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Juan, el primer bebé del mundo que fue seleccionado en un incubador de embriones 0

Nov3

La técnica ‘Embryoscope’ aumenta en un 20% las posibilidades de éxito de la Fecundación in Vitro (FIV)

Juan, un bebé turolense de cinco meses, se ha convertido en el primero concebido en el mundo con la ayuda de un nuevo método de selección embrionaria, el ‘Embryoscope‘, que aumenta en un 20% las posibilidades de éxito de la Fecundación in Vitro (FIV) y disminuye el riesgo de embarazo múltiple y de aborto.

El ‘Embryoscope’ permite observar al embrión segundo a segundo El pequeño, que nació el pasado 4 de junio en el Hospital Obispo Polanco de Teruel, ha sido mostrado este miércoles por sus padres, Ana y David, en una rueda de prensa a la que también han asistido el presidente y fundador de Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), José Remohí, la ginecóloga Carmina Vidal y el biólogo Marcos Meseguer.

El ‘Embryoscope’ es un avanzado incubador de embriones que permite observar al embrión segundo a segundo, desde el momento de la Fecundación in Vitro hasta el de la transferencia al útero de la madre, lo que permite una mejora sustancial de los resultados de implantación embrionaria y, por tanto, un mayor número de embarazos empleando una técnica no invasiva.

Gracias a esta técnica muchas mujeres van a poder realizar sus sueños La madre del bebé, Ana, de 31 años, ha explicado visiblemente emocionada el “largo proceso” que ha llevado hasta el nacimiento de “Juan, el deseado”, como ella misma ha asegurado, y ha señalado que se trata de un niño “muy risueño, simpático y muy cariñoso”.

“Mucho orgullo”

“Estoy orgullosa de que mi bebé sea el primero en el mundo en haber sido gestado con este método, pero más porque gracias a esta técnica muchas mujeres van a poder realizar sus sueños”, ha señalado Ana, mientras que el padre del bebé, David de 30 años, solo ha manifestado estar “más asustado que el niño”.

Tanto Remohí como Meseguer han coincidido en señalar que esta tecnología, que supone una “revolución” y es el “futuro”, ha sido utilizada en humanos por primera vez en el mundo en el IVI, ya que hasta el momento solo se había experimentado en animales, concretamente en ganado.

Fuente: 20minutos.es

El embryoscope es una incubadora con un microscopio que permite seguir la evolución de los embriones fotografiándolos a intervalos regulares. Esas imágenes permiten ir evaluando su desarrollo y diferenciar los que podrían tener un mejor potencial para evolucionar de los que no lo tienen.

Esta incubadora y el seguimiento del desarrollo no mejora a los embriones, simplemente permite saber, por ejemplo, si al momento de la transferencia, tuviéramos tres embriones de buen aspecto, cuál de ellos tiene mayor potencial. A partir de ahí, se podrá tomar una decisión respecto de cuál y hasta decidir transferir uno solo si los tres son iguales en su evolución hasta ese momento. Esto resulta especialmente útil en países en donde la reglamentación en vigencia limita el número de embriones a transferír, independientemente de la opinión médica o científica que deba a ser aplicada para el caso particular.

El disponer de un buen programa de criopreservación, permite conservar de manera eficiente los embriones no transferidos, permite minimizar el pequeño margen de error que podría presentarse al seleccionar los embriones con la técnica convencional. De esa forma en el caso de que se transfiriera un embrión que no es tan apto y al más apto lo congela, lograr el embarazo con la transferencia en un próximo ciclo y no con el que transfirió en fresco.

En conclusión, este equipamiento es interesante, pero no mejora los resultados, permite saber más a la hora de decidir cuál o cuáles embriones transferir y conocer a priori la mejor o menor chance de resultar en un embarazo, pero definitivamente no mejora los resultados por sí mismo. Es importante aclararlo porque los pacientes a los que no se les realice el tratamiento con un equipamiento semejante podrían llegar a pensar que están teniendo menores posibilidades, lo cual no es cierto.

Oncología y fertilidad para una mejor calidad de vida 5

Abr13

Nadie puede negar que la lucha contra el cáncer es una lucha agresiva y constante. Sus resultados han dado lugar a tratamientos cada vez más efectivos pero que siguen asociados a complicaciones que se derivan de efectos secundarios y colaterales no deseados. Una de estas complicaciones, particularmente para niños y hombres y mujeres jóvenes, es su impacto en la fertilidad futura. La unión de la fertilidad con la oncología habilita al manejo de información precisa y a tiempo que puede traducirse en una posibilidad real de tener un hijo luego del cáncer.

Una de las preguntas que permanece aún sin respuesta es el cómo los pacientes de cáncer llegan a conocer acerca de la enfermedad y los tratamientos en relación a las consecuencias en su fertilidad, así como las opciones que tienen para su preservación. A su vez, tampoco contamos con datos precisos de cómo estas relaciones y flujo de información médico-paciente se plantean de acuerdo a factores específicos como por ejemplo, edad o el sexo del paciente. La gran mayoría de las consultas que recibimos en Halitus son espontáneas y no patrocinadas por los médicos que están llevando a cabo tratamientos. Más aún, más de la mitad de los pacientes no recuerdan haber mencionado o discutido con su médico oncólogo el tema del impacto de los tratamientos de cáncer sobre su fertilidad futura. En caso de haber sido tema de consulta, rara vez se mencionan técnicas específicas como la criopreservación de espermatozoides para los casos de hombres jóvenes en donde los tratamientos pudieran afectar su fertilidad. Pocas veces la información proporcionada es completa o suficiente.

Cuando el paciente con cáncer se enfrenta al oncólogo difícilmente surja como inquietud el tema de su fertilidad. Es tan poco probable que muchas veces el oncólogo tampoco está preparado para dar una respuesta concreta. Tanto paciente como profesional tienen la prioridad del aquí y ahora, la preocupación por resolver la patología, salvar la vida del paciente. El paciente no pregunta y el especialista no lo ofrece como parte de la rutina. En algunos casos, luego de superadas las etapas iniciales y con una cirugía exitosa (como una mastectomía, por ejemplo), el eje de preocupación evoluciona para ubicarse sobre la calidad de vida. Puede que en este punto, y antes de comenzar con un tratamiento de quimioterapia es que surja la inquietud por parte del paciente. En particular, las mujeres jóvenes sin hijos se preguntan cuál será la posibilidad de concebir luego de la terapia. Y no sólo es relevante manejar información acerca de las posibilidades objetivas de obtener un embarazo luego del cáncer y su terapia, sino conocer si puede significar un riesgo para la salud del paciente o para el hijo por nacer.

Aún hoy existe resistencia por parte de muchos médicos oncólogos pensar en embarazo a futuro y preservación de la fertilidad. Su actividad está centrada en el manejo de la enfermedad exclusivamente y la urgencia que implica para el paciente y los riesgos a su vida.

Acciones concretas

Planteada esta situación es que desde el 2005 comenzamos a plasmar esta preocupación en acciones concretas. En noviembre de ese año organizamos con la Asociación Civil Origen y Vida una Cena Show a beneficio con el propósito de generar conciencia y difundir la importancia de preservar la fertilidad antes de comenzar un tratamiento oncológico. “Un compromiso con la vida” fue un éxito y contó con la participación de personalidades del ámbito científico y famosos como Marcela Tinayre, Horacio Cabak, María Valenzuela y, una amiga de la casa, Silvina Chediek.

Hacia fines de noviembre 2009 Fundación Repro, institución que tengo el honor de presidir, lanzó una Campaña de preservación de fertilidad poniendo a disposición de pacientes oncológicas con dificultades económicas la posibilidad de acceder a la técnica de vitrificación y un banco de óvulos en forma gratuita ofrecido por Halitus Instituto Médico. Esta campaña es inédita y única en el país.

Cómo determinar el grado en que un tratamiento es una amenaza a la fertilidad

Todos hemos escuchado que de un modo u otro que el cáncer puede afectar la fertilidad futura. Mientras que es cierto en los tipo de cáncer que afectan directamente a los órganos reproductivos, como cáncer de útero o testicular, otras formas pueden no tener una incidencia directa. En la mayoría de los casos la infertilidad es resultado de un efecto secundario del tratamiento (de la quimioterapia o radiación) más que por la patología en sí misma. No debemos olvidar, que si bien los tratamientos de cáncer son cada vez más efectivos, tienen efectos secundarios que aún pueden alterar la capacidad reproductiva del paciente.

El impacto del tratamiento con quimioterapia o radiación deberá ser evaluado individualmente. Las terapias contra el cáncer son extremadamente personalizadas, y por lo tanto, lo será también la forma en que podría estar afectada la fertilidad. En todos los casos se tienen en cuenta, por lo menos, la combinación de tres factores fundamentales: edad del paciente, el tipo de tratamiento específico y su duración.

Para el caso de algunas mujeres en edad reproductiva el tratamiento de quimioterapia puede no impactar en forma definitiva sobre su fertilidad. Puede ocurrir que parte del tratamiento consista en detener sus ciclos menstruales. Una vez finalizado, el ciclo menstrual se normaliza. Sin embargo, aún habiendo recuperado y normalizado los ciclos menstruales, la capacidad reproductiva podría estar disminuida; podría padecer, por ejemplo, una menopausia temprana o precoz. Este grupo de mujeres deben conocer esta información para poder planificar embarazos antes de que su capacidad reproductiva decline definitivamente.

Para otros casos, la capacidad reproductiva del paciente puede verse afectada en forma terminante y definitiva. Algunos quimioterapéuticos no tendrán otra opción más que eliminar todos los folículos del ovario independientemente de la edad de la mujer, perdiendo toda capacidad de lograr el embarazo naturalmente. Es decir, que conocer esta información y las consecuencias al sistema reproductivo se vuelve crítico. Desde la Fundación Repro intentamos promover y concientizar lo importante que es estar al tanto y entender las consecuencias de comenzar un tratamiento contra el cáncer en relación a la fertilidad del paciente.

El embarazo luego del cáncer

Una de las preguntas recurrentes entre las mujeres jóvenes que han padecido cáncer y accedido a quimioterapia es: “¿Podré quedar embarazada luego de sobrevivir al cáncer?” La respuesta es que habiendo tomado los recaudos necesarios y dadas ciertas condiciones, es posible.

Cada historia clínica deberá ser valorada en forma individual. Supongamos que nos hemos anticipado y se ha preservado la fertilidad a través de la criopreservación de tejido ovárico, óvulos o embriones. Para el caso de mujeres jóvenes que hayan padecido cáncer de útero y este órgano haberse visto afectado directamente por la patología y los tratamientos, no estarán capacitadas para llevar el embarazo a término por sí mismas. Técnicamente se podría recurrir al “alquiler de vientre”, es decir, lograr un embrión en el laboratorio (si es que fueron congelados gametos en lugar de un embrión) e implantarlo en una madre sustituta para que lleve adelante la gestación. En la Argentina el concepto de “alquiler de vientre” no está amparado por la ley y cualquier situación contractual en este sentido es nula. En otros países, como Estados Unidos, además de ser una posibilidad técnica, está contemplado en la ley tanto en su forma intra familiar (es decir, otro miembro de la familia lleva adelante el embarazo, por ejemplo, una hermana) o fuera de él. Esta opción, entonces, es factible para mujeres que hayan sido sometidas a tratamientos con radiación pélvica que haya afectado la funcionalidad del útero.

Para otras casos, la función del útero no es afectada, pero sí su capacidad para generar óvulos viables. El sistema reproductivo puede contar con un útero funcionalmente en buen estado de salud que puede llevar adelante el embarazo, pero ovarios con deficiencias que no logran generar óvulos o no lo hacen en la calidad necesaria para concebir. Por lo tanto, para este grupo de mujeres la solución es la transferencia de embriones propios previamente congelados o los obtenidos por medio de una técnica de fertilización in vitro haciendo uso del material congelado antes de ser sometida a los tratamientos de quimioterapia. Con cuidados y seguimiento profesional se puede completar y llevar el embarazo a término sin mayores complicaciones. Una posibilidad real para mujeres jóvenes que tuvieron que someterse a un tratamiento contra el cáncer de tener un embarazo normal y concebir un niño en perfecto estado de salud.

Hasta no erradicar la enfermedad en forma definitiva, la mejor estrategia contra el cáncer seguirán siendo la información, previsión y prevención en dónde la calidad de vida del paciente debe ser el eje central. Dejar de lado estos conceptos en relación a la fertilidad parece ser una característica común en la mayoría de las experiencias de diagnóstico y tratamiento en pacientes jóvenes lo que determina un perjuicio en la calidad de vida a futuro.

¿Novedades en fertilidad?: INVO, IVC, FIV e ICSI 18

Nov16

Hace algunos años en un congreso de reproducción asistida en el extranjero quedé perplejo al ver que se hacía referencia a los pacientes de infertilidad con la palabra “consumers”, es decir, “consumidores”. En ese momento tuve por primera vez la amarga sensación de que la actividad a la que me he dedicado por años, con vocación y la intención de ayudar a resolver un problema que afecta a millares de personas, había pasado a ser considerada por algunos como una oportunidad, una simple transacción comercial.
Esto lleva inexorablemente a que un tratamiento de fertilidad se transforme en un “producto” pasible de ser ofrecido recurriendo a toda artimaña marketinera existente que nada tienen que ver con la ciencia o la medicina. El falseamiento o la tergiversación de la realidad es una de esos artificios que tanto daño le hacen a la práctica de una profesión honesta por naturaleza.
Nuestro país parece no quedarse fuera de este concepto de “paciente = consumidor”. Recientemente en una jornada internacional organizada por un centro de reproducción asistida de Buenos Aires presentó como “revolucionaria técnica” un desarrollo que data de hace más de 20 años. La “novedosa técnica” ya fue comunicada por primera vez en la reunión anual de la ASRM (Sociedad Americana de Medicina Reproductiva) del año 1987. La gacetilla, que presenta al INVO, como una “novedad” incluye algunas otras inexactitudes tales como que “es el primer lanzamiento de una nueva técnica de fertilización asistida desde la introducción de la inyección intracitoplasmática de un espermatozoide (ICSI), a mediados de los 90, y de la fertilización in vitro (FIV), en 1968”.
El rebautizado “INVO”, nació en los ’80 bajo el nombre de “IVC” (de intravaginal culture o cultivo intravaginal). La técnica de cultivo intravaginal consiste en colocar varios ovocitos y algunas decenas de miles de espermatozoides dentro de un tubo con un medio de cultivo adecuado. Sellado el tubo, se introduce en la vagina de la paciente donde se deja durante 48 horas. Luego se extrae y se inspecciona su contenido para determinar si se han formado embriones. De existir embriones, se los carga en un catéter de transferencia y se los transfiere al útero de la paciente.
Básicamente esta “revolucionaria técnica” más que una innovación es una precarización de la fertilización asistida, y como toda precarización, implica más riesgos que ventajas.

Para cada caso clínico, la técnica más adecuada

Si analizamos el proceso de reproducción asistida vemos que este consiste de diferentes pasos y requiere de distintas habilidades, profesionales y equipamientos. Los pasos de un IVC pueden resumirse en:
1. Estimulación ovárica controlada.
2. Monitoreo del crecimiento folicular y administración precisa de hCG.
3. Extracción de ovocitos maduros por punción.
4. Procesamiento (preparación) de la muestra de semen.
5. Colocación de óvulos y espermatozoides en un dispositivo con medio de cultivo adecuado e inserción del mismo en la cavidad vaginal
6. Extracción del dispositivo, identificación y transferencia de los embriones.
Las técnicas de estimulación ovárica, monitoreo del crecimiento folicular, la administración de hCG, la extracción de ovocitos y preparación de espermatozoides son idénticos tanto en el IVC, como en la fertilización invitro convencional (FIV) o para la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI). Justamente a partir del 5to punto es dónde otras variables entran en juego y de ellas dependerá la efectividad del tratamiento.
La técnica que se usará para lograr la fertilización dependerá de las características particulares e historia clínica de la pareja bajo tratamiento. Indicar un tratamiento por otro a priori en observación de una variable económica es quitarle chances a la técnica y exponer a la pareja a un probable fracaso. Si bien la fertilización in vitro convencional (FIV) puede resultar útil en algunos casos, el uso de la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) tiene cada vez más incidencia debido a que las posibilidades de falla total de fertilización se disminuyen notablemente. Si bien la fertilización in vitro convencional (FIV), que consiste en colocar juntos los ovocitos y espermatozoides y esperar que la fertilización se produzca espontáneamente, requiere de menos equipamiento, menor capacitación del personal y por lo tanto menores costos, el hecho es que limitarse a usar únicamente esa técnica limitaría también la proporción de pacientes que podrían tratarse. Una gran parte de los factores masculinos quedarían totalmente excluidos de la posibilidad de ser tratados. La inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) es una técnica de alta complejidad y la respuesta para esos otros casos.
Como en toda actividad científica, la otra variable fundamental en el éxito de toda técnica de fertilización asistida es la observación y seguimiento. Una vez realizada la inseminación deben esperarse unas 14 horas para realizar una observación y determinar si se produjo la fertilización. Se controla, por ejemplo, que la actividad metabólica de los espermatozoides no deteriore el medio de cultivo o que más de un espermatozoide no fertilice un mismo ovocito dando lugar a un embrión con una constitución genética anormal. En otros casos el ovocito es capaz de activarse sin la intervención del espermatozoide, y esto dará lugar a embriones de apariencia normal, pero totalmente inviables. Asimismo, la observación minuciosa de la fertilización posibilitará registrar características que definirán el posterior desarrollo embrionario, lo cual permite determinar cuáles serán aquellos con mejores posibilidades de dar lugar a un embarazo.
En el cultivo intravaginal los ovocitos permanecen en contacto con los espermatozoides durante 48 horas, sin seguimiento posible, lo cual como vimos, puede ser nocivo, y además se pierde la posibilidad de detectar fertilizaciones anormales y embriones de viabilidad disminuida.
En las técnicas de FIV/ICSI los ovocitos fertilizados se continúan cultivando por períodos variables de tiempo. Si únicamente fertilizaron unos pocos se efectúa la transferencia al útero luego de 24 horas de cultivo, si hay varios fertilizados se continúa cultivando por 48 a 96 horas más. Esto permite que aquellos embriones con mayores posibilidades de implantarse se diferencien de aquellos que no serán capaces de hacerlo. De esta forma se pueden mejorar las posibilidades de lograr un embarazo y a la vez disminuir los riesgos de producir un embarazo múltiple. Al poder elegir mejor es posible transferir menos embriones manteniendo una alta tasa de éxito.

¿Cuándo es opción el cultivo intravaginal (IVC)?

El concepto del cultivo intravaginal nace como técnica de reproducción asistida simplificada para dar respuesta a la falta de equipamiento y recurso humano calificado propio de los países en desarrollo. Es una opción a la que podría recurrirse en lugares donde se carece de los recursos necesarios para montar un centro de fertilidad con un laboratorio de alta complejidad. Existe bibliografía de casos en los que se ha utilizado esta técnica en centros de muy baja complejidad para el transporte de los gametos a laboratorios más avanzados en dónde se termina por realizar el tratamiento de alta complejidad indicado, ya sea FIV o ICSI.
Presentar esta técnica como una opción cuando se dispone de un centro de fertilidad con un laboratorio completamente equipado no parece ser ventajoso ni para el centro, ni para el paciente. Un centro de fertilidad de semejantes características posee costos fijos en recursos humanos y de mantenimiento de equipo que de todos modos serían transferidos al valor final de la técnica, por más simple que esta sea. En otras palabras, estamos sacrificando probabilidad de éxito en función de costos, pero que en la práctica estos no serían tan bajos como se presentan en la teoría.
Basta sólo con visitar el sitio de INVO Bioscience, la empresa comercializadora del producto, para ver a qué mercados está dirigido. El producto está destinado principalmente a los mercados de Latinoamérica, África y Oriente Medio. Por otro lado, el dispositivo aún no goza de la aprobación de la FDA (“Food and Drug Administration”, ente regulador de medicamentos americano). Según INVO, se amparan en el hecho de que la FDA no “aprueba” ese tipo de dispositivos médicos sino que apenas otorga “permisos” para su comercialización en territorio de Estados Unidos (más información aquí). Finalmente, INVO anuncia con orgullo el nacimiento de su primer “Commercial Baby” en Pakistán el 9 de octubre de 2009. ). Se puede hacer un seguimiento de la evolución de las acciones de INVO BIOSCIENCE INC en la bolsa americana aquí.
En síntesis, mediante el cultivo intravaginal se podría tratar a un grupo muy limitado de pacientes de edad muy favorable y factor masculino normal. En estos casos se podría esperar una probabilidad de éxito aceptable. Pretender generalizar esta técnica a pacientes de características más complejas significaría entrar una zona de riesgo en la cual el paciente no estaría recibiendo el tratamiento apropiado para resolver su infertilidad.

El meollo del asunto: los costos

Claro que parte de la preocupación de todo paciente que debe someterse a un tratamiento de fertilización asistida son los costos. Son técnicas científicas de alta complejidad que requieren de un equipo multidisciplinario de médicos y técnicos de laboratorio además de equipamiento complejo y medicación que no es barata. En nuestro país, sin una ley que ampare a aquellos que no están en condiciones de afrontar semejantes costos el acceso a medicina de alta complejidad está acotado para buena parte de la población.
La preocupación en la reducción de costos no debe ser entendida como una carrera desesperada por aplicar la técnica más barata por más novedosa que parezca sin tomar ninguna otra variable en cuenta. ¡Esto es medicina y estamos hablando de personas!
Toda reducción de costos será directamente proporcional a la experiencia de los profesionales y calidad del equipamiento en juego. Mejor equipamiento permitirá mayor precisión y mejores profesionales tomarán decisiones más acertadas que implicarán menores costos. Además, institucionalmente siempre hemos hecho el mayor esfuerzo posible para presentar todas opciones de financiamiento disponibles. El tema económico debe ser abordado con la misma particularidad que el tratamiento.
La creciente demanda por fertilización asistida ha creado una verdadera industria de la medicina reproductiva. Existen varios métodos y técnicas, cada una con tasas de embarazo que le son propias. Con seguridad, nuevos procedimientos y modificación de los actuales serán desarrollados e introducidos, muchos de ellos ganarán el favor y serán efectivísimos en manos de sus creadores y protagonistas. Mientras que debemos ser receptivos a cualquier nuevo desarrollo, cada técnica deberá ser cuidadosamente evaluada y comparada científica y clínicamente con las tecnologías reproductivas ya establecidas para ser finalmente adoptadas.

Ley de reproducción asistida y debate 21

Ago12

Hace unos días, Romina, de mi equipo de Prensa me hace llegar un mail titulado “Acalorado debate en Diputados por la ley de reproducción asistida”.  No puedo dejar de admitir que el tema me entusiasma y semejante título parecía tener ese sabor extra del debate, de la riqueza del enfrentamiento de opiniones informadas.

Casi inmediatamente hice click en el enlace y me zambullí en la lectura.  Debo decir que debería haberme puesto un airbag porque la pileta estaba casi vacía. Y no porque el artículo fuera malo, todo lo contrario, aborda y describe bien la situación, pero el hecho de que aún no se está considerando el tema de una legislación acerca de la reproducción asistida con la seriedad que se merece.

La importancia y alcances de una ley de reproducción asistida

Muchas veces parece que el único motivo válido para la existencia  un debate que siente las bases para una legislación es el hecho de que exista una situación de desigualdad económica. Dicho esto, no quiero quitarle mérito al hecho de que hoy, reproducción asistida es casi un lujo al cual sólo una pequeña parte de la población accede  cómodamente. La gran mayoría de los pacientes accede a medicina reproductiva con grandes esfuerzos por parte de las parejas y otro no menor de las clínicas y médicos que hacen posible el financiamiento de esos tratamientos a pesar de la dura situación económica que atravesamos. La problemática de una ley de reproducción asistida es mucho más compleja y la discusión no debe circunscribirse al plano meramente económico.

Cualquier debate sobre reproducción asistida debería incluir los siguientes puntos:

  • el derecho a la privacidad;
  • la libertad para procrear;
  • la justicia social;
  • la salud y el bienestar de las mujeres y los niños;
  • igualdad entre los sexos;
  • igualdad en las oportunidades de acceso a la paternidad ;
  • acceso equitativo a la salud;
  • respeto por las decisiones morales y personales;
  • observancia de las diversidades genéticas y biológicas; y
  • políticas no restrictivas basadas en  evidencia científica.

Miles de bebés nacen cada año en la Argentina resultado de alguna técnica de reproducción asistida haciendo posible el sueño del hijo a familias que de otra manera no hubieran podido concebir.  Sin embargo, junto con la solución a este problema nacen otros temas legales relativos a parentesco, responsabilidades de paternidad y conflictos de jurisdicción que son necesarios abordar, entender y regular.

Tratamientos de fertilidad y seguridad social

Algo que es común a cualquier tratamiento de fertilidad es que no se trata de procedimientos sencillos ni baratos.  Son procedimientos de medicina de última generación, que llevan altos costos de entrenamiento de profesionales y así como de materiales y tecnología de laboratorio, etc. La posibilidad de acceder a través de cobertura social sobre un tratamiento de fertilidad hace la diferencia de acceso o no para buena parte de la población.  La situación legal hoy es que no está contemplado en el PMO (prestaciones médico obligatorias) y por lo tanto no hay obligatoriedad ni para el estado de proveer de esos servicios de forma gratuita y extendida ni para las obras sociales y prepagas de tenerlo dentro de sus prestaciones obligatorias.

Una vez más, la medicina debería estar a disposición de todos y al encarar el debate sobre una ley deberíamos respondernos una serie de preguntas básicas:

  • ¿Es la falta de una cobertura amplia una forma de discriminación sobre personas infértiles?
  • Discutir la infertilidad y la posibilidad del acceso a través de la seguridad social casi exclusivamente para la mujer, ¿no es una forma de discriminación basada en el género?
  • ¿Estarían los mejores intereses de la sociedad siendo observados con la introducción de la infertilidad dentro del PMO?

Para no imitar: el caso italiano

En febrero de 2004, el Senado italiano aprobó la Ley 40/2004 de reproducción asistida. Su concepto es fácil de resumir: todo prohibido sin importar sus consecuencias. No al uso de gametos de donante (óvulos o espermatozoides), no al útero portador, no a la criopreservación de embriones y se restringe el acceso a fertilización asistida sólo a parejas heterosexuales estables.  No hay posibilidad de investigación clínica sobre embriones.  La criopreservación de embriones se admite en caso de que la salud de la mujer se vea comprometida al momento de la implantación quedando pendiente tan pronto como la situación sea revertida.  El acceso a técnicas de reproducción asistida sólo para los casos derivados de problemas de esterilidad o infertilidad que no puedan ser resueltos de otra manera.  Respecto del   consentimiento informado, no posibilidad de revocarlo una vez llevada a cabo la fecundación del ovocito.

Prohibir criopreservar embriones significa embarazos múltiples.   Fertilizar menos cantidad de óvulos que el indicado por la técnica significa exponer a la mujer a una situación de estrés y ciclos de medicación específicos para una baja probabilidad de lograr un embarazo.  No nos olvidemos que la mayor parte de las parejas que se someten a estos tratamientos ¡tienen problemas de infertilidad! Es decir, el origen de la patología es la calidad de sus óvulos y espermatozoides y cualquier restricción en la implantación de embriones y criopreservación debe tener  motivos puramente médicos y evaluados para el caso en particular y no debería ser nunca resultado un número azaroso y uniformizado. Las técnicas vienen desarrollándose y perfeccionándose  por años y no deberíamos sacarles chances.

No necesito exponer mucho más sobre las consecuencias de una legislación semejante y las situaciones aberrantes que genera.  En junio del 2005 un juez italiano obligó a que una mujer sea transferida con todos sus embriones creados por la técnica de FIV. Lo particular del caso es que ambos padres eran portadores del gen recesivo para la talasemia B (una enfermedad de la sangre) y la ley, a su vez, prohíbe cualquier estudio genético preimplantacional.  Para completar el cuadro, la pareja en cuestión había determinado, además, que no conservarían ningún niño nacido con esa condición.

Dentro de la Unión Europea existen diferencias importantes respecto de la reglamentación sobre el acceso a tratamientos de infertilidad.  Hay países en donde casi no hay barreras para el acceso para mujeres solteras, lesbianas o de edad avanzada. En otros países, como vimos en Italia, en dónde la ley es antojadizamente restrictiva.  Estas diferencias de criterios trae la posibilidad de que aquellas personas que no están en condiciones de acceder a los tratamientos en su país de residencia busquen soluciones en el exterior, fuera de sus países de origen.  En consecuencia, nace el concepto de “turismo reproductivo”.  Aquellas personas en condiciones de afrontar los gastos viajarán a otros países en la búsqueda del hijo soñado.  Así  las diferencias sociales basado en lo económico se acentúa acercando soluciones sólo a aquellas personas que estuvieran en condiciones económicas de acceder a un tratamiento en el exterior.

Críticas a las técnicas de reproducción asistida

En mi larga carrera dedicada a la ginecología y obstetricia me he encontrado con los más diferentes argumentos en contra de los tratamientos de fertilización asistida.   Lo cierto es que quien tenga objeciones morales sobre la concepción asistida está obviamente en su derecho de vivir su propia vida de acuerdo a sus propios valores y creencias.  Es decir, si descubre un problema de infertilidad, está absolutamente en su derecho de resignarse a la esterilidad, o encontrar otras vías de formar una familia con hijos, como ser la adopción.  Pero su opinión pocas veces se reduce a simplemente explicar porque rechazarían personalmente tratamientos de reproducción asistida en el caso de que se encontraran en la imposibilidad de concebir. Pocos críticos a estas tecnologías realmente creen que se trata de un tema de libertad individual.  Por el contrario, la mayor parte de los detractores están a favor de la mayor limitación posible o erradicación completa de cualquier posibilidad de acceso a estas técnicas.  Como para restringir la libertad reproductiva de otras personas, hacen mucho más que establecer su disgusto personal sobre los métodos artificiales de reproducción.  Intentan encontrar argumentos de políticas públicas introduciendo caprichosamente conceptos como “lucrar” que tanto impacto tienen en la sociedad argentina para justificar restricciones en las opciones reproductivas de las personas.

Reproducción asistida es importante por muchas razones, en particular porque semejante tecnología implica la creación de generaciones futuras y porque la aplicación de sus métodos representan un quiebre con lo tradicional.  Inseminación artificial, fertilización In Vitro, criopreservación de embriones han introducidos cambios en lo que hasta hace no mucho tiempo estaba confinado a la unión de dos personas.  Estas técnicas desafían conceptos éticos, morales y religiosos, particularmente aquellos que tienen que ver con la familia y las relaciones respecto de sus miembros.  Implican la separación deliberada de la reproducción del acto sexual humano y del cuerpo humano.

La compresión clara y científica del desarrollo embrionario y las técnicas es clave a la hora de crear juicios éticos sobre las terapias de infertilidad y criopreservación de embriones. Las preocupaciones son muchas así como las diferentes posiciones.  Los países que lograron una ley equitativa de amplio consenso popular fueron aquellos que encararon la problemática a partir del estudio sistemático y serio de las opciones dejando de lado argumentos caprichosos y egoístas.

Porqué un blog sobre fertilidad y reproducción asistida 22

Jun19

Hace ya varios meses estaba con el más joven de mis hijos frente  a la computadora mostrándole con orgullo el sitio del instituto del cual soy director, halitus.com.  Como todo adolescente del siglo XXI está perfectamente al tanto de todas y cada una de las últimas tendencias del universo online y fue mi intención sorprenderlo.   En mi entusiasmo, exponía cual cátedra de universidad: “…y acá podés completar tu historia clínica online con antecedentes de infertilidad, y si tocás este botón participás de la comunidad enviando fotos o preguntas al foro y con este otro guardás las noticias que te interesan y blá blá blá. ¿No está re-bueno?”, rematé. Sin sacar los ojos de la pantalla o la mano del mouse y haciendo de una breve pausa de análisis fue taxativo: “Sí, pero si no tenés un blog, no existís”. “¿Un qué?”,  pensé.  No es que no tenía la menor idea de qué se trataba, pero tampoco estaba 100%  seguro de para qué un médico especialista en fertilidad podría querer uno. De todos modos, para no parecer  demasiado sorprendido por su respuesta, di por finalizada la ponencia con un “estoy trabajando en eso”- o algo así- y salí corriendo de su cuarto con la excusa de que me iría a hacer un sándwich: “¿Vos querés?”.  “No gracias”, respondió.  Al día siguiente, investigué un poco, me reuní con el equipo de comunicación de Halitus y nos pusimos a trabajar.

Muchas veces hay tanta información para compartir que se hace difícil hacerlo en forma directa y efectiva por medios tradicionales que creo que esta va a ser una excelente alternativa.  Es una forma bien rápida de entrar en contacto con aquellos que se interesan por los temas que trato a diario en el consultorio, de los que me informo y capacito: ginecología, obstetricia y, por supuesto, fertilidad y reproducción asistida.

Es mi deseo anticiparme semana a semana a los tópicos más importantes y novedades en el ámbito de la medicina reproductiva.  También abordar los temas que más preocupan a mis pacientes. En Halitus Instituto Médico, ya fuimos pioneros en la técnica ICSI de fertilización invitro en la Argentina y de muchos logros en medicina reproductiva a lo largo de más de 20 años;  quiero que también que seamos pioneros en su comunicación y llegar a la comunidad con un lenguaje simple y claro, haciendo un aporte significativo.

Me gustaría también ver sus comentarios: qué tipo de cosas encuentran de valor, o les preocupan. O ideas o temas de los cuáles les gustaría que  aborde o comente.  Tal como otros sitios en los que participo (halitus.com o sentirypensar.com.ar) esta  nueva comunidad online es un trabajo en progreso que desarrollará nuevas herramientas y contenidos y se va a enriquecer con el aporte de todos.  Así que agradezco anticipadamente su paciencia y feedback. Comencemos.

Dr. R. Sergio Pasqualini is powered by WordPress y Halitus Instituto Médico
Asista a nuestro programa de televisión semanal sentirypensar.com.ar