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Cumplió 32 años el primer “bebé de probeta” y las controversias continúan 0

Jul25

El 25 de julio de 1978 nacía Louise Brown la primera “bebé de probeta”, convirtiéndose en uno de los logros médico-científicos más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Este nacimiento fue particularmente “feliz” porque sentó las bases para el desarrollo clínico de la medicina reproductiva, que diera lugar al nacimiento de un estimado de 4,3 millones de bebés en el mundo.

Pero esto que denominamos de “feliz nacimiento” no estuvo ajeno a controversias, idas y venidas, falta de financiación y situaciones de preconceptos que, entre otras cosas, sólo resultó en demoras en la obtención resultados satisfactorios y concluyentes.
En su última publicación, la revista científica Human Reproduction revela que las investigaciones de los británicos Robert Edwards y Patrick Steptoe, científicos que hicieron posible el nacimiento de Louise, se vieron repetitivamente obstaculizadas por tecnisismos y preconceptos. Trabas que provinieron tanto de parte de la burocracia inglesa así como de la comunidad médica más conservadora que entendían que tanto Edwards como Steptoe no tenían el “pedigree” suficiente:  ”Steptoe provenía de un hospital secundario del norte, mientras que Edwards, aunque era de Cambridge, no era profesor ni estaba médicamente cualificado”.  Finalmente recurrieron y recibieron financiación y apoyo privados. Paralelismo absoluto con  lo que ocurriera con la “píldora anticonceptiva” que recibió principalmente apoyo privado para su desarrollo e investigación.

Hasta hoy se creía que el Consejo de Investigación Médica (MRC) de Gran Bretaña - organismo gubernamental responsable en la distribución de fondos para proyectos médicos- había rechazado el proyecto en 1970 por cuestiones de simple burocracia. Sin embargo, a partir de ahora quedó claro que otros factores entraron en juego y tuvieron peso suficiente como para rechazar las propuestas.

Lo revelador es que 32 años más tarde y un océano de por medio no podemos dejar de trazar semejanzas con nuestra realidad.  El trabajo de Edwards y Steptoe fue revolucionario en muchos sentidos, entre otras cosas, porque a partir de allí el eje central de la ciencia de la reproducción dejó de ser el control de la natalidad, para pasar a fomentarla. Y la falta de visión del MRC tampoco nos es ajeno.  En numerosas ocasiones, el estado no asume un compromiso ni dirección claras respecto de su rol en medicina reproductiva; las secretarías y agencias de financiación encuentran muy difícil dar crédito a líneas de investigación que se pueden percibir a priori como controvertidas. A nivel legislativo seguimos discutiendo si la infertilidad es o no una enfermedad (¿qué duda cabe?) y de qué manera podría entrar y hasta dónde en el PMO.  Lo importante en todo esto es discutir desde el conocimiento y con la valoración adecuada de estas técnicas, no limitándolas, sino apenas otorgándoles el marco legal adecuado.
Muchas veces las tecnologías innovadoras se perciben de forma ambivalente, especialmente aquellas relativas a la reproducción humana olvidándonos de los beneficios a futuro. Estudios sobre las técnicas de estudios genéticos de preimplantación embrionaria (DPG), sobre células madre y biotecnología se siguen viendo como puramente experimentales obviando su potencial terapéutico.

La ecuación es simple. No deberíamos alejarnos del foco, lo que motiva la investigación y el progreso: a final de cuentas la intención es mejorar nuestra calidad de vida. Hoy Louise formó una familia propia y es madre de un varón de 3 años de edad que fue concebido naturalmente. ¡Feliz cumpleaños Louise!

Conclusiones sobre el primer Sistema de Entrenamiento Especial (SEES) para la infertilidad 1

Jul14

Con la finalización del primer ciclo del Sistema de Entrenamiento Especial (SEES) para la infertilidad y a pocos días de comenzar con un segundo grupo me gustaría hacer un comentario sobre las preguntas más frecuentes sobre el entrenamiento.

¿Cuáles son las características principales del programa desarrollado por Halitus bajo el nombre de Sistema de Entrenamiento Especial (SEES)?

El Sistema de Entrenamiento Especial (SEES) es el resultado de aplicar un enfoque holístico y multidisciplinario que integra la medicina del comportamiento, o Medicina mente cuerpo, Medicina tradicional china y los últimos avances en psicología y “stress management” junto con la experiencia clínica de la medicina reproductiva. Está basado en el modelo psicoterapéutico de las investigaciones científicas sobre la conexión mente-cuerpo desarrollado por la Escuela Medicina de Harvard para la infertilidad. Integra también la experiencia de la Fundación Salud dirigida por Stella Maris Maruso en su Programa Avanzado de Recuperación y Apoyo (P.A.R.A) sumado a nuestra experiencia científica en salud reproductiva. El objetivo es complementar y asistir a los tratamientos de reproducción asistida mejorando sus resultados así como a aquellos pacientes que recién están pasando por búsquedas infructuosas del embarazo.
El entrenamiento tiene una duración de 3 meses y los participantes se ejercitan en la utilización de recursos propios, habilitándose para modificar su química interna generando las drogas endógenas necesarias para optimizar los tratamientos médicos. Así disminuyen los niveles de estrés utilizando técnicas de relajación, inteligencia emocional y espiritual que conecte a las personas con el verdadero propósito de sus vidas. Las técnicas son desarrolladas no sólo con la intención de aumentar las chances de la concepción pero la de incrementar las sensaciones de bienestar general.
Las herramientas o recursos que utiliza son: la Reestructuración Cognitiva, Técnicas Bioenergéticas y de regulación emocional, terapia de imágenes y métodos de relajación y meditación específicos. El objetivo del sistema es entrenar a los pacientes en la movilización de los propios recursos internos a través de la estimulación de sus drogas endógenas.

¿De qué modo interactúan las denominadas terapias complementarias con los sistemas tradicionales?

Los beneficios de la interacción de las terapias complementarias con la medicina clínica (o medicina convencional) surgen justamente a partir de complementar sus diferencias. La denominada medicina convencional está basada en el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad con la aplicación del conocimiento científico, la investigación biomédica y la tecnología. La curación está basada en la administración de medicación, cirugía u alguna forma de terapia clínica. Lo más importante es su especificidad. Por otro lado, las terapias complementarias enfocan a la enfermedad como un desequilibrio energético que va más allá de su manifestación clínica o que dicha manifestación es apenas un síntoma de ese desequilibrio. El desequilibrio puede no tener sólo un aspecto físico, sino también mental, emocional y espiritual. Por último, es la persona misma la que contribuye en buena parte al proceso de sanación.
Entonces, así como no podríamos esperar que las terapias complementarias resuelvan un síntoma que tenga origen genético o físico-funcional, tampoco podemos esperar que la medicina clínica lo haga con alteraciones originadas por el estrés o desequilibrios emocionales. Más aún, las mismas situaciones de enfermedad generan situaciones de estrés que en nada contribuye a su curación, agravando el problema y entrando en un círculo vicioso. Finalmente, que la misma persona sea parte de este proceso significará que en el futuro prestará mayor atención a su calidad de vida impactando positivamente en prevención y salud.

¿Hace cuánto se emplea el SEES?

Las investigaciones de medicina del comportamiento o también conocida como medicina mente-cuerpo sobre la infertilidad son tan tempranos como 1987. Centros de fertilidad de reconocido prestigio de Estados Unidos y Europa, como el Boston IVF y la Universidad de Harvard, utilizan programas de medicina mente-cuerpo como parte de la terapia desde hace más de 20 años. En Halitus entendimos la necesidad de integrar este enfoque y en el año 2000 pusimos en marcha un Proyecto que denominamos “Acompañándote”. Este proyecto integraba un grupo de psicólogas y psicopedagogas con el fin de asistir, contener e informar a los pacientes de infertilidad. Paralelamente, nació el Departamento de Psicología, grupos de Co-Ayuda y Yoga en la búsqueda del embarazo. Este año fue que finalmente integramos la Medicina mente-cuerpo, el Sistema de Entrenamiento y Acupuntura como parte de nuestro Departamento de Fertilidad.

¿Qué resultados se obtuvieron al momento?

Aún es muy temprano para arrojar resultados científicos de nuestra experiencia. Nos basamos en estudios de la Universidad de Harvard en los que casi un 25% de mujeres que entraron al programa mente-cuerpo sin signos de depresión (medido con la escala de diagnóstico clínico estándar) lograron el embarazo en los 6 meses siguientes al programa. A su vez, mujeres que entraron al programa con síntomas severos de depresión mostraron una tasa de embarazo del 60%. Por otro lado, sí podemos dar cuenta testimonial de la experiencia individual de las pacientes en dónde además de la contención sienten estar accionando sobre y no simplemente padeciendo la patología. Las herramientas que brinda el SEES para manejar el estrés y los estados de desesperación asociados a la infertilidad son fundamentales. Las participantes pueden dar cuenta de la evolución; pasan de un estado de desesperación y angustia a uno de armonía y control de su realidad. Una paciente comentó: “Del deseo pasamos a la obsesión y el deseo por un hijo pasa a ser el organizador de tu vida. Relegás tus pasiones, tu vínculo, tu familia, te encerrás. El SEES, fortalece tu autoestima, fortalece vínculos, redescubre pasiones, te vuelve a conectar con el sentido de la vida, lo que es volver a gozar, regocijarse y deleitarse”. (Se puede ver la nota completa aquí.)

¿Cómo es la predisposición de los pacientes?

La predisposición no podría ser mejor, ni más celebrada. Desde siempre, buena parte de nuestros pacientes han recurrido a la terapia psicológica o terapias alternativas como reiki, homeopatía, yoga, relajación, etc. como complemento a los tratamientos de fertilidad. Pocas veces el médico estaba en conocimiento de ello. En la mayoría de los casos, con la sensación de que fuese algo clandestino, dejándolo bien afuera de la consulta por temor a un reto por parte del médico. De ahí también nuestra inquietud por incorporar estas técnicas: para que realmente actúen de complemento al tratamiento de un modo ordenado, objetivo y en un ámbito donde sus resultados puedan ser medidos y evaluados.

Junio es el mes del Cuidado de la Fertilidad 0

Jun1

Por iniciativa American Fertility Association (AFA) el mes de junio es considerado el mes del cuidado de la fertilidad, una patología que afecta a millones de personas en todo el mundo.

Como todos los años desde Halitus nos sumamos esta iniciativa. Esta vez, nos acompaña la Fundación Repro en el marco de su campaña permanente de información y concientización del declinar temprano de la función ovárica. Nada más adecuado para la línea de acción que nos ocupa y preocupa: promover la preservación de la fertilidad y la importancia de la medicina complementaria en la búsqueda del embarazo.

Desde el punto de vista de la medicina, cuidar la fertilidad promoviendo su preservación significa ir un paso más allá de lo meramente asistencial. Representa el compromiso social y una responsabilidad como proveedores de salud en donde la educación en la anticipación de patologías evita reales complicaciones a futuro. Este concepto de preservación de la fertilidad va de la mano de dos nociones fundamentales en salud reproductiva: planificación familiar y criopreservación de gametos.

Reserva reproductiva como parte de la planificación familiar

La oportunidad que tiene una pareja en tener un hijo depende en gran parte en la posibilidad de producir buenos gametos: óvulos y espermatozoides. La reserva reproductiva describe tanto la cantidad como la calidad de estos gametos. Dicha reserva se ve afectada en el tiempo por el género, genética, edad y exposición a las condiciones del medio ambiente. La duración, punto de inflexión y declinación de la reserva reproductiva difieren en cada pareja y en cada uno de sus miembros de acuerdo a esos factores. Los tests de reserva reproductiva son una herramienta útil que deberían incorporarse en la rutina de la planificación familiar.

La planificación familiar no debe ser entendida sólo como control de natalidad e información sobre enfermedades de transmisión sexual. Toda planificación familiar ayuda a las parejas a tomar decisiones informadas acerca de su comportamiento sexual y reproductivo en la construcción controlada de su familia en tiempo y tamaño. Ahora bien, ¿cómo es posible realizar tal planificación sin información completa sobre mis capacidades reproductivas? Pareciera como si las decisiones estuvieran basadas en el supuesto de que la pareja se encuentra en perfecta salud reproductiva y va a permanecer en esa misma situación indefinidamente. Una perfecta salud reproductiva no es una condición dada.

Es más fácil incorporar técnicas de control de natalidad para evitar embarazos que de reproducción asistida cuando estamos en problemas. Entonces, ¿no sería más acertado tomar decisiones con la mayor información disponible?

Más y más mujeres posponen su primer embarazo hasta que se encuentran con dificultades biológicas, producto del envejecimiento natural y consecuente decrecimiento de la reserva ovárica y calidad de sus óvulos. Como resultado, en los últimos años el número de mujeres consultando por problemas de fertilidad a partir de los 37 años se incrementa, edad en la que la función ovárica está en declive haciendo más difícil la obtención de óvulos de calidad adecuada para lograr un embarazo. Por otro lado, y afortunadamente, más y más técnicas médicas se hacen disponibles y permiten la concepción a pesar de todo.

En los Estados Unidos y Europa dónde la planificación familiar se toma muy enserio los test de reserva reproductiva en mujeres son moneda corriente y parte de toda planificación familiar seria y metódica. A veces hasta sorprende el grado de minuciosidad y responsabilidad con que muchas mujeres se toman esto de la planificación, quizá hasta el grado de la exasperación. Con sólo consultar blogs, redes sociales y foros es fácil confirmar esto que, a primera vista, parece exagerado. “Cocoa” es inglesa, soltera y estudiante. Con 27 años de edad y pregunta en Yahoo! Answers acerca del grado de efectividad de un test de reserva ovárica que se realizó porque desea “terminar la escuela de Leyes (otros 3 años), trabajar por otros 2 años y recién después tener hijos”.

En esta parte del mundo somos diferentes. En consultorio ginecológico las mujeres más jóvenes no niegan la practicidad de un test de reserva ovárica a la hora de planificar el futuro. Sin embargo, demuestran despreocupación o hasta rechazo por la formalidad que aparenta cualquier control programado (proyección) de su futura familia. Por el contrario, mujeres de más edad y en particular aquellas que padecen o padecieron algún problema de fertilidad valoran enormemente esta herramienta y hasta a veces se lamentan no haber tomado los recaudos a tiempo.

El uso del test de reserva ovárica, junto con ecografías y test hormonales nos presentan una posibilidad real de definir la reserva reproductiva de una mujer y actuar ante casos de reservas disminuidas o fallas tempranas. Este diagnóstico debería ser considerado como una herramienta de planificación familiar para actuar preventivamente si los resultados no son tan prometedores y poder realizar una correcta apuesta al futuro.

Preservar la fertilidad a través de la criopreservación de óvulos

La preservación de la fertilidad es una rama de la medicina reproductiva desarrollada con el propósito de asistir a las personas en resguardar su fertilidad para opciones en el futuro. Originalmente fue concebida para dar respuesta a personas que deben someterse a procedimientos médicos que afectarán su fertilidad en forma temporaria o definitiva. Los casos más comunes son los pacientes oncológicos que tienen que someterse a quimio o radioterapias.

La preservación de la fertilidad toma hoy un sentido mucho más amplio. No se recurre a ella sólo para evitar los efectos secundarios de terapias a enfermedades graves sino también como medio de planificación o prevención en personas sanas. Postergar la maternidad por cuestiones sociales es una práctica cada vez más común.

Siempre que una mujer tenga un motivo para diferir la búsqueda del embarazo deberá comprender que la fertilidad no la va a acompañar con la misma efectividad durante toda su vida. Lo que hoy no se encuentra en su lista de prioridades y combate metódicamente con anticoncepción mañana será uno de los deseos más anhelados y hasta más difíciles de conseguir. Mientras que una mujer sana tiene aproximadamente un 78% de probabilidades de embarazarse naturalmente a los 25 años, 10 años más tarde esa probabilidad baja a poco menos del 50% declinando aún más rápidamente cuanto más se acerca a los 40 años. A los 35 años será la mitad de fértil que a los 25 y a los 40 la mitad que a los 35.

La mejor forma que tiene una mujer sana de preservar su fertilidad es recurrir a la criopreservación de óvulos. La criopreservación consiste en utilizar muy bajas temperaturas para disminuir las funciones vitales de una célula y poder mantenerla en condiciones durante mucho tiempo. Las células se mezclan con soluciones “crioprotectoras” especiales y luego son almacenadas en nitrógeno líquido a -196°C en tanques especiales hasta el momento en que serán utilizadas.

En los últimos años hemos logrado avances increíbles en esta técnica con aportes y reconocimientos a nivel mundial. Estos logros nos han permitido poder ofrecer a muchas mujeres con gran variedad de indicaciones médicas la posibilidad de conservar óvulos no fertilizados. Tal almacenamiento da una chance a mujeres jóvenes de preservar su fertilidad, suspendiendo sus óvulos en el tiempo, permitiendo que todo su potencial sea liberado de las penurias y la disminución de la fertilidad que implica el deterioro del proceso natural de envejecimiento. Preservar la fertilidad deja las opciones abiertas al futuro.

Mes del cuidado de la fertilidad

El mes del cuidado de la fertilidad es una oportunidad para exponer lo crítico que se ha vuelto la infertilidad los últimos años. La vida moderna nos impone ritmos y desafíos que se agregan a las causas tradicionales de la enfermedad. Ciertas conductas sociales, el abuso de drogas, alcohol y cigarrillo y su combinación con dietas poco equilibradas o exceso de trabajo y estrés son causas frecuentes de esterilidad.

La postergación de la maternidad, es decir, diferir la idea de tener un hijo al límite de lo biológicamente posible sin previsión del verdadero estado de la salud reproductiva, es también una práctica cada vez más común. Este aplazamiento social genera patología en un momento del ciclo de vida reproductivo de la mujer en donde, en realidad, es natural que existan bajas probabilidades de lograr un embarazo. A su vez, los estados mentales como la depresión y el estrés tienen un gran impacto en la complicación de la patología y su tratamiento.

Esta noción nos ha llevado a ver la salud reproductiva desde otra perspectiva, una perspectiva más integral: por un lado la prevención y, por otro, la noción de que los aspectos mentales, emocionales y físicos de la infertilidad están entrelazados y no pueden dejarse de lado.

Junio será un mes destinado a la acción, un momento único para difundir la importancia de la prevención y un enfoque multidisciplinario de la infertilidad. Es mi compromiso, el de Halitus y Fundación Repro traer claridad y sensibilidad sobre la importancia de evaluar y preservar la fertilidad a futuro y la noción de que los aspectos mentales, emocionales y físicos de la infertilidad están entrelazados.

5 de Mayo – Día Internacional del Celíaco - Celiaquía y fertilidad 0

May6

La enfermedad celíaca o intolerancia al gluten tiene causas indeterminadas- aunque se cree que tiene un origen hereditario o genético- y por provocar una alteración en la absorción de nutrientes, exige el seguimiento de una dieta adecuada. Su relación con la fertilidad y qué hay que saber para convivir con esta enfermedad sin perder calidad de vida.

La enfermedad celíaca o intolerancia al gluten tiene causas indeterminadas- aunque se cree que tiene un origen hereditario o genético- y por provocar una alteración en la absorción de nutrientes, exige el seguimiento de una dieta adecuada. Su relación con la fertilidad y qué hay que saber para convivir con esta enfermedad sin perder calidad de vida.

La enfermedad celíaca es una de las enfermedades crónicas más comunes y presenta un cuadro caracterizado por una intolerancia al gluten, provocando lesiones graves en la mucosa que reviste el intestino delgado. La intolerancia al gluten (harinas de trigo) que presentan estas personas es permanente y dura toda la vida. Se manifiesta por:

Se caracteriza por presentar los siguientes síntomas:

  • Diarrea o constipación
  • Pérdida de fuerzas y de peso
  • Anemias por deficiencia de hierro
  • Deficiencias nutricionales
  • Fatiga y falta de energía
  • Infertilidad
  • Osteopenia / Osteoporosis
  • Dolor en los huesos
  • Cambio de color en los dientes o pérdida del esmalte

Generalmente, el diagnóstico se realiza durante los primeros 6 a 12 meses de vida pero también puede manifestarse recién en la edad adulta, la mayor parte de los celíacos adultos son diagnosticados entre los 20 y los 50 años aproximadamente.

A partir de los síntomas el diagnóstico se lleva a cabo por medición de anticuerpos específicos en la sangre, y si el resultado es positivo, suele indicarse una biopsia de intestinos delgado.

Cuando el diagnóstico está firme, lo primero que debe hacerse es evitar la presencia de gluten en la dieta, así, la consulta con el nutricionista es fundamental.

¿Cuál es la relación entre celiaquía y fertilidad?

La celiaquía puede incidir en la fertilidad de una mujer porque la mala absorción de vitaminas y minerales que genera puede suprimir la acción de las hormonas que estimulan la ovulación. Pero fundamentalmente, una mujer celíaca deberá enfrentar el problema del bajo peso relacionado a esa mala absorción.

“Los trastornos alimentarios menores, es decir, sin llevar a los extremos de la anorexia o bulimia pueden llevar a una alteración de la fertilidad por afectar la armonía interna que es la que va a permitir la producción del óvulo, la ovulación y hasta la calidad del óvulo en la mujer y los espermatozoides en el hombre. El mecanismo por el cual se produce la ovulación es un mecanismo de relojería perfecto, por lo tanto, cualquier alteración de ese equilibrio puede verse reflejada en un cambio en la ovulación. Pero además, debe tenerse en cuenta que no sólo puede verse afectada la ovulación sino también la calidad de los óvulos y esto también puede ser un problema a la hora de buscar un embarazo. Como resultado de una menarca tardía y una menopausia precoz, las pacientes celíacas suelen presentar un período reproductivo más breve y demorar más en el logro de un embarazo. Incluso, los estudios muestran una mayor incidencia de abortos a repetición. En nuestra experiencia, no son pocas las mujeres que llegan a la consulta sin haber sido diagnosticadas como celíacas y al realizar los estudios para establecer las causas de infertilidad aparece el problema.

Es importante tomar todos los recaudos y realizar los estudios necesarios para establecer ese tipo de patologías. Por eso es tan importante llevar adelante una dieta balanceada, mantener un peso adecuado y la consulta médica periódica”, sostiene el Dr. Pasqualini, Director Médico de Halitus Instituto Médico.

Y agrega, “Siempre es importante trabajar en conjunto con el médico que las controla y el nutricionista, dado que lo principal es garantizar el seguimiento de una dieta acorde y balanceada, libre de gluten, teniendo en cuenta que esta afección puede, en algunas ocasiones, agravarse durante el embarazo o en el postparto. Incluso, a veces, la mujer embarazada puede no darse cuenta que es celíaca y es importante realizar el chequeo ante el mínimo síntoma porque el déficit alimentario que esta afección genera puede traer consecuencias en el desarrollo fetal”.

Dieta

Es importante a la hora de alimentarse evitar la presencia de gluten en la dieta ya que aumenta el riesgo de padecer efectos secundarios a largo plazo. Es por ello que las personas con esta enfermedad deben reducir el consumo de:

  • semillas de los cereales, salvo el arroz, la soja, la mandioca y el maíz
  • no deben incluirse en la dieta alimentos con trigo, avena, centeno y cebada (presentes en las pastas, el pan, la cerveza, fiambres, sopas crema, productos de repostería y pastelería, conservas, helados, caramelos e incluso el chocolate).

Oncología y fertilidad para una mejor calidad de vida 2

Abr13

Nadie puede negar que la lucha contra el cáncer es una lucha agresiva y constante. Sus resultados han dado lugar a tratamientos cada vez más efectivos pero que siguen asociados a complicaciones que se derivan de efectos secundarios y colaterales no deseados. Una de estas complicaciones, particularmente para niños y hombres y mujeres jóvenes, es su impacto en la fertilidad futura. La unión de la fertilidad con la oncología habilita al manejo de información precisa y a tiempo que puede traducirse en una posibilidad real de tener un hijo luego del cáncer.

Una de las preguntas que permanece aún sin respuesta es el cómo los pacientes de cáncer llegan a conocer acerca de la enfermedad y los tratamientos en relación a las consecuencias en su fertilidad, así como las opciones que tienen para su preservación. A su vez, tampoco contamos con datos precisos de cómo estas relaciones y flujo de información médico-paciente se plantean de acuerdo a factores específicos como por ejemplo, edad o el sexo del paciente. La gran mayoría de las consultas que recibimos en Halitus son espontáneas y no patrocinadas por los médicos que están llevando a cabo tratamientos. Más aún, más de la mitad de los pacientes no recuerdan haber mencionado o discutido con su médico oncólogo el tema del impacto de los tratamientos de cáncer sobre su fertilidad futura. En caso de haber sido tema de consulta, rara vez se mencionan técnicas específicas como la criopreservación de espermatozoides para los casos de hombres jóvenes en donde los tratamientos pudieran afectar su fertilidad. Pocas veces la información proporcionada es completa o suficiente.

Cuando el paciente con cáncer se enfrenta al oncólogo difícilmente surja como inquietud el tema de su fertilidad. Es tan poco probable que muchas veces el oncólogo tampoco está preparado para dar una respuesta concreta. Tanto paciente como profesional tienen la prioridad del aquí y ahora, la preocupación por resolver la patología, salvar la vida del paciente. El paciente no pregunta y el especialista no lo ofrece como parte de la rutina. En algunos casos, luego de superadas las etapas iniciales y con una cirugía exitosa (como una mastectomía, por ejemplo), el eje de preocupación evoluciona para ubicarse sobre la calidad de vida. Puede que en este punto, y antes de comenzar con un tratamiento de quimioterapia es que surja la inquietud por parte del paciente. En particular, las mujeres jóvenes sin hijos se preguntan cuál será la posibilidad de concebir luego de la terapia. Y no sólo es relevante manejar información acerca de las posibilidades objetivas de obtener un embarazo luego del cáncer y su terapia, sino conocer si puede significar un riesgo para la salud del paciente o para el hijo por nacer.

Aún hoy existe resistencia por parte de muchos médicos oncólogos pensar en embarazo a futuro y preservación de la fertilidad. Su actividad está centrada en el manejo de la enfermedad exclusivamente y la urgencia que implica para el paciente y los riesgos a su vida.

Acciones concretas

Planteada esta situación es que desde el 2005 comenzamos a plasmar esta preocupación en acciones concretas. En noviembre de ese año organizamos con la Asociación Civil Origen y Vida una Cena Show a beneficio con el propósito de generar conciencia y difundir la importancia de preservar la fertilidad antes de comenzar un tratamiento oncológico. “Un compromiso con la vida” fue un éxito y contó con la participación de personalidades del ámbito científico y famosos como Marcela Tinayre, Horacio Cabak, María Valenzuela y, una amiga de la casa, Silvina Chediek.

Hacia fines de noviembre 2009 Fundación Repro, institución que tengo el honor de presidir, lanzó una Campaña de preservación de fertilidad poniendo a disposición de pacientes oncológicas con dificultades económicas la posibilidad de acceder a la técnica de vitrificación y un banco de óvulos en forma gratuita ofrecido por Halitus Instituto Médico. Esta campaña es inédita y única en el país.

Cómo determinar el grado en que un tratamiento es una amenaza a la fertilidad

Todos hemos escuchado que de un modo u otro que el cáncer puede afectar la fertilidad futura. Mientras que es cierto en los tipo de cáncer que afectan directamente a los órganos reproductivos, como cáncer de útero o testicular, otras formas pueden no tener una incidencia directa. En la mayoría de los casos la infertilidad es resultado de un efecto secundario del tratamiento (de la quimioterapia o radiación) más que por la patología en sí misma. No debemos olvidar, que si bien los tratamientos de cáncer son cada vez más efectivos, tienen efectos secundarios que aún pueden alterar la capacidad reproductiva del paciente.

El impacto del tratamiento con quimioterapia o radiación deberá ser evaluado individualmente. Las terapias contra el cáncer son extremadamente personalizadas, y por lo tanto, lo será también la forma en que podría estar afectada la fertilidad. En todos los casos se tienen en cuenta, por lo menos, la combinación de tres factores fundamentales: edad del paciente, el tipo de tratamiento específico y su duración.

Para el caso de algunas mujeres en edad reproductiva el tratamiento de quimioterapia puede no impactar en forma definitiva sobre su fertilidad. Puede ocurrir que parte del tratamiento consista en detener sus ciclos menstruales. Una vez finalizado, el ciclo menstrual se normaliza. Sin embargo, aún habiendo recuperado y normalizado los ciclos menstruales, la capacidad reproductiva podría estar disminuida; podría padecer, por ejemplo, una menopausia temprana o precoz. Este grupo de mujeres deben conocer esta información para poder planificar embarazos antes de que su capacidad reproductiva decline definitivamente.

Para otros casos, la capacidad reproductiva del paciente puede verse afectada en forma terminante y definitiva. Algunos quimioterapéuticos no tendrán otra opción más que eliminar todos los folículos del ovario independientemente de la edad de la mujer, perdiendo toda capacidad de lograr el embarazo naturalmente. Es decir, que conocer esta información y las consecuencias al sistema reproductivo se vuelve crítico. Desde la Fundación Repro intentamos promover y concientizar lo importante que es estar al tanto y entender las consecuencias de comenzar un tratamiento contra el cáncer en relación a la fertilidad del paciente.

El embarazo luego del cáncer

Una de las preguntas recurrentes entre las mujeres jóvenes que han padecido cáncer y accedido a quimioterapia es: “¿Podré quedar embarazada luego de sobrevivir al cáncer?” La respuesta es que habiendo tomado los recaudos necesarios y dadas ciertas condiciones, es posible.

Cada historia clínica deberá ser valorada en forma individual. Supongamos que nos hemos anticipado y se ha preservado la fertilidad a través de la criopreservación de tejido ovárico, óvulos o embriones. Para el caso de mujeres jóvenes que hayan padecido cáncer de útero y este órgano haberse visto afectado directamente por la patología y los tratamientos, no estarán capacitadas para llevar el embarazo a término por sí mismas. Técnicamente se podría recurrir al “alquiler de vientre”, es decir, lograr un embrión en el laboratorio (si es que fueron congelados gametos en lugar de un embrión) e implantarlo en una madre sustituta para que lleve adelante la gestación. En la Argentina el concepto de “alquiler de vientre” no está amparado por la ley y cualquier situación contractual en este sentido es nula. En otros países, como Estados Unidos, además de ser una posibilidad técnica, está contemplado en la ley tanto en su forma intra familiar (es decir, otro miembro de la familia lleva adelante el embarazo, por ejemplo, una hermana) o fuera de él. Esta opción, entonces, es factible para mujeres que hayan sido sometidas a tratamientos con radiación pélvica que haya afectado la funcionalidad del útero.

Para otras casos, la función del útero no es afectada, pero sí su capacidad para generar óvulos viables. El sistema reproductivo puede contar con un útero funcionalmente en buen estado de salud que puede llevar adelante el embarazo, pero ovarios con deficiencias que no logran generar óvulos o no lo hacen en la calidad necesaria para concebir. Por lo tanto, para este grupo de mujeres la solución es la transferencia de embriones propios previamente congelados o los obtenidos por medio de una técnica de fertilización in vitro haciendo uso del material congelado antes de ser sometida a los tratamientos de quimioterapia. Con cuidados y seguimiento profesional se puede completar y llevar el embarazo a término sin mayores complicaciones. Una posibilidad real para mujeres jóvenes que tuvieron que someterse a un tratamiento contra el cáncer de tener un embarazo normal y concebir un niño en perfecto estado de salud.

Hasta no erradicar la enfermedad en forma definitiva, la mejor estrategia contra el cáncer seguirán siendo la información, previsión y prevención en dónde la calidad de vida del paciente debe ser el eje central. Dejar de lado estos conceptos en relación a la fertilidad parece ser una característica común en la mayoría de las experiencias de diagnóstico y tratamiento en pacientes jóvenes lo que determina un perjuicio en la calidad de vida a futuro.

La dinámica y la importancia de la medicina mente-cuerpo en la infertilidad 1

Ene28

“Relajate, que ya te vas a embarazar”. Por más bien intencionado que el consejo pueda ser, puede exasperar, y hasta enfurecer, a cualquier mujer luchando contra la infertilidad. Esta escena que puede parecer hasta tener rasgos de ficción, es una situación que se presenta a diario en el consultorio de un ginecólogo especializado en infertilidad. Desde hace ya más de tres décadas que los profesionales de la medicina reproductiva hemos reconocido el impacto del estrés sobre el paciente infértil: no necesariamente como causa de la infertilidad en sí misma, pero como una seria complicación de la patología y su tratamiento.
Esta noción nos ha llevado a ver la salud reproductiva desde otra perspectiva, una perspectiva más integral: la noción de que los aspectos mentales, emocionales y físicos de la infertilidad están entrelazados. Así concluimos que encarar el tratamiento de la infertilidad sólo en su aspecto clínico es, en el mejor de los casos, ineficiente, y en el peor ineficaz. Hace cincuenta años, los colegas podrían sostener que una mujer estaba histérica y por eso no conseguía embarazarse. Con la evolución de las técnicas diagnósticas las causas psicológicas de la infertilidad han tomado una nueva dimensión y protagonismo. Hoy no dudamos de la existencia de una variedad de matices que entrecruza factores psicológicos con los fisiológicos.

Estrés, ansiedad y depresión

Las investigaciones de medicina del comportamiento o también conocida como medicina mente-cuerpo sobre la infertilidad son tan tempranos como 1987. Estudios avalados por la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard de 1993 pusieron en evidencia que los niveles de depresión y ansiedad por los que atraviesa una mujer con diagnóstico de infertilidad son comparables a los que puede atravesar un paciente con enfermedades graves coronarias, VIH e incluso cáncer.

La definición técnica de estrés involucra una respuesta de nuestro cuerpo a cualquier demanda. Puede ser la consecuencia de una gran variedad de estímulos físicos y emocionales incluyendo conflictos internos e hitos significativos de nuestras vidas. El estrés es un estado en el que tienen lugar una cadena de reacciones glandulares y hormonales con el fin de ayudar a nuestro organismo a adaptarse y enfrentar las nuevas condiciones y circunstancias del entorno. Cuando esta exigencia se sostiene en el tiempo, la reacción de estrés se convierte en un factor que amenaza al organismo, lo quebranta, volviéndolo proclive a la aparición de disfunciones y enfermedades. La experiencia negativa del diagnóstico de infertilidad o los continuos fracasos en los intentos por lograr un embarazo elevan considerablemente los niveles de estrés. Estrés que, a su vez, disminuye las probabilidades de éxito de un tratamiento de fertilidad. Sentimientos de angustia y ansiedad pueden surgir caracterizando la vida emocional de quienes transitan esta experiencia, pudiendo llegar hasta estados depresivos severos. La calidad de vida se ve afectada, las relaciones consigo mismo y con los demás.

Los síntomas de la depresión pueden variar de persona a persona, pero existen signos inequívocos que delatan su presencia. Son signos de depresión son un estado de ánimo triste o deprimido persistente que puede ir acompañado de:

  • disminución o aumento de apetito;
  • aumento o disminución significativo de peso;
  • insomnio o hipersomnia;
  • fatiga;
  • sensación de intranquilidad;
  • culpa excesiva o inadecuada;
  • aislamiento social;
  • falta de interés por las actividades que le son agradables;
  • dificultad para pensar o concentrarse;
  • sentimientos de inutilidad;
  • pensamientos recurrentes sobre la muerte; y hasta,
  • pensamientos suicidas.

Los signos de ansiedad se manifiestan en:

  • preocupación o miedo de que algo malo va a ocurrir;
  • temblores o contracciones nerviosas;
  • fatiga;
  • inquietud;
  • tensión muscular;
  • nerviosismo;
  • mareos;
  • pulso o respiración acelerados, hiperventilación;
  • sudor frío y manos húmedas;
  • boca seca;
  • síntomas gastrointestinales como náuseas o diarrea;
  • irritabilidad o impaciencia; y,
  • atención dispersa.

Comparar los niveles de estrés a la que puede estar sujeta una persona con infertilidad con los de las llamadas enfermedades graves puede parecer exagerado. Sin embargo, deja de serlo cuando entran en consideración las derivaciones personales y sociales que le son propias a la experiencia de la infertilidad:

  • efectos en la relación de pareja;
  • influencia sobre la vida sexual;
  • repercusión en las relaciones familiares y en el círculo íntimo de amistades;
  • efectos sobre el desempeño laboral;
  • preocupación sobre la economía; y,
  • contradicciones religiosas.

La procreación es el instinto más básico y fuerte del reino animal y para aquellas personas con ese instinto bloqueado significa una tremenda carga psicológica. Sumadas las presiones y mandatos sociales y culturales, que llevan al individuo a vivir la infertilidad como un estigma, entenderemos entonces la acción del estrés sobre órganos, aparatos y sistemas alterando su funcionamiento y estado de salud.
Si bien el pico de estrés para las parejas que luchan contra la infertilidad se ubica entre el segundo y tercer año de intentos, los síntomas de angustia y ansiedad pueden observarse más temprano. En Halitus comprendimos esta relación y su importancia siendo pioneros en el intento por revertir esta situación e incorporar complementos a la terapéutica clínica. En el año 2000 pusimos en marcha el Proyecto que denominamos “Acompañándote” integrados por un grupo de psicólogas y psicopedagogas con el fin de asistir, contener e informar a los pacientes de infertilidad. Paralelamente, nació el Departamento de Psicología, grupos de Co-Ayuda y Yoga en la búsqueda del embarazo.

Sistema de Entrenamiento Especial para tratamientos de infertilidad

Años de investigación y experiencia nos llevan hoy a hacernos eco del denominado “Sistema de entrenamiento especial para tratamientos de infertilidad”. El sistema de entrenamiento en medicina mente-cuerpo que estamos implementando en Halitus se basa en los lineamientos del Programa Avanzado de Recuperación y Apoyo (P.A.R.A.) creado por la Fundación Salud y las pautas del Programa de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard para la infertilidad. El P.A.R.A tiene su base en la psiconeuroendocrinoinmunología (PNEI), que estudia la interacción entre la psiquis, el sistema nervioso, el sistema endócrino y el inmune.

En el entrenamiento, que tiene una duración de 3 meses, las participantes (mujeres pacientes con indicación de infertilidad) se ejercitan en la utilización de recursos propios, habilitándose para modificar su química interna generando las drogas endógenas necesarias para optimizar los tratamientos médicos. Así podrán disminuir los niveles de estrés utilizando técnicas de relajación, inteligencia emocional y espiritual que conecte a las personas con el verdadero propósito de sus vidas. Las técnicas son desarrolladas no sólo con la intención de aumentar las chances de la concepción pero la de incrementar las sensaciones de bienestar general y paz. Muchas mujeres llegan al consultorio convencidas de que “tocaron fondo”. Eso nada tiene que ver con calidad de vida. Al completar el Entrenamiento contarán con las herramientas necesarias para adquirir resiliencia y poder enfrentar todo lo que se relacione con la experiencia de infertilidad.

La evidencia demuestra que aliviando la angustia mental y emocional los tratamientos de fertilidad se vuelven más efectivos. En un estudio de 174 mujeres, el 24% de aquellas que entraron al programa mente-cuerpo sin signos de depresión (medido con la escala de diagnóstico clínico estándar) lograron el embarazo en los 6 meses siguientes al programa. A su vez, mujeres que entraron al programa con síntomas severos de depresión mostraron una tasa de embarazo del 60%. Claramente, para estas últimas, un estado de depresión ponía obstáculos a su fertilidad.

Un enfoque mente-cuerpo reconcilia la relación con el cuerpo: nutrición adecuada, ejercicio y técnicas de relajación como yoga, respiración profunda y masajes pueden ser adoptadas de manera muy sencilla con resultados casi inmediatos. Curar la mente es más difícil y complejo pero no por ello menos importante. La mujer llega al consultorio con una carga importante de pensamientos negativos; algunos le son obvios y otros están profundos en su inconsciente. Pensamientos como “Nunca voy a lograr embarazarme”, o peor aún, “Nunca seré feliz si no logro este embarazo” son comunes a todas estas pacientes. Entonces nos concentramos en la práctica por cambiarlos por otros que son más objetivos y sanos como “Estoy haciendo todo lo posible para embarazarme”. El Entrenamiento contempla la utilización de restructuración cognitiva, una herramienta eficaz para el abordaje de sistemas de creencias que generan estos pensamientos negativos.

Este Sistema de Entrenamiento Especial consiste en una experiencia individual y personal en el marco de un encuentro grupal. Ese encuentro permite la percepción de la experiencia de infertilidad como parte de una experiencia humana más amplia y no como un castigo separado y aislado sin solución; y también tomar conciencia de los propios pensamientos y sentimientos dolorosos sin identificarse con ellos.

Lo fundamental es saber que un Sistema de Entrenamiento en Medicina mente-cuerpo persigue el objetivo de que las mujeres con patología de infertilidad, aprendan cómo influir sabiamente sobre sus sistemas de regulación cuerpo – mente para encarar un tratamiento de infertilidad, tomar decisiones correctas y optimizar los resultados. Convertir una situación conflictiva en una experiencia llena de significado que es esencial para encarar cualquier tratamiento de fertilidad, tomar decisiones correctas y aumentar sus chances de éxito.

Infertilidad y medicina tradicional china: un enfoque milenario a los nuevos desafíos 5

Ene13

La medicina moderna occidental ha realizado enormes avances en el diagnóstico y tratamiento de la infertilidad. En las últimas décadas las técnicas específicas se han complejizado permitiendo obtener mejores y más rápidos resultados. En contraposición, existen aún espacios de incógnitas y muchos temas pendientes por resolver de los cuales no encontramos explicación y solución. Términos como “ESCA” o “esterilidad sin causa aparente”, son comunes en la práctica médica occidental. Definimos así los casos de infertilidad en los que no existe causa médica para no lograr el embarazo, pero aún así, no se alcanza la gestación. En cantidad no son casos como para menospreciar: alcanzan a un por lo menos 15% de los pacientes que consultan por esta patología.
A las condiciones médicas de la infertilidad debemos sumar conductas sociales nuevas que aumentan su incidencia. Abuso de drogas, alcohol y cigarrillo y su combinación con dietas poco equilibradas o exceso de trabajo y estrés son causas frecuentes de infertilidad. La postergación de la maternidad, es decir, diferir la idea de tener un hijo al límite de lo biológicamente posible sin previsión del verdadero estado de la salud reproductiva, es también una práctica actual. Este aplazamiento social genera patología en un momento del ciclo de vida reproductivo de la mujer en donde, en realidad, es natural que no se pueda concebir.

La medicina tradicional china

Son en estos casos cuando muchas parejas pueden acudir al auxilio de las terapias más antiguas conocidas por el mundo oriental. La medicina tradicional china, posee un enfoque particular respecto de la salud y bienestar general que se remonta a por lo menos 2000 años. Su peculiar visión trata a la infertilidad a través de un reequilibrio y reeducación de todo el organismo en lugar de centrarse en el problema de la reproducción en sí. Un practicante de la medicina tradicional china evaluará al paciente como un todo: desde su constitución física, su edad y la disposición emocional a las fortalezas y debilidades fisiológicas. Con esta información intentará que el organismo ingrese en un ciclo de autorecuperación.
Los tratamientos de medicina china tienen un gran punto a favor: un bajo potencial de efectos secundarios. En este aspecto parecen diferir bastante con los de la medicina occidental moderna puesto que, lamentablemente, esta última nunca descarta efectos secundarios, aunque muchos de ellos, sino todos, son transitorios. Así tiene sentido recurrir a estas terapias si la medicina moderna no logra resolver la patología, o paralelamente, para potencializar sus resultados.
El fundamento teórico de la medicina china es la energía. Un organismo viviente es simplemente energía que ha tomado forma. A modo de simplificación, los chinos denominan a esta energía natural “Qi”. La infertilidad se vincula con deficiencias que se derivan de por lo menos uno de los tres sistemas de órganos: riñones, hígado y bazo. Lo primero a tener en cuenta será el qi del riñón o la energía vital. Luego se tendrá en cuenta el hígado. Una deficiencia hepática en la mujer se manifiesta como la incapacidad para liberar un ovocito, y en el varón como producción insuficiente de espermatozoides. Los estados mentales como la depresión o el estrés pueden influir negativamente sobre el sistema hepático. Finalmente, examina la situación del bazo para determinar obstrucciones o deficiencias en el qi. Problemas con el qi a nivel del bazo pueden resultar en problemas de implantación o incapacidad de mantener el embrión recién formado en el útero, explicando abortos tempranos y recurrentes.
Tal como en la medicina moderna occidental, la medicina china tiene como práctica examinar en profundidad la salud general del paciente, pero en este caso para determinar dónde reside el “desequilibrio”. El diagnóstico del pulso permite distinguir el exceso o deficiencia de los órganos y nos habla de la naturaleza de la enfermedad. Relaciona fortalezas y debilidades, nostrando un cuadro de la condición general del paciente.

Acupuntura y terapia herbal

Todo tratamiento incluye acupuntura y las terapias a base de hierbas. El sistema reproductivo femenino está asociado con el sistema sanguíneo y por lo tanto se buscan irregularidades relacionadas con la menstruación: períodos irregulares, ausencia temporal o permanente de flujo menstrual, sangrado excesivo y síndrome premenstrual. La acupuntura y terapia herbal se focalizarán en los riñones con la intención de normalizar las irregularidades relativas a la menstruación. Alcanzada la regularidad en los ciclos menstruales se mejorará la energía en general, favorecerá la libido y los riñones estarán cumpliendo con su función hormonal eficientemente. Los ovarios funcionarán normalmente y se producirán ovocitos con capacidad de ser fertilizados.
Según la medicina china el problema de la infertilidad muchas veces se deriva del estancamiento del qi hepático como resultado de situaciones de estrés prolongado, depresión o exceso de trabajo. Hace énfasis sobre el hecho de que se puede entender el qi, o esencia, como conformado por dos partes. Una esencia heredada o predeterminada, como las predisposiciones genéticas a la salud y la enfermedad, y una esencia posterior, determinada por el estilo de vida que elijamos. Nuestra capacidad de tener vidas largas y fértiles dependerá del uso que hagamos de nuestra energía. A veces el estrés o la enfermedad nos obligan a hacer grandes despilfarros de nuestro abastecimiento energético. Otras veces, voluntariamente anulamos nuestras propias defensas (a través de exceso de trabajo o el abuso de sustancias químicas y drogas) y aceleramos el proceso de envejecimiento, lo que acorta la ventana de la fertilidad.
Es útil recordar que la infertilidad es, para muchas de las parejas, sólo un reto de carácter temporal. Hay un preconcepto muy común de quien transita por esta enfermedad sostenido en la creencia de que si se es fértil, simplemente se es, y si no se es, no llegará a serlo nunca. Esto no es así en absoluto. Existen muchos niveles y etapas de la fertilidad que pueden mejorar con la acupuntura, hierbas, dieta saludable y el modo de utilizar energías y establecer prioridades. Lograr o retomar el equilibrio que la medicina tradicional china propone puede ser la respuesta para una nueva vida y un enfoque alternativo y válido para algunos problemas de infertilidad.

¿Novedades en fertilidad?: INVO, IVC, FIV e ICSI 2

Nov16

Hace algunos años en un congreso de reproducción asistida en el extranjero quedé perplejo al ver que se hacía referencia a los pacientes de infertilidad con la palabra “consumers”, es decir, “consumidores”. En ese momento tuve por primera vez la amarga sensación de que la actividad a la que me he dedicado por años, con vocación y la intención de ayudar a resolver un problema que afecta a millares de personas, había pasado a ser considerada por algunos como una oportunidad, una simple transacción comercial.
Esto lleva inexorablemente a que un tratamiento de fertilidad se transforme en un “producto” pasible de ser ofrecido recurriendo a toda artimaña marketinera existente que nada tienen que ver con la ciencia o la medicina. El falseamiento o la tergiversación de la realidad es una de esos artificios que tanto daño le hacen a la práctica de una profesión honesta por naturaleza.
Nuestro país parece no quedarse fuera de este concepto de “paciente = consumidor”. Recientemente en una jornada internacional organizada por un centro de reproducción asistida de Buenos Aires presentó como “revolucionaria técnica” un desarrollo que data de hace más de 20 años. La “novedosa técnica” ya fue comunicada por primera vez en la reunión anual de la ASRM (Sociedad Americana de Medicina Reproductiva) del año 1987. La gacetilla, que presenta al INVO, como una “novedad” incluye algunas otras inexactitudes tales como que “es el primer lanzamiento de una nueva técnica de fertilización asistida desde la introducción de la inyección intracitoplasmática de un espermatozoide (ICSI), a mediados de los 90, y de la fertilización in vitro (FIV), en 1968”.
El rebautizado “INVO”, nació en los ’80 bajo el nombre de “IVC” (de intravaginal culture o cultivo intravaginal). La técnica de cultivo intravaginal consiste en colocar varios ovocitos y algunas decenas de miles de espermatozoides dentro de un tubo con un medio de cultivo adecuado. Sellado el tubo, se introduce en la vagina de la paciente donde se deja durante 48 horas. Luego se extrae y se inspecciona su contenido para determinar si se han formado embriones. De existir embriones, se los carga en un catéter de transferencia y se los transfiere al útero de la paciente.
Básicamente esta “revolucionaria técnica” más que una innovación es una precarización de la fertilización asistida, y como toda precarización, implica más riesgos que ventajas.

Para cada caso clínico, la técnica más adecuada

Si analizamos el proceso de reproducción asistida vemos que este consiste de diferentes pasos y requiere de distintas habilidades, profesionales y equipamientos. Los pasos de un IVC pueden resumirse en:
1. Estimulación ovárica controlada.
2. Monitoreo del crecimiento folicular y administración precisa de hCG.
3. Extracción de ovocitos maduros por punción.
4. Procesamiento (preparación) de la muestra de semen.
5. Colocación de óvulos y espermatozoides en un dispositivo con medio de cultivo adecuado e inserción del mismo en la cavidad vaginal
6. Extracción del dispositivo, identificación y transferencia de los embriones.
Las técnicas de estimulación ovárica, monitoreo del crecimiento folicular, la administración de hCG, la extracción de ovocitos y preparación de espermatozoides son idénticos tanto en el IVC, como en la fertilización invitro convencional (FIV) o para la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI). Justamente a partir del 5to punto es dónde otras variables entran en juego y de ellas dependerá la efectividad del tratamiento.
La técnica que se usará para lograr la fertilización dependerá de las características particulares e historia clínica de la pareja bajo tratamiento. Indicar un tratamiento por otro a priori en observación de una variable económica es quitarle chances a la técnica y exponer a la pareja a un probable fracaso. Si bien la fertilización in vitro convencional (FIV) puede resultar útil en algunos casos, el uso de la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) tiene cada vez más incidencia debido a que las posibilidades de falla total de fertilización se disminuyen notablemente. Si bien la fertilización in vitro convencional (FIV), que consiste en colocar juntos los ovocitos y espermatozoides y esperar que la fertilización se produzca espontáneamente, requiere de menos equipamiento, menor capacitación del personal y por lo tanto menores costos, el hecho es que limitarse a usar únicamente esa técnica limitaría también la proporción de pacientes que podrían tratarse. Una gran parte de los factores masculinos quedarían totalmente excluidos de la posibilidad de ser tratados. La inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) es una técnica de alta complejidad y la respuesta para esos otros casos.
Como en toda actividad científica, la otra variable fundamental en el éxito de toda técnica de fertilización asistida es la observación y seguimiento. Una vez realizada la inseminación deben esperarse unas 14 horas para realizar una observación y determinar si se produjo la fertilización. Se controla, por ejemplo, que la actividad metabólica de los espermatozoides no deteriore el medio de cultivo o que más de un espermatozoide no fertilice un mismo ovocito dando lugar a un embrión con una constitución genética anormal. En otros casos el ovocito es capaz de activarse sin la intervención del espermatozoide, y esto dará lugar a embriones de apariencia normal, pero totalmente inviables. Asimismo, la observación minuciosa de la fertilización posibilitará registrar características que definirán el posterior desarrollo embrionario, lo cual permite determinar cuáles serán aquellos con mejores posibilidades de dar lugar a un embarazo.
En el cultivo intravaginal los ovocitos permanecen en contacto con los espermatozoides durante 48 horas, sin seguimiento posible, lo cual como vimos, puede ser nocivo, y además se pierde la posibilidad de detectar fertilizaciones anormales y embriones de viabilidad disminuida.
En las técnicas de FIV/ICSI los ovocitos fertilizados se continúan cultivando por períodos variables de tiempo. Si únicamente fertilizaron unos pocos se efectúa la transferencia al útero luego de 24 horas de cultivo, si hay varios fertilizados se continúa cultivando por 48 a 96 horas más. Esto permite que aquellos embriones con mayores posibilidades de implantarse se diferencien de aquellos que no serán capaces de hacerlo. De esta forma se pueden mejorar las posibilidades de lograr un embarazo y a la vez disminuir los riesgos de producir un embarazo múltiple. Al poder elegir mejor es posible transferir menos embriones manteniendo una alta tasa de éxito.

¿Cuándo es opción el cultivo intravaginal (IVC)?

El concepto del cultivo intravaginal nace como técnica de reproducción asistida simplificada para dar respuesta a la falta de equipamiento y recurso humano calificado propio de los países en desarrollo. Es una opción a la que podría recurrirse en lugares donde se carece de los recursos necesarios para montar un centro de fertilidad con un laboratorio de alta complejidad. Existe bibliografía de casos en los que se ha utilizado esta técnica en centros de muy baja complejidad para el transporte de los gametos a laboratorios más avanzados en dónde se termina por realizar el tratamiento de alta complejidad indicado, ya sea FIV o ICSI.
Presentar esta técnica como una opción cuando se dispone de un centro de fertilidad con un laboratorio completamente equipado no parece ser ventajoso ni para el centro, ni para el paciente. Un centro de fertilidad de semejantes características posee costos fijos en recursos humanos y de mantenimiento de equipo que de todos modos serían transferidos al valor final de la técnica, por más simple que esta sea. En otras palabras, estamos sacrificando probabilidad de éxito en función de costos, pero que en la práctica estos no serían tan bajos como se presentan en la teoría.
Basta sólo con visitar el sitio de INVO Bioscience, la empresa comercializadora del producto, para ver a qué mercados está dirigido. El producto está destinado principalmente a los mercados de Latinoamérica, África y Oriente Medio. Por otro lado, el dispositivo aún no goza de la aprobación de la FDA (”Food and Drug Administration”, ente regulador de medicamentos americano). Según INVO, se amparan en el hecho de que la FDA no “aprueba” ese tipo de dispositivos médicos sino que apenas otorga “permisos” para su comercialización en territorio de Estados Unidos (más información aquí). Finalmente, INVO anuncia con orgullo el nacimiento de su primer “Commercial Baby” en Pakistán el 9 de octubre de 2009. ). Se puede hacer un seguimiento de la evolución de las acciones de INVO BIOSCIENCE INC en la bolsa americana aquí.
En síntesis, mediante el cultivo intravaginal se podría tratar a un grupo muy limitado de pacientes de edad muy favorable y factor masculino normal. En estos casos se podría esperar una probabilidad de éxito aceptable. Pretender generalizar esta técnica a pacientes de características más complejas significaría entrar una zona de riesgo en la cual el paciente no estaría recibiendo el tratamiento apropiado para resolver su infertilidad.

El meollo del asunto: los costos

Claro que parte de la preocupación de todo paciente que debe someterse a un tratamiento de fertilización asistida son los costos. Son técnicas científicas de alta complejidad que requieren de un equipo multidisciplinario de médicos y técnicos de laboratorio además de equipamiento complejo y medicación que no es barata. En nuestro país, sin una ley que ampare a aquellos que no están en condiciones de afrontar semejantes costos el acceso a medicina de alta complejidad está acotado para buena parte de la población.
La preocupación en la reducción de costos no debe ser entendida como una carrera desesperada por aplicar la técnica más barata por más novedosa que parezca sin tomar ninguna otra variable en cuenta. ¡Esto es medicina y estamos hablando de personas!
Toda reducción de costos será directamente proporcional a la experiencia de los profesionales y calidad del equipamiento en juego. Mejor equipamiento permitirá mayor precisión y mejores profesionales tomarán decisiones más acertadas que implicarán menores costos. Además, institucionalmente siempre hemos hecho el mayor esfuerzo posible para presentar todas opciones de financiamiento disponibles. El tema económico debe ser abordado con la misma particularidad que el tratamiento.
La creciente demanda por fertilización asistida ha creado una verdadera industria de la medicina reproductiva. Existen varios métodos y técnicas, cada una con tasas de embarazo que le son propias. Con seguridad, nuevos procedimientos y modificación de los actuales serán desarrollados e introducidos, muchos de ellos ganarán el favor y serán efectivísimos en manos de sus creadores y protagonistas. Mientras que debemos ser receptivos a cualquier nuevo desarrollo, cada técnica deberá ser cuidadosamente evaluada y comparada científica y clínicamente con las tecnologías reproductivas ya establecidas para ser finalmente adoptadas.

III Simposio sobre la Inmunología de la Reproducción 2

Oct15

El 80% de las pérdidas fetales están asociadas a un desbalance del sistema inmune

Buenos Aires, 25 de septiembre de 2009.- Halitus Instituto Médico junto a Fundación REPRO invitan a participar del III Simposio sobre la Inmunología de la Reproducción a realizarse el próximo 26 de octubre en el Hotel Meliá (Reconquista 945, salón Alejandro Casona). El encuentro que contará con la presencia de médicos destacados a nivel internacional, constará de una primera parte, orientada a los profesionales especialistas en el tema, y una segunda parte donde se ofrecerá una charla gratuita y abierta a la comunidad.

La Dra. Gabriela Gutiérrez, responsable del Laboratorio de Investigación y Desarrollo del instituto, junto al Dr. Sergio Pasqualini, director de Halitus Instituto Médico, brindarán al público no especializado una charla relacionada con las causas que pueden derivar en las “Fallas de implantación del embrión en el desarrollo de las técnicas de fertilización asistida” y las técnicas inmunológicas que hoy día se utilizan para la detección temprana de las mismas.

“Cuando todas las principales causas conocidas que pueden influir en la reproducción ya han sido descartadas el 80% de las pérdidas fetales están asociadas a un desbalance del sistema inmune. Lamentablemente, existe una gran cantidad de factores externos e internos que pueden provocar un desequilibrio inmunológico y llevar a la infertilidad o el aborto recurrente”, comenta la Dra. Gutiérrez. Y continúa: “En este contexto es que desde Halitus comenzamos a investigar la aplicación de nuevas alternativas diagnósticas que permitan detectar la predisposición de algunas mujeres a desarrollar estos problemas y encontrar así una nueva alternativa terapéutica más exacta”.

Recientemente la especialista presentó los resultados preliminares de la investigación en el 7mo. Congreso de la Sociedad Europea de Inmunología de la Reproducción que se llevó a cabo en Grecia del 17 al 20 de septiembre. Además, el trabajo fue publicado como resumen en el número de septiembre del Journal of Reproductive Immunology.

“Desde sus inicios nuestra filosofía de trabajo apunta a impulsar el compromiso con la ciencia a través la investigación en medicina reproductiva  Como resultado de estas actividades y en la constante búsqueda por brindar más posibilidades a nuestros pacientes, creemos que es importante no solo la generación de conocimiento sino la divulgación del mismo. Es por ello que, junto con Fundación REPRO, organizamos este simposio dedicado al encuentro y el intercambio de nuevos descubrimientos”, concluyó el Dr. Sergio Pasqualini, director de Halitus Instituto Médico.

La primera parte del encuentro ofrecerá a los médicos participantes la posibilidad de escuchar a varios de los más destacados especialistas en el tema del mundo. Así a lo largo de la charla se podrá disfrutar de la presencia del Dr. Udo Market (Alemania), la Dra. Natalie Ledee (Francia), el Dr. Gérard Chaouat (Francia), la Dra. Marta Cortelezzi (Argentina) y la Dra. Adriana Sarto (Argentina).

INFORMES E INSCRIPCIÓN

Preferentemente inscripción previa por cupos limitados.

Actividad no arancelada.

Informes e inscripción: (54 11) 5273-2080 - inscripciones@fundacionrepro.org

www.fundacionrepro.org

La fantasía de la mujer embarazada de 12 bebés 1

Ago20

El miércoles pasado amanecimos con una noticia increíble: una mujer de Túnez estaba embarazada de 12 bebés.

De acuerdo en el diario británico “The Sun” una maestra de 34 años había logrado un embarazo a través de técnicas de fertilización asistida o estimulación ovárica y había concebido 6 varones y 6 mujeres. La noticia recorrió rápidamente las agencias de noticias del mundo e hizo eco en nuestro país. Varios medios tan sorprendidos y curiosos por la novedad me contactaron como especialista y di mi opinión al respecto.

Hicimos conjeturas: ¿será estimulación ovárica?, ¿será fertilización in vitro y luego implantación de embriones?, ¿cómo es posible que un médico o clínica responsable hayan transferido tantos embriones o no monitoreado adecuadamente? Intentamos buscarle explicación a algo que apenas parecía posible.

Y es que no lo es. Las fuentes de hoy indican que se trató de un fraude. El también británico “Telegraph“ (un poco menos sensacionalista que The Sun) se encargó de desmentir el caso.  Según el Ministerio de Salud de Túnez, que se llevó a cabo la investigación del caso, reveló que la mujer padece de problemas psicológicos y no estaría embarazada según lo delataría su aspecto físico ya que la misma se niega a someterse a exámenes médicos. En síntesis, se trató simplemente de personas inescrupulosas (o con problemas psiquiátricos) con intenciones de vender la noticia a los medios. Un fraude lisa y llanamente.

En medio de la locura de la noticia opinamos desde la honestidad y tratamos de encontrarle explicación a algo que no lo tiene. Las técnicas de reproducción asistida, por ser de vanguardia, están constantemente expuestas a fantasías de inescrupulosos y oportunistas.

De todos modos, que haya sido un fraude nos deja más tranquilos.

Dr. R. Sergio Pasqualini is powered by WordPress y Halitus Instituto Médico
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