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Junio es el mes del Cuidado de la Fertilidad 0

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Por iniciativa American Fertility Association (AFA) el mes de junio es considerado el mes del cuidado de la fertilidad, una patología que afecta a millones de personas en todo el mundo.

Como todos los años desde Halitus nos sumamos esta iniciativa. Esta vez, nos acompaña la Fundación Repro en el marco de su campaña permanente de información y concientización del declinar temprano de la función ovárica. Nada más adecuado para la línea de acción que nos ocupa y preocupa: promover la preservación de la fertilidad y la importancia de la medicina complementaria en la búsqueda del embarazo.

Desde el punto de vista de la medicina, cuidar la fertilidad promoviendo su preservación significa ir un paso más allá de lo meramente asistencial. Representa el compromiso social y una responsabilidad como proveedores de salud en donde la educación en la anticipación de patologías evita reales complicaciones a futuro. Este concepto de preservación de la fertilidad va de la mano de dos nociones fundamentales en salud reproductiva: planificación familiar y criopreservación de gametos.

Reserva reproductiva como parte de la planificación familiar

La oportunidad que tiene una pareja en tener un hijo depende en gran parte en la posibilidad de producir buenos gametos: óvulos y espermatozoides. La reserva reproductiva describe tanto la cantidad como la calidad de estos gametos. Dicha reserva se ve afectada en el tiempo por el género, genética, edad y exposición a las condiciones del medio ambiente. La duración, punto de inflexión y declinación de la reserva reproductiva difieren en cada pareja y en cada uno de sus miembros de acuerdo a esos factores. Los tests de reserva reproductiva son una herramienta útil que deberían incorporarse en la rutina de la planificación familiar.

La planificación familiar no debe ser entendida sólo como control de natalidad e información sobre enfermedades de transmisión sexual. Toda planificación familiar ayuda a las parejas a tomar decisiones informadas acerca de su comportamiento sexual y reproductivo en la construcción controlada de su familia en tiempo y tamaño. Ahora bien, ¿cómo es posible realizar tal planificación sin información completa sobre mis capacidades reproductivas? Pareciera como si las decisiones estuvieran basadas en el supuesto de que la pareja se encuentra en perfecta salud reproductiva y va a permanecer en esa misma situación indefinidamente. Una perfecta salud reproductiva no es una condición dada.

Es más fácil incorporar técnicas de control de natalidad para evitar embarazos que de reproducción asistida cuando estamos en problemas. Entonces, ¿no sería más acertado tomar decisiones con la mayor información disponible?

Más y más mujeres posponen su primer embarazo hasta que se encuentran con dificultades biológicas, producto del envejecimiento natural y consecuente decrecimiento de la reserva ovárica y calidad de sus óvulos. Como resultado, en los últimos años el número de mujeres consultando por problemas de fertilidad a partir de los 37 años se incrementa, edad en la que la función ovárica está en declive haciendo más difícil la obtención de óvulos de calidad adecuada para lograr un embarazo. Por otro lado, y afortunadamente, más y más técnicas médicas se hacen disponibles y permiten la concepción a pesar de todo.

En los Estados Unidos y Europa dónde la planificación familiar se toma muy enserio los test de reserva reproductiva en mujeres son moneda corriente y parte de toda planificación familiar seria y metódica. A veces hasta sorprende el grado de minuciosidad y responsabilidad con que muchas mujeres se toman esto de la planificación, quizá hasta el grado de la exasperación. Con sólo consultar blogs, redes sociales y foros es fácil confirmar esto que, a primera vista, parece exagerado. “Cocoa” es inglesa, soltera y estudiante. Con 27 años de edad y pregunta en Yahoo! Answers acerca del grado de efectividad de un test de reserva ovárica que se realizó porque desea “terminar la escuela de Leyes (otros 3 años), trabajar por otros 2 años y recién después tener hijos”.

En esta parte del mundo somos diferentes. En consultorio ginecológico las mujeres más jóvenes no niegan la practicidad de un test de reserva ovárica a la hora de planificar el futuro. Sin embargo, demuestran despreocupación o hasta rechazo por la formalidad que aparenta cualquier control programado (proyección) de su futura familia. Por el contrario, mujeres de más edad y en particular aquellas que padecen o padecieron algún problema de fertilidad valoran enormemente esta herramienta y hasta a veces se lamentan no haber tomado los recaudos a tiempo.

El uso del test de reserva ovárica, junto con ecografías y test hormonales nos presentan una posibilidad real de definir la reserva reproductiva de una mujer y actuar ante casos de reservas disminuidas o fallas tempranas. Este diagnóstico debería ser considerado como una herramienta de planificación familiar para actuar preventivamente si los resultados no son tan prometedores y poder realizar una correcta apuesta al futuro.

Preservar la fertilidad a través de la criopreservación de óvulos

La preservación de la fertilidad es una rama de la medicina reproductiva desarrollada con el propósito de asistir a las personas en resguardar su fertilidad para opciones en el futuro. Originalmente fue concebida para dar respuesta a personas que deben someterse a procedimientos médicos que afectarán su fertilidad en forma temporaria o definitiva. Los casos más comunes son los pacientes oncológicos que tienen que someterse a quimio o radioterapias.

La preservación de la fertilidad toma hoy un sentido mucho más amplio. No se recurre a ella sólo para evitar los efectos secundarios de terapias a enfermedades graves sino también como medio de planificación o prevención en personas sanas. Postergar la maternidad por cuestiones sociales es una práctica cada vez más común.

Siempre que una mujer tenga un motivo para diferir la búsqueda del embarazo deberá comprender que la fertilidad no la va a acompañar con la misma efectividad durante toda su vida. Lo que hoy no se encuentra en su lista de prioridades y combate metódicamente con anticoncepción mañana será uno de los deseos más anhelados y hasta más difíciles de conseguir. Mientras que una mujer sana tiene aproximadamente un 78% de probabilidades de embarazarse naturalmente a los 25 años, 10 años más tarde esa probabilidad baja a poco menos del 50% declinando aún más rápidamente cuanto más se acerca a los 40 años. A los 35 años será la mitad de fértil que a los 25 y a los 40 la mitad que a los 35.

La mejor forma que tiene una mujer sana de preservar su fertilidad es recurrir a la criopreservación de óvulos. La criopreservación consiste en utilizar muy bajas temperaturas para disminuir las funciones vitales de una célula y poder mantenerla en condiciones durante mucho tiempo. Las células se mezclan con soluciones “crioprotectoras” especiales y luego son almacenadas en nitrógeno líquido a -196°C en tanques especiales hasta el momento en que serán utilizadas.

En los últimos años hemos logrado avances increíbles en esta técnica con aportes y reconocimientos a nivel mundial. Estos logros nos han permitido poder ofrecer a muchas mujeres con gran variedad de indicaciones médicas la posibilidad de conservar óvulos no fertilizados. Tal almacenamiento da una chance a mujeres jóvenes de preservar su fertilidad, suspendiendo sus óvulos en el tiempo, permitiendo que todo su potencial sea liberado de las penurias y la disminución de la fertilidad que implica el deterioro del proceso natural de envejecimiento. Preservar la fertilidad deja las opciones abiertas al futuro.

Mes del cuidado de la fertilidad

El mes del cuidado de la fertilidad es una oportunidad para exponer lo crítico que se ha vuelto la infertilidad los últimos años. La vida moderna nos impone ritmos y desafíos que se agregan a las causas tradicionales de la enfermedad. Ciertas conductas sociales, el abuso de drogas, alcohol y cigarrillo y su combinación con dietas poco equilibradas o exceso de trabajo y estrés son causas frecuentes de esterilidad.

La postergación de la maternidad, es decir, diferir la idea de tener un hijo al límite de lo biológicamente posible sin previsión del verdadero estado de la salud reproductiva, es también una práctica cada vez más común. Este aplazamiento social genera patología en un momento del ciclo de vida reproductivo de la mujer en donde, en realidad, es natural que existan bajas probabilidades de lograr un embarazo. A su vez, los estados mentales como la depresión y el estrés tienen un gran impacto en la complicación de la patología y su tratamiento.

Esta noción nos ha llevado a ver la salud reproductiva desde otra perspectiva, una perspectiva más integral: por un lado la prevención y, por otro, la noción de que los aspectos mentales, emocionales y físicos de la infertilidad están entrelazados y no pueden dejarse de lado.

Junio será un mes destinado a la acción, un momento único para difundir la importancia de la prevención y un enfoque multidisciplinario de la infertilidad. Es mi compromiso, el de Halitus y Fundación Repro traer claridad y sensibilidad sobre la importancia de evaluar y preservar la fertilidad a futuro y la noción de que los aspectos mentales, emocionales y físicos de la infertilidad están entrelazados.

Oncología y fertilidad para una mejor calidad de vida 2

Abr13

Nadie puede negar que la lucha contra el cáncer es una lucha agresiva y constante. Sus resultados han dado lugar a tratamientos cada vez más efectivos pero que siguen asociados a complicaciones que se derivan de efectos secundarios y colaterales no deseados. Una de estas complicaciones, particularmente para niños y hombres y mujeres jóvenes, es su impacto en la fertilidad futura. La unión de la fertilidad con la oncología habilita al manejo de información precisa y a tiempo que puede traducirse en una posibilidad real de tener un hijo luego del cáncer.

Una de las preguntas que permanece aún sin respuesta es el cómo los pacientes de cáncer llegan a conocer acerca de la enfermedad y los tratamientos en relación a las consecuencias en su fertilidad, así como las opciones que tienen para su preservación. A su vez, tampoco contamos con datos precisos de cómo estas relaciones y flujo de información médico-paciente se plantean de acuerdo a factores específicos como por ejemplo, edad o el sexo del paciente. La gran mayoría de las consultas que recibimos en Halitus son espontáneas y no patrocinadas por los médicos que están llevando a cabo tratamientos. Más aún, más de la mitad de los pacientes no recuerdan haber mencionado o discutido con su médico oncólogo el tema del impacto de los tratamientos de cáncer sobre su fertilidad futura. En caso de haber sido tema de consulta, rara vez se mencionan técnicas específicas como la criopreservación de espermatozoides para los casos de hombres jóvenes en donde los tratamientos pudieran afectar su fertilidad. Pocas veces la información proporcionada es completa o suficiente.

Cuando el paciente con cáncer se enfrenta al oncólogo difícilmente surja como inquietud el tema de su fertilidad. Es tan poco probable que muchas veces el oncólogo tampoco está preparado para dar una respuesta concreta. Tanto paciente como profesional tienen la prioridad del aquí y ahora, la preocupación por resolver la patología, salvar la vida del paciente. El paciente no pregunta y el especialista no lo ofrece como parte de la rutina. En algunos casos, luego de superadas las etapas iniciales y con una cirugía exitosa (como una mastectomía, por ejemplo), el eje de preocupación evoluciona para ubicarse sobre la calidad de vida. Puede que en este punto, y antes de comenzar con un tratamiento de quimioterapia es que surja la inquietud por parte del paciente. En particular, las mujeres jóvenes sin hijos se preguntan cuál será la posibilidad de concebir luego de la terapia. Y no sólo es relevante manejar información acerca de las posibilidades objetivas de obtener un embarazo luego del cáncer y su terapia, sino conocer si puede significar un riesgo para la salud del paciente o para el hijo por nacer.

Aún hoy existe resistencia por parte de muchos médicos oncólogos pensar en embarazo a futuro y preservación de la fertilidad. Su actividad está centrada en el manejo de la enfermedad exclusivamente y la urgencia que implica para el paciente y los riesgos a su vida.

Acciones concretas

Planteada esta situación es que desde el 2005 comenzamos a plasmar esta preocupación en acciones concretas. En noviembre de ese año organizamos con la Asociación Civil Origen y Vida una Cena Show a beneficio con el propósito de generar conciencia y difundir la importancia de preservar la fertilidad antes de comenzar un tratamiento oncológico. “Un compromiso con la vida” fue un éxito y contó con la participación de personalidades del ámbito científico y famosos como Marcela Tinayre, Horacio Cabak, María Valenzuela y, una amiga de la casa, Silvina Chediek.

Hacia fines de noviembre 2009 Fundación Repro, institución que tengo el honor de presidir, lanzó una Campaña de preservación de fertilidad poniendo a disposición de pacientes oncológicas con dificultades económicas la posibilidad de acceder a la técnica de vitrificación y un banco de óvulos en forma gratuita ofrecido por Halitus Instituto Médico. Esta campaña es inédita y única en el país.

Cómo determinar el grado en que un tratamiento es una amenaza a la fertilidad

Todos hemos escuchado que de un modo u otro que el cáncer puede afectar la fertilidad futura. Mientras que es cierto en los tipo de cáncer que afectan directamente a los órganos reproductivos, como cáncer de útero o testicular, otras formas pueden no tener una incidencia directa. En la mayoría de los casos la infertilidad es resultado de un efecto secundario del tratamiento (de la quimioterapia o radiación) más que por la patología en sí misma. No debemos olvidar, que si bien los tratamientos de cáncer son cada vez más efectivos, tienen efectos secundarios que aún pueden alterar la capacidad reproductiva del paciente.

El impacto del tratamiento con quimioterapia o radiación deberá ser evaluado individualmente. Las terapias contra el cáncer son extremadamente personalizadas, y por lo tanto, lo será también la forma en que podría estar afectada la fertilidad. En todos los casos se tienen en cuenta, por lo menos, la combinación de tres factores fundamentales: edad del paciente, el tipo de tratamiento específico y su duración.

Para el caso de algunas mujeres en edad reproductiva el tratamiento de quimioterapia puede no impactar en forma definitiva sobre su fertilidad. Puede ocurrir que parte del tratamiento consista en detener sus ciclos menstruales. Una vez finalizado, el ciclo menstrual se normaliza. Sin embargo, aún habiendo recuperado y normalizado los ciclos menstruales, la capacidad reproductiva podría estar disminuida; podría padecer, por ejemplo, una menopausia temprana o precoz. Este grupo de mujeres deben conocer esta información para poder planificar embarazos antes de que su capacidad reproductiva decline definitivamente.

Para otros casos, la capacidad reproductiva del paciente puede verse afectada en forma terminante y definitiva. Algunos quimioterapéuticos no tendrán otra opción más que eliminar todos los folículos del ovario independientemente de la edad de la mujer, perdiendo toda capacidad de lograr el embarazo naturalmente. Es decir, que conocer esta información y las consecuencias al sistema reproductivo se vuelve crítico. Desde la Fundación Repro intentamos promover y concientizar lo importante que es estar al tanto y entender las consecuencias de comenzar un tratamiento contra el cáncer en relación a la fertilidad del paciente.

El embarazo luego del cáncer

Una de las preguntas recurrentes entre las mujeres jóvenes que han padecido cáncer y accedido a quimioterapia es: “¿Podré quedar embarazada luego de sobrevivir al cáncer?” La respuesta es que habiendo tomado los recaudos necesarios y dadas ciertas condiciones, es posible.

Cada historia clínica deberá ser valorada en forma individual. Supongamos que nos hemos anticipado y se ha preservado la fertilidad a través de la criopreservación de tejido ovárico, óvulos o embriones. Para el caso de mujeres jóvenes que hayan padecido cáncer de útero y este órgano haberse visto afectado directamente por la patología y los tratamientos, no estarán capacitadas para llevar el embarazo a término por sí mismas. Técnicamente se podría recurrir al “alquiler de vientre”, es decir, lograr un embrión en el laboratorio (si es que fueron congelados gametos en lugar de un embrión) e implantarlo en una madre sustituta para que lleve adelante la gestación. En la Argentina el concepto de “alquiler de vientre” no está amparado por la ley y cualquier situación contractual en este sentido es nula. En otros países, como Estados Unidos, además de ser una posibilidad técnica, está contemplado en la ley tanto en su forma intra familiar (es decir, otro miembro de la familia lleva adelante el embarazo, por ejemplo, una hermana) o fuera de él. Esta opción, entonces, es factible para mujeres que hayan sido sometidas a tratamientos con radiación pélvica que haya afectado la funcionalidad del útero.

Para otras casos, la función del útero no es afectada, pero sí su capacidad para generar óvulos viables. El sistema reproductivo puede contar con un útero funcionalmente en buen estado de salud que puede llevar adelante el embarazo, pero ovarios con deficiencias que no logran generar óvulos o no lo hacen en la calidad necesaria para concebir. Por lo tanto, para este grupo de mujeres la solución es la transferencia de embriones propios previamente congelados o los obtenidos por medio de una técnica de fertilización in vitro haciendo uso del material congelado antes de ser sometida a los tratamientos de quimioterapia. Con cuidados y seguimiento profesional se puede completar y llevar el embarazo a término sin mayores complicaciones. Una posibilidad real para mujeres jóvenes que tuvieron que someterse a un tratamiento contra el cáncer de tener un embarazo normal y concebir un niño en perfecto estado de salud.

Hasta no erradicar la enfermedad en forma definitiva, la mejor estrategia contra el cáncer seguirán siendo la información, previsión y prevención en dónde la calidad de vida del paciente debe ser el eje central. Dejar de lado estos conceptos en relación a la fertilidad parece ser una característica común en la mayoría de las experiencias de diagnóstico y tratamiento en pacientes jóvenes lo que determina un perjuicio en la calidad de vida a futuro.

Dr. R. Sergio Pasqualini is powered by WordPress y Halitus Instituto Médico
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