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¿Novedades en fertilidad?: INVO, IVC, FIV e ICSI 12

Nov16

Hace algunos años en un congreso de reproducción asistida en el extranjero quedé perplejo al ver que se hacía referencia a los pacientes de infertilidad con la palabra “consumers”, es decir, “consumidores”. En ese momento tuve por primera vez la amarga sensación de que la actividad a la que me he dedicado por años, con vocación y la intención de ayudar a resolver un problema que afecta a millares de personas, había pasado a ser considerada por algunos como una oportunidad, una simple transacción comercial.
Esto lleva inexorablemente a que un tratamiento de fertilidad se transforme en un “producto” pasible de ser ofrecido recurriendo a toda artimaña marketinera existente que nada tienen que ver con la ciencia o la medicina. El falseamiento o la tergiversación de la realidad es una de esos artificios que tanto daño le hacen a la práctica de una profesión honesta por naturaleza.
Nuestro país parece no quedarse fuera de este concepto de “paciente = consumidor”. Recientemente en una jornada internacional organizada por un centro de reproducción asistida de Buenos Aires presentó como “revolucionaria técnica” un desarrollo que data de hace más de 20 años. La “novedosa técnica” ya fue comunicada por primera vez en la reunión anual de la ASRM (Sociedad Americana de Medicina Reproductiva) del año 1987. La gacetilla, que presenta al INVO, como una “novedad” incluye algunas otras inexactitudes tales como que “es el primer lanzamiento de una nueva técnica de fertilización asistida desde la introducción de la inyección intracitoplasmática de un espermatozoide (ICSI), a mediados de los 90, y de la fertilización in vitro (FIV), en 1968”.
El rebautizado “INVO”, nació en los ’80 bajo el nombre de “IVC” (de intravaginal culture o cultivo intravaginal). La técnica de cultivo intravaginal consiste en colocar varios ovocitos y algunas decenas de miles de espermatozoides dentro de un tubo con un medio de cultivo adecuado. Sellado el tubo, se introduce en la vagina de la paciente donde se deja durante 48 horas. Luego se extrae y se inspecciona su contenido para determinar si se han formado embriones. De existir embriones, se los carga en un catéter de transferencia y se los transfiere al útero de la paciente.
Básicamente esta “revolucionaria técnica” más que una innovación es una precarización de la fertilización asistida, y como toda precarización, implica más riesgos que ventajas.

Para cada caso clínico, la técnica más adecuada

Si analizamos el proceso de reproducción asistida vemos que este consiste de diferentes pasos y requiere de distintas habilidades, profesionales y equipamientos. Los pasos de un IVC pueden resumirse en:
1. Estimulación ovárica controlada.
2. Monitoreo del crecimiento folicular y administración precisa de hCG.
3. Extracción de ovocitos maduros por punción.
4. Procesamiento (preparación) de la muestra de semen.
5. Colocación de óvulos y espermatozoides en un dispositivo con medio de cultivo adecuado e inserción del mismo en la cavidad vaginal
6. Extracción del dispositivo, identificación y transferencia de los embriones.
Las técnicas de estimulación ovárica, monitoreo del crecimiento folicular, la administración de hCG, la extracción de ovocitos y preparación de espermatozoides son idénticos tanto en el IVC, como en la fertilización invitro convencional (FIV) o para la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI). Justamente a partir del 5to punto es dónde otras variables entran en juego y de ellas dependerá la efectividad del tratamiento.
La técnica que se usará para lograr la fertilización dependerá de las características particulares e historia clínica de la pareja bajo tratamiento. Indicar un tratamiento por otro a priori en observación de una variable económica es quitarle chances a la técnica y exponer a la pareja a un probable fracaso. Si bien la fertilización in vitro convencional (FIV) puede resultar útil en algunos casos, el uso de la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) tiene cada vez más incidencia debido a que las posibilidades de falla total de fertilización se disminuyen notablemente. Si bien la fertilización in vitro convencional (FIV), que consiste en colocar juntos los ovocitos y espermatozoides y esperar que la fertilización se produzca espontáneamente, requiere de menos equipamiento, menor capacitación del personal y por lo tanto menores costos, el hecho es que limitarse a usar únicamente esa técnica limitaría también la proporción de pacientes que podrían tratarse. Una gran parte de los factores masculinos quedarían totalmente excluidos de la posibilidad de ser tratados. La inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) es una técnica de alta complejidad y la respuesta para esos otros casos.
Como en toda actividad científica, la otra variable fundamental en el éxito de toda técnica de fertilización asistida es la observación y seguimiento. Una vez realizada la inseminación deben esperarse unas 14 horas para realizar una observación y determinar si se produjo la fertilización. Se controla, por ejemplo, que la actividad metabólica de los espermatozoides no deteriore el medio de cultivo o que más de un espermatozoide no fertilice un mismo ovocito dando lugar a un embrión con una constitución genética anormal. En otros casos el ovocito es capaz de activarse sin la intervención del espermatozoide, y esto dará lugar a embriones de apariencia normal, pero totalmente inviables. Asimismo, la observación minuciosa de la fertilización posibilitará registrar características que definirán el posterior desarrollo embrionario, lo cual permite determinar cuáles serán aquellos con mejores posibilidades de dar lugar a un embarazo.
En el cultivo intravaginal los ovocitos permanecen en contacto con los espermatozoides durante 48 horas, sin seguimiento posible, lo cual como vimos, puede ser nocivo, y además se pierde la posibilidad de detectar fertilizaciones anormales y embriones de viabilidad disminuida.
En las técnicas de FIV/ICSI los ovocitos fertilizados se continúan cultivando por períodos variables de tiempo. Si únicamente fertilizaron unos pocos se efectúa la transferencia al útero luego de 24 horas de cultivo, si hay varios fertilizados se continúa cultivando por 48 a 96 horas más. Esto permite que aquellos embriones con mayores posibilidades de implantarse se diferencien de aquellos que no serán capaces de hacerlo. De esta forma se pueden mejorar las posibilidades de lograr un embarazo y a la vez disminuir los riesgos de producir un embarazo múltiple. Al poder elegir mejor es posible transferir menos embriones manteniendo una alta tasa de éxito.

¿Cuándo es opción el cultivo intravaginal (IVC)?

El concepto del cultivo intravaginal nace como técnica de reproducción asistida simplificada para dar respuesta a la falta de equipamiento y recurso humano calificado propio de los países en desarrollo. Es una opción a la que podría recurrirse en lugares donde se carece de los recursos necesarios para montar un centro de fertilidad con un laboratorio de alta complejidad. Existe bibliografía de casos en los que se ha utilizado esta técnica en centros de muy baja complejidad para el transporte de los gametos a laboratorios más avanzados en dónde se termina por realizar el tratamiento de alta complejidad indicado, ya sea FIV o ICSI.
Presentar esta técnica como una opción cuando se dispone de un centro de fertilidad con un laboratorio completamente equipado no parece ser ventajoso ni para el centro, ni para el paciente. Un centro de fertilidad de semejantes características posee costos fijos en recursos humanos y de mantenimiento de equipo que de todos modos serían transferidos al valor final de la técnica, por más simple que esta sea. En otras palabras, estamos sacrificando probabilidad de éxito en función de costos, pero que en la práctica estos no serían tan bajos como se presentan en la teoría.
Basta sólo con visitar el sitio de INVO Bioscience, la empresa comercializadora del producto, para ver a qué mercados está dirigido. El producto está destinado principalmente a los mercados de Latinoamérica, África y Oriente Medio. Por otro lado, el dispositivo aún no goza de la aprobación de la FDA (”Food and Drug Administration”, ente regulador de medicamentos americano). Según INVO, se amparan en el hecho de que la FDA no “aprueba” ese tipo de dispositivos médicos sino que apenas otorga “permisos” para su comercialización en territorio de Estados Unidos (más información aquí). Finalmente, INVO anuncia con orgullo el nacimiento de su primer “Commercial Baby” en Pakistán el 9 de octubre de 2009. ). Se puede hacer un seguimiento de la evolución de las acciones de INVO BIOSCIENCE INC en la bolsa americana aquí.
En síntesis, mediante el cultivo intravaginal se podría tratar a un grupo muy limitado de pacientes de edad muy favorable y factor masculino normal. En estos casos se podría esperar una probabilidad de éxito aceptable. Pretender generalizar esta técnica a pacientes de características más complejas significaría entrar una zona de riesgo en la cual el paciente no estaría recibiendo el tratamiento apropiado para resolver su infertilidad.

El meollo del asunto: los costos

Claro que parte de la preocupación de todo paciente que debe someterse a un tratamiento de fertilización asistida son los costos. Son técnicas científicas de alta complejidad que requieren de un equipo multidisciplinario de médicos y técnicos de laboratorio además de equipamiento complejo y medicación que no es barata. En nuestro país, sin una ley que ampare a aquellos que no están en condiciones de afrontar semejantes costos el acceso a medicina de alta complejidad está acotado para buena parte de la población.
La preocupación en la reducción de costos no debe ser entendida como una carrera desesperada por aplicar la técnica más barata por más novedosa que parezca sin tomar ninguna otra variable en cuenta. ¡Esto es medicina y estamos hablando de personas!
Toda reducción de costos será directamente proporcional a la experiencia de los profesionales y calidad del equipamiento en juego. Mejor equipamiento permitirá mayor precisión y mejores profesionales tomarán decisiones más acertadas que implicarán menores costos. Además, institucionalmente siempre hemos hecho el mayor esfuerzo posible para presentar todas opciones de financiamiento disponibles. El tema económico debe ser abordado con la misma particularidad que el tratamiento.
La creciente demanda por fertilización asistida ha creado una verdadera industria de la medicina reproductiva. Existen varios métodos y técnicas, cada una con tasas de embarazo que le son propias. Con seguridad, nuevos procedimientos y modificación de los actuales serán desarrollados e introducidos, muchos de ellos ganarán el favor y serán efectivísimos en manos de sus creadores y protagonistas. Mientras que debemos ser receptivos a cualquier nuevo desarrollo, cada técnica deberá ser cuidadosamente evaluada y comparada científica y clínicamente con las tecnologías reproductivas ya establecidas para ser finalmente adoptadas.

Dr. R. Sergio Pasqualini is powered by WordPress y Halitus Instituto Médico
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