pero aún falta mucho por recorrer. Es de vital importancia que el público en general conozca acerca de estos temas y participe del debate. Estamos en la dirección correcta.

Cumplió 32 años el primer “bebé de probeta” y las controversias continúan 0

Jul25

El 25 de julio de 1978 nacía Louise Brown la primera “bebé de probeta”, convirtiéndose en uno de los logros médico-científicos más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Este nacimiento fue particularmente “feliz” porque sentó las bases para el desarrollo clínico de la medicina reproductiva, que diera lugar al nacimiento de un estimado de 4,3 millones de bebés en el mundo.

Pero esto que denominamos de “feliz nacimiento” no estuvo ajeno a controversias, idas y venidas, falta de financiación y situaciones de preconceptos que, entre otras cosas, sólo resultó en demoras en la obtención resultados satisfactorios y concluyentes.
En su última publicación, la revista científica Human Reproduction revela que las investigaciones de los británicos Robert Edwards y Patrick Steptoe, científicos que hicieron posible el nacimiento de Louise, se vieron repetitivamente obstaculizadas por tecnisismos y preconceptos. Trabas que provinieron tanto de parte de la burocracia inglesa así como de la comunidad médica más conservadora que entendían que tanto Edwards como Steptoe no tenían el “pedigree” suficiente:  ”Steptoe provenía de un hospital secundario del norte, mientras que Edwards, aunque era de Cambridge, no era profesor ni estaba médicamente cualificado”.  Finalmente recurrieron y recibieron financiación y apoyo privados. Paralelismo absoluto con  lo que ocurriera con la “píldora anticonceptiva” que recibió principalmente apoyo privado para su desarrollo e investigación.

Hasta hoy se creía que el Consejo de Investigación Médica (MRC) de Gran Bretaña - organismo gubernamental responsable en la distribución de fondos para proyectos médicos- había rechazado el proyecto en 1970 por cuestiones de simple burocracia. Sin embargo, a partir de ahora quedó claro que otros factores entraron en juego y tuvieron peso suficiente como para rechazar las propuestas.

Lo revelador es que 32 años más tarde y un océano de por medio no podemos dejar de trazar semejanzas con nuestra realidad.  El trabajo de Edwards y Steptoe fue revolucionario en muchos sentidos, entre otras cosas, porque a partir de allí el eje central de la ciencia de la reproducción dejó de ser el control de la natalidad, para pasar a fomentarla. Y la falta de visión del MRC tampoco nos es ajeno.  En numerosas ocasiones, el estado no asume un compromiso ni dirección claras respecto de su rol en medicina reproductiva; las secretarías y agencias de financiación encuentran muy difícil dar crédito a líneas de investigación que se pueden percibir a priori como controvertidas. A nivel legislativo seguimos discutiendo si la infertilidad es o no una enfermedad (¿qué duda cabe?) y de qué manera podría entrar y hasta dónde en el PMO.  Lo importante en todo esto es discutir desde el conocimiento y con la valoración adecuada de estas técnicas, no limitándolas, sino apenas otorgándoles el marco legal adecuado.
Muchas veces las tecnologías innovadoras se perciben de forma ambivalente, especialmente aquellas relativas a la reproducción humana olvidándonos de los beneficios a futuro. Estudios sobre las técnicas de estudios genéticos de preimplantación embrionaria (DPG), sobre células madre y biotecnología se siguen viendo como puramente experimentales obviando su potencial terapéutico.

La ecuación es simple. No deberíamos alejarnos del foco, lo que motiva la investigación y el progreso: a final de cuentas la intención es mejorar nuestra calidad de vida. Hoy Louise formó una familia propia y es madre de un varón de 3 años de edad que fue concebido naturalmente. ¡Feliz cumpleaños Louise!

Dr. R. Sergio Pasqualini is powered by WordPress y Halitus Instituto Médico
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