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Sra. Presidenta: La Ley Nacional de Reproducción Asistida no puede esperar 7

Abr25

Sra. Presidenta Cristina Fernández de Kirchner:

Me tomo el atrevimiento de acercarme nuevamente a Ud. porque tengo este peso en mi pecho que no me puedo quitar. Es una preocupación que comparto con miles de ciudadanos. Van pasando los días, van pasando las semanas, los meses, y el reloj biológico continúa con su inexorable andar. Es el paso del tiempo el que ve desvanecer las posibilidades de muchas argentinas y argentinos de convertirse en padres. El reloj biológico de la reproducción tiene fecha de caducidad.

Hace ya un tiempo la Ley de Fertilización Asistida de la Provincia de Buenos Aires benefició a muchas parejas: algunas de ellas lograron el tan anhelado embarazo y otras están en camino. Pero con la sanción de esa ley se inicio algo que no es bueno: la discriminación. ¿Por qué algunos si y otros no? Si todos somos tan ciudadanos como los otros,  todos habitamos en la misma gran nación. ¿Por qué alguien que no vive en la Provincia de Buenos Aires no puede acceder al mismo nivel de salud que los que si viven allí?  ¿Por qué la misma Prepaga u Obra Social cubre a los que viven en la Provincia de Buenos Aires y no a los que viven por fuera de ella? ¿Si esto no es discriminación, qué es?

La Ley sancionada no será la ideal en cuanto a su reglamentación, pero es un gran primer paso, irá mejorando y adaptándose en el tiempo. El anteproyecto de la reforma del Código Civil, el que en mi opinión, no hay que tocar ni un punto ni coma, es de avanzada, de “super” avanzada. Luego de la sanción de esta reforma seguramente el paso siguiente será la Ley de Fertilización Asistida Nacional.

Pero todo esto eso va a llevar tiempo. ¿Y cómo hacen las mujeres, los hombres, las parejas que necesitan el tratamiento HOY y no lo pueden hacer por el tema económico? ¿Cómo hacen para esperar ese tiempo sin que su salud se vea perjudicada más aún?

La única solución que vislumbro para evitar esta discriminación horrible es la sanción de una Ley Nacional y trabajar para su reglamentación en el menor tiempo posible. Así se hará justicia para tantos argentinos que necesitan con urgencia de estos tratamientos.

Ley de Reproducción asistida: Carta abierta a la Sra. Presidenta Cristina Fernández de Kirchner 92

Dic5

Sra. Presidenta Cristina Fernández de Kirchner:

Quiero acercarme a Ud.  con humildad y respeto.  Me gustaría hacer mi aporte como médico experto en reproducción asistida con más de 25 años de trayectoria en la especialidad, pero esta vez también como padre y ciudadano comprometido con la problemática de muchas parejas que no pueden acceder a una salud integral.  Parejas que padecen infertilidad y que por falta de disponibilidad de recursos no pueden acceder a tratar su enfermedad. Parejas que, además, luchan contra un enemigo implacable: el tiempo.

Debo confesar que soy  totalmente analfabeto respecto de las costumbres de la arena política y la sanción de leyes. Quizás sea ese mi pecado.  El pasado miércoles 30 de noviembre de 2011 el texto de la Ley de Reproducción Asistida no logró la media sanción necesaria para que sea debatido en el Senado dejando en jaque su estado parlamentario. Faltó tiempo.

Lo que sí se es que el reloj biológico es inexorable. No se detiene, no obedece a ningún parlamento ni sabe de explicaciones. Una mujer, una pareja con chances de lograr éxito en su tratamiento hoy, es una pareja sin esperanzas mañana.

Apelo, pido, ruego a la Señora Presidenta tenga a bien considerar el llamamiento a una sesión extraordinaria para que el proyecto no pierda su estado parlamentario y tenga que volver a debatirse de cero el año próximo.

Quiero asistir a mi próximo congreso internacional y poder jactarme no sólo de nuestra capacidad técnica y calidad de profesionales sino también poder decir con orgullo “Argentina, MI PAÍS,  es el primer país de América que cuenta con una ley de Reproducción Asistida para todos”.

Tratamientos de fertilización asistida: ¿quién paga? 5

Nov29

Hasta no hace mucho tiempo, el acceso a medicina reproductiva de alta complejidad era patrimonio de quien podía pagarlo y del ámbito privado. Fertilización in vitro y otras técnicas de reproducción asistida se realizaban casi exclusivamente en forma privada. Era el paciente quien se hacía cargo directamente de los costos y las clínicas y profesionales quienes a su riesgo proponían cualquier forma de financiación. Contadísimas prepagas, y en sus planes más onerosos, podían llegar a cubrir uno o dos tratamientos: al final de cuentas, el plan mensual resultaba tan caro como pagar el tratamiento en cuotas.

Muchas parejas, imposible saber su número, dejaban de realizar estos tratamientos.  Otras, por el mismo motivo, no completaban los tratamientos o no realizaban todos los intentos requeridos para lograr el embarazo.  Luego vino la Ley de Fertilización Asistida de la Provincia de Buenos Aires e hizo un gran aporte funcionando como paliativo a esta situación.  La base de acceso se amplió: muchas parejas dejaron de postergar el tratamiento de su patología por una causa económica.

La Ley de la Provincia de Buenos Aires también tiene sus restricciones. Su reglamentación no alcanza a mujeres menores de 30 o mayores de 40 años, no cubre la donación de gametas ni la criopreservación, entre otras cosas. De todos modos, fue un primer gran paso.

Al mismo tiempo comenzó a darse otro proceso.  La relación entre prepagas y obras sociales respecto de los profesionales y clínicas cambió. Una repentina dosis de pasión y amor afloró: la reproducción asistida pasó de ser  el niño revoltoso que todos querían lejos para transformarse en la doncella más codiciada del reino. La intención era transparente: intentar bajar los valores de estos tratamientos.  A su vez, anticipándose al efecto dominó de la ley provincial y una posible ley nacional, ninguna prepaga u obra social quiso quedarse afuera.

Y así comenzó el tema de “quién paga”.  Antes pagaban los pacientes directamente, ahora, en algunos casos y con el tiempo serán cada vez menos los que pagan en forma directa.  Paralelamente comenzó la carrera por ser prestadores de las instituciones que ofrecen estas prácticas. Así algunos centros que no pueden, o que no quieren, competir de otra manera lo comenzaron a hacer bajando los valores, a niveles que se hace imposible mantener la calidad que los pacientes se merecen.  Y no estamos hablando de calidad en el servicio de atención a clientes estamos hablando de ¡calidad en medicina! La falta de  calidad en tratamientos de reproducción asistida significa pasar por todas las etapas del proceso y no lograr el embarazo pudiéndolo haberlo logrado.

La exclusividad también surgió como novedad: algunas obras sociales y prepagas cubren tratamientos exclusivamente en algunos centros. Esto tampoco es bueno.

La libre elección del paciente dónde realizar el tratamiento es lo que fue práctica común hasta ahora.  Cada centro trabaja más o menos según las circunstancias.  Eso fue bueno y debería seguir así. Los resultados en nuestra especialidad se miden por embarazo.  Los resultados no son  iguales en todos los centros, hay centros con mejores resultados y eso es un hecho.  El no lograr el embarazo es una carga psicológica y económica muy grande y la frustración se ve incrementada cuando esto ocurrió en un lugar en el cual el paciente fue obligado a concurrir por obligación de su cobertura. Dato curioso es que probablemente esa pareja recurra a otro centro de su elección y asumiendo directamente los costos y logre el embarazo –que podría haber logrado en primer lugar-.  Es un daño que hasta ameritaría una acción legal contra la institución que los obligó a tratarse en un lugar determinado.

Y puedo dar datos concretos.  En nuestro Instituto, analizando 100 parejas que lograron el embarazo en forma consecutiva, 21 de ellas habían realizado tratamientos fallidos en otros centros. Quizás lo hubieran logrado de reintentarlo en esos otros centros, o no, nunca lo sabrán, pero quedaron tranquilos con el cambio y fue una libre elección.  Por otro lado, seguramente algunas de las parejas que no lograron el embarazo con nosotros, fueron exitosos en otro centro.

Afortunadamente, en paralelo a estos cambios nació AACeRA, la cámara que nuclea a todos los centros de reproducción asistida del país, menos uno, que decidió retirarse. Retirarse para hacer sus propios negocios, apostando a bajar los valores aumentando la cantidad de pacientes, sin darse cuenta que eso en el tiempo es insostenible y más aún en cuanto a mantener un nivel de resultados adecuados. Y es una lástima, porque los perjudicados, como siempre, terminaran siendo los pacientes.

Es la razón del título de este escrito: “¿quién paga?”. Y habría que agregarle: “cuánto paga”. Ahora debería ser la cámara la responsable por regular los honorarios; honorarios lógicos y equitativos, que permitan mantener un nivel adecuado de excelencia. Debería ser la cámara la que obligue, en cierta manera, a que las prepagas u obras sociales contraten a quien quieran, pero también dándole la oportunidad al afiliado de atenderse con el centro que quiera agrupado y con el respaldo de la cámara. Y si el centro no está como prestador, le cubra hasta el valor que cubra con su/s centros contratados.

Las piezas están en movimiento: las asociaciones de pacientes para QUE SALGA LA LEY, los centros para que no se caigan los valores y que permita seguir trabajando como corresponde, y las prepagas y obras sociales tratando de bajar los valores, y fundamentalmente tratando que la cámara no prospere.

Y es por eso que es un buen momento para que se sepa todo esto, para que los legisladores lo tengan en cuenta, dada la inminencia de la Ley Nacional. Una buena ley no debería contemplar solamente que todo el mundo tenga acceso sino cómo se va a organizar y cuál es el rol de cada uno de los actores en la cadena de prestación de servicios.  La ley debe contemplar la cobertura, obviamente, pero que esa cobertura debería ser de un valor consensuado con la cámara que nuclea a los centros y no ser sólo las prepagas y obras sociales las que tengan la responsabilidad de fijar valores.  La ley debe proteger al paciente, a los centros y fundamentalmente, la calidad de servicio en salud.

Los jugadores están saliendo a la cancha, y es hora de defender los derechos de las mujeres y parejas que quieren embarazarse y no pueden, ofreciéndoles lo mejor que estas técnicas al día de hoy ofrecen.

Ley de fertilización asistida fue sancionada hoy en el senado bonaerense 17

Dic2

Para miles de parejas en la provincia de Buenos Aires la imposibilidad de poder tener hijos por vía natural y consolidar su familia es vivida como una tragedia personal, la negación de su salud plena y libertad reproductiva. La aprobación de la ley en el ámbito de la provincia de Buenos Aires es uno de los hitos más esperados por estas miles de familias que verdaderamente luchan por tener un hijo y por la igualdad de derechos al acceso a la salud.

Todo intento por darle a la salud reproductiva un marco legal adecuado es siempre bienvenido y celebrado. La ley sancionada en la provincia es muy clara en sus objetivos sobre la intención de acercar medicina asistencial de infertilidad a todo el que lo necesite. Cabe destacar, además de su aspecto asistencial, la promoción de información y prevención.

El desafío real comienza ahora, con su reglamentación. Es aquí cuando se escribe la letra chica y los temas más controvertidos deberán ser encausados. Una buena reglamentación deberá estar apoyada en evidencia científica y estadísticas reales. Deberá tener en cuenta factores como edad de los pacientes, cantidad de intentos, técnicas disponibles, probabilidades para lograr el embarazo. Tendrá que ser lo suficientemente amplia para que la mayor cantidad posible de pacientes puedan tener acceso sin que juegue en detrimento del sistema de salud mismo.

La compresión clara y científica del desarrollo embrionario y las técnicas es clave para evitar sesgos que quiten chances a las terapias de infertilidad y su disponibilidad para el conjunto de la población.

¿Novedades en fertilidad?: INVO, IVC, FIV e ICSI 18

Nov16

Hace algunos años en un congreso de reproducción asistida en el extranjero quedé perplejo al ver que se hacía referencia a los pacientes de infertilidad con la palabra “consumers”, es decir, “consumidores”. En ese momento tuve por primera vez la amarga sensación de que la actividad a la que me he dedicado por años, con vocación y la intención de ayudar a resolver un problema que afecta a millares de personas, había pasado a ser considerada por algunos como una oportunidad, una simple transacción comercial.
Esto lleva inexorablemente a que un tratamiento de fertilidad se transforme en un “producto” pasible de ser ofrecido recurriendo a toda artimaña marketinera existente que nada tienen que ver con la ciencia o la medicina. El falseamiento o la tergiversación de la realidad es una de esos artificios que tanto daño le hacen a la práctica de una profesión honesta por naturaleza.
Nuestro país parece no quedarse fuera de este concepto de “paciente = consumidor”. Recientemente en una jornada internacional organizada por un centro de reproducción asistida de Buenos Aires presentó como “revolucionaria técnica” un desarrollo que data de hace más de 20 años. La “novedosa técnica” ya fue comunicada por primera vez en la reunión anual de la ASRM (Sociedad Americana de Medicina Reproductiva) del año 1987. La gacetilla, que presenta al INVO, como una “novedad” incluye algunas otras inexactitudes tales como que “es el primer lanzamiento de una nueva técnica de fertilización asistida desde la introducción de la inyección intracitoplasmática de un espermatozoide (ICSI), a mediados de los 90, y de la fertilización in vitro (FIV), en 1968”.
El rebautizado “INVO”, nació en los ’80 bajo el nombre de “IVC” (de intravaginal culture o cultivo intravaginal). La técnica de cultivo intravaginal consiste en colocar varios ovocitos y algunas decenas de miles de espermatozoides dentro de un tubo con un medio de cultivo adecuado. Sellado el tubo, se introduce en la vagina de la paciente donde se deja durante 48 horas. Luego se extrae y se inspecciona su contenido para determinar si se han formado embriones. De existir embriones, se los carga en un catéter de transferencia y se los transfiere al útero de la paciente.
Básicamente esta “revolucionaria técnica” más que una innovación es una precarización de la fertilización asistida, y como toda precarización, implica más riesgos que ventajas.

Para cada caso clínico, la técnica más adecuada

Si analizamos el proceso de reproducción asistida vemos que este consiste de diferentes pasos y requiere de distintas habilidades, profesionales y equipamientos. Los pasos de un IVC pueden resumirse en:
1. Estimulación ovárica controlada.
2. Monitoreo del crecimiento folicular y administración precisa de hCG.
3. Extracción de ovocitos maduros por punción.
4. Procesamiento (preparación) de la muestra de semen.
5. Colocación de óvulos y espermatozoides en un dispositivo con medio de cultivo adecuado e inserción del mismo en la cavidad vaginal
6. Extracción del dispositivo, identificación y transferencia de los embriones.
Las técnicas de estimulación ovárica, monitoreo del crecimiento folicular, la administración de hCG, la extracción de ovocitos y preparación de espermatozoides son idénticos tanto en el IVC, como en la fertilización invitro convencional (FIV) o para la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI). Justamente a partir del 5to punto es dónde otras variables entran en juego y de ellas dependerá la efectividad del tratamiento.
La técnica que se usará para lograr la fertilización dependerá de las características particulares e historia clínica de la pareja bajo tratamiento. Indicar un tratamiento por otro a priori en observación de una variable económica es quitarle chances a la técnica y exponer a la pareja a un probable fracaso. Si bien la fertilización in vitro convencional (FIV) puede resultar útil en algunos casos, el uso de la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) tiene cada vez más incidencia debido a que las posibilidades de falla total de fertilización se disminuyen notablemente. Si bien la fertilización in vitro convencional (FIV), que consiste en colocar juntos los ovocitos y espermatozoides y esperar que la fertilización se produzca espontáneamente, requiere de menos equipamiento, menor capacitación del personal y por lo tanto menores costos, el hecho es que limitarse a usar únicamente esa técnica limitaría también la proporción de pacientes que podrían tratarse. Una gran parte de los factores masculinos quedarían totalmente excluidos de la posibilidad de ser tratados. La inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) es una técnica de alta complejidad y la respuesta para esos otros casos.
Como en toda actividad científica, la otra variable fundamental en el éxito de toda técnica de fertilización asistida es la observación y seguimiento. Una vez realizada la inseminación deben esperarse unas 14 horas para realizar una observación y determinar si se produjo la fertilización. Se controla, por ejemplo, que la actividad metabólica de los espermatozoides no deteriore el medio de cultivo o que más de un espermatozoide no fertilice un mismo ovocito dando lugar a un embrión con una constitución genética anormal. En otros casos el ovocito es capaz de activarse sin la intervención del espermatozoide, y esto dará lugar a embriones de apariencia normal, pero totalmente inviables. Asimismo, la observación minuciosa de la fertilización posibilitará registrar características que definirán el posterior desarrollo embrionario, lo cual permite determinar cuáles serán aquellos con mejores posibilidades de dar lugar a un embarazo.
En el cultivo intravaginal los ovocitos permanecen en contacto con los espermatozoides durante 48 horas, sin seguimiento posible, lo cual como vimos, puede ser nocivo, y además se pierde la posibilidad de detectar fertilizaciones anormales y embriones de viabilidad disminuida.
En las técnicas de FIV/ICSI los ovocitos fertilizados se continúan cultivando por períodos variables de tiempo. Si únicamente fertilizaron unos pocos se efectúa la transferencia al útero luego de 24 horas de cultivo, si hay varios fertilizados se continúa cultivando por 48 a 96 horas más. Esto permite que aquellos embriones con mayores posibilidades de implantarse se diferencien de aquellos que no serán capaces de hacerlo. De esta forma se pueden mejorar las posibilidades de lograr un embarazo y a la vez disminuir los riesgos de producir un embarazo múltiple. Al poder elegir mejor es posible transferir menos embriones manteniendo una alta tasa de éxito.

¿Cuándo es opción el cultivo intravaginal (IVC)?

El concepto del cultivo intravaginal nace como técnica de reproducción asistida simplificada para dar respuesta a la falta de equipamiento y recurso humano calificado propio de los países en desarrollo. Es una opción a la que podría recurrirse en lugares donde se carece de los recursos necesarios para montar un centro de fertilidad con un laboratorio de alta complejidad. Existe bibliografía de casos en los que se ha utilizado esta técnica en centros de muy baja complejidad para el transporte de los gametos a laboratorios más avanzados en dónde se termina por realizar el tratamiento de alta complejidad indicado, ya sea FIV o ICSI.
Presentar esta técnica como una opción cuando se dispone de un centro de fertilidad con un laboratorio completamente equipado no parece ser ventajoso ni para el centro, ni para el paciente. Un centro de fertilidad de semejantes características posee costos fijos en recursos humanos y de mantenimiento de equipo que de todos modos serían transferidos al valor final de la técnica, por más simple que esta sea. En otras palabras, estamos sacrificando probabilidad de éxito en función de costos, pero que en la práctica estos no serían tan bajos como se presentan en la teoría.
Basta sólo con visitar el sitio de INVO Bioscience, la empresa comercializadora del producto, para ver a qué mercados está dirigido. El producto está destinado principalmente a los mercados de Latinoamérica, África y Oriente Medio. Por otro lado, el dispositivo aún no goza de la aprobación de la FDA (“Food and Drug Administration”, ente regulador de medicamentos americano). Según INVO, se amparan en el hecho de que la FDA no “aprueba” ese tipo de dispositivos médicos sino que apenas otorga “permisos” para su comercialización en territorio de Estados Unidos (más información aquí). Finalmente, INVO anuncia con orgullo el nacimiento de su primer “Commercial Baby” en Pakistán el 9 de octubre de 2009. ). Se puede hacer un seguimiento de la evolución de las acciones de INVO BIOSCIENCE INC en la bolsa americana aquí.
En síntesis, mediante el cultivo intravaginal se podría tratar a un grupo muy limitado de pacientes de edad muy favorable y factor masculino normal. En estos casos se podría esperar una probabilidad de éxito aceptable. Pretender generalizar esta técnica a pacientes de características más complejas significaría entrar una zona de riesgo en la cual el paciente no estaría recibiendo el tratamiento apropiado para resolver su infertilidad.

El meollo del asunto: los costos

Claro que parte de la preocupación de todo paciente que debe someterse a un tratamiento de fertilización asistida son los costos. Son técnicas científicas de alta complejidad que requieren de un equipo multidisciplinario de médicos y técnicos de laboratorio además de equipamiento complejo y medicación que no es barata. En nuestro país, sin una ley que ampare a aquellos que no están en condiciones de afrontar semejantes costos el acceso a medicina de alta complejidad está acotado para buena parte de la población.
La preocupación en la reducción de costos no debe ser entendida como una carrera desesperada por aplicar la técnica más barata por más novedosa que parezca sin tomar ninguna otra variable en cuenta. ¡Esto es medicina y estamos hablando de personas!
Toda reducción de costos será directamente proporcional a la experiencia de los profesionales y calidad del equipamiento en juego. Mejor equipamiento permitirá mayor precisión y mejores profesionales tomarán decisiones más acertadas que implicarán menores costos. Además, institucionalmente siempre hemos hecho el mayor esfuerzo posible para presentar todas opciones de financiamiento disponibles. El tema económico debe ser abordado con la misma particularidad que el tratamiento.
La creciente demanda por fertilización asistida ha creado una verdadera industria de la medicina reproductiva. Existen varios métodos y técnicas, cada una con tasas de embarazo que le son propias. Con seguridad, nuevos procedimientos y modificación de los actuales serán desarrollados e introducidos, muchos de ellos ganarán el favor y serán efectivísimos en manos de sus creadores y protagonistas. Mientras que debemos ser receptivos a cualquier nuevo desarrollo, cada técnica deberá ser cuidadosamente evaluada y comparada científica y clínicamente con las tecnologías reproductivas ya establecidas para ser finalmente adoptadas.

Ley de reproducción asistida y debate 21

Ago12

Hace unos días, Romina, de mi equipo de Prensa me hace llegar un mail titulado “Acalorado debate en Diputados por la ley de reproducción asistida”.  No puedo dejar de admitir que el tema me entusiasma y semejante título parecía tener ese sabor extra del debate, de la riqueza del enfrentamiento de opiniones informadas.

Casi inmediatamente hice click en el enlace y me zambullí en la lectura.  Debo decir que debería haberme puesto un airbag porque la pileta estaba casi vacía. Y no porque el artículo fuera malo, todo lo contrario, aborda y describe bien la situación, pero el hecho de que aún no se está considerando el tema de una legislación acerca de la reproducción asistida con la seriedad que se merece.

La importancia y alcances de una ley de reproducción asistida

Muchas veces parece que el único motivo válido para la existencia  un debate que siente las bases para una legislación es el hecho de que exista una situación de desigualdad económica. Dicho esto, no quiero quitarle mérito al hecho de que hoy, reproducción asistida es casi un lujo al cual sólo una pequeña parte de la población accede  cómodamente. La gran mayoría de los pacientes accede a medicina reproductiva con grandes esfuerzos por parte de las parejas y otro no menor de las clínicas y médicos que hacen posible el financiamiento de esos tratamientos a pesar de la dura situación económica que atravesamos. La problemática de una ley de reproducción asistida es mucho más compleja y la discusión no debe circunscribirse al plano meramente económico.

Cualquier debate sobre reproducción asistida debería incluir los siguientes puntos:

  • el derecho a la privacidad;
  • la libertad para procrear;
  • la justicia social;
  • la salud y el bienestar de las mujeres y los niños;
  • igualdad entre los sexos;
  • igualdad en las oportunidades de acceso a la paternidad ;
  • acceso equitativo a la salud;
  • respeto por las decisiones morales y personales;
  • observancia de las diversidades genéticas y biológicas; y
  • políticas no restrictivas basadas en  evidencia científica.

Miles de bebés nacen cada año en la Argentina resultado de alguna técnica de reproducción asistida haciendo posible el sueño del hijo a familias que de otra manera no hubieran podido concebir.  Sin embargo, junto con la solución a este problema nacen otros temas legales relativos a parentesco, responsabilidades de paternidad y conflictos de jurisdicción que son necesarios abordar, entender y regular.

Tratamientos de fertilidad y seguridad social

Algo que es común a cualquier tratamiento de fertilidad es que no se trata de procedimientos sencillos ni baratos.  Son procedimientos de medicina de última generación, que llevan altos costos de entrenamiento de profesionales y así como de materiales y tecnología de laboratorio, etc. La posibilidad de acceder a través de cobertura social sobre un tratamiento de fertilidad hace la diferencia de acceso o no para buena parte de la población.  La situación legal hoy es que no está contemplado en el PMO (prestaciones médico obligatorias) y por lo tanto no hay obligatoriedad ni para el estado de proveer de esos servicios de forma gratuita y extendida ni para las obras sociales y prepagas de tenerlo dentro de sus prestaciones obligatorias.

Una vez más, la medicina debería estar a disposición de todos y al encarar el debate sobre una ley deberíamos respondernos una serie de preguntas básicas:

  • ¿Es la falta de una cobertura amplia una forma de discriminación sobre personas infértiles?
  • Discutir la infertilidad y la posibilidad del acceso a través de la seguridad social casi exclusivamente para la mujer, ¿no es una forma de discriminación basada en el género?
  • ¿Estarían los mejores intereses de la sociedad siendo observados con la introducción de la infertilidad dentro del PMO?

Para no imitar: el caso italiano

En febrero de 2004, el Senado italiano aprobó la Ley 40/2004 de reproducción asistida. Su concepto es fácil de resumir: todo prohibido sin importar sus consecuencias. No al uso de gametos de donante (óvulos o espermatozoides), no al útero portador, no a la criopreservación de embriones y se restringe el acceso a fertilización asistida sólo a parejas heterosexuales estables.  No hay posibilidad de investigación clínica sobre embriones.  La criopreservación de embriones se admite en caso de que la salud de la mujer se vea comprometida al momento de la implantación quedando pendiente tan pronto como la situación sea revertida.  El acceso a técnicas de reproducción asistida sólo para los casos derivados de problemas de esterilidad o infertilidad que no puedan ser resueltos de otra manera.  Respecto del   consentimiento informado, no posibilidad de revocarlo una vez llevada a cabo la fecundación del ovocito.

Prohibir criopreservar embriones significa embarazos múltiples.   Fertilizar menos cantidad de óvulos que el indicado por la técnica significa exponer a la mujer a una situación de estrés y ciclos de medicación específicos para una baja probabilidad de lograr un embarazo.  No nos olvidemos que la mayor parte de las parejas que se someten a estos tratamientos ¡tienen problemas de infertilidad! Es decir, el origen de la patología es la calidad de sus óvulos y espermatozoides y cualquier restricción en la implantación de embriones y criopreservación debe tener  motivos puramente médicos y evaluados para el caso en particular y no debería ser nunca resultado un número azaroso y uniformizado. Las técnicas vienen desarrollándose y perfeccionándose  por años y no deberíamos sacarles chances.

No necesito exponer mucho más sobre las consecuencias de una legislación semejante y las situaciones aberrantes que genera.  En junio del 2005 un juez italiano obligó a que una mujer sea transferida con todos sus embriones creados por la técnica de FIV. Lo particular del caso es que ambos padres eran portadores del gen recesivo para la talasemia B (una enfermedad de la sangre) y la ley, a su vez, prohíbe cualquier estudio genético preimplantacional.  Para completar el cuadro, la pareja en cuestión había determinado, además, que no conservarían ningún niño nacido con esa condición.

Dentro de la Unión Europea existen diferencias importantes respecto de la reglamentación sobre el acceso a tratamientos de infertilidad.  Hay países en donde casi no hay barreras para el acceso para mujeres solteras, lesbianas o de edad avanzada. En otros países, como vimos en Italia, en dónde la ley es antojadizamente restrictiva.  Estas diferencias de criterios trae la posibilidad de que aquellas personas que no están en condiciones de acceder a los tratamientos en su país de residencia busquen soluciones en el exterior, fuera de sus países de origen.  En consecuencia, nace el concepto de “turismo reproductivo”.  Aquellas personas en condiciones de afrontar los gastos viajarán a otros países en la búsqueda del hijo soñado.  Así  las diferencias sociales basado en lo económico se acentúa acercando soluciones sólo a aquellas personas que estuvieran en condiciones económicas de acceder a un tratamiento en el exterior.

Críticas a las técnicas de reproducción asistida

En mi larga carrera dedicada a la ginecología y obstetricia me he encontrado con los más diferentes argumentos en contra de los tratamientos de fertilización asistida.   Lo cierto es que quien tenga objeciones morales sobre la concepción asistida está obviamente en su derecho de vivir su propia vida de acuerdo a sus propios valores y creencias.  Es decir, si descubre un problema de infertilidad, está absolutamente en su derecho de resignarse a la esterilidad, o encontrar otras vías de formar una familia con hijos, como ser la adopción.  Pero su opinión pocas veces se reduce a simplemente explicar porque rechazarían personalmente tratamientos de reproducción asistida en el caso de que se encontraran en la imposibilidad de concebir. Pocos críticos a estas tecnologías realmente creen que se trata de un tema de libertad individual.  Por el contrario, la mayor parte de los detractores están a favor de la mayor limitación posible o erradicación completa de cualquier posibilidad de acceso a estas técnicas.  Como para restringir la libertad reproductiva de otras personas, hacen mucho más que establecer su disgusto personal sobre los métodos artificiales de reproducción.  Intentan encontrar argumentos de políticas públicas introduciendo caprichosamente conceptos como “lucrar” que tanto impacto tienen en la sociedad argentina para justificar restricciones en las opciones reproductivas de las personas.

Reproducción asistida es importante por muchas razones, en particular porque semejante tecnología implica la creación de generaciones futuras y porque la aplicación de sus métodos representan un quiebre con lo tradicional.  Inseminación artificial, fertilización In Vitro, criopreservación de embriones han introducidos cambios en lo que hasta hace no mucho tiempo estaba confinado a la unión de dos personas.  Estas técnicas desafían conceptos éticos, morales y religiosos, particularmente aquellos que tienen que ver con la familia y las relaciones respecto de sus miembros.  Implican la separación deliberada de la reproducción del acto sexual humano y del cuerpo humano.

La compresión clara y científica del desarrollo embrionario y las técnicas es clave a la hora de crear juicios éticos sobre las terapias de infertilidad y criopreservación de embriones. Las preocupaciones son muchas así como las diferentes posiciones.  Los países que lograron una ley equitativa de amplio consenso popular fueron aquellos que encararon la problemática a partir del estudio sistemático y serio de las opciones dejando de lado argumentos caprichosos y egoístas.

Dr. R. Sergio Pasqualini is powered by WordPress y Halitus Instituto Médico
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