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Marisa Brel ahora buscará su segundo hijo a través de un alquiler de vientre 6

Ago8

Con alegría recibí la noticia de que, finalmente, mi amiga y paciente Marisa Brel ha decidido recurrir al útero portador, de la mano de mi colega y conocido de hace años, el Dr. Fernando Akerman. Luego de mucho pensarlo y varias consultas ha tomado esta decisión tan importante. Rápidamente la novedad se difundió en varios medios, entre ellos en Perfil. Muy pronto, y si Dios quiere, Paloma tendrá un hermanito o hermanita.

Como muchas personas en nuestro país, Marisa hubiera preferido hacer su tratamiento aquí. Naturalmente, la estaremos acompañando en todo este proceso, tanto desde el punto de vista profesional como desde el vínculo de amistad que se refuerza día a día. Lamentablemente, en la Argentina aún existe un vacío legal a este respecto: esto significa que personas como Marisa tienen que migrar a países dónde la práctica es posible y está debidamente regulada y reglamentada.

¿Qué significa “alquilar un vientre”?

El popular “alquiler de vientre” también conocido como “útero portador” o “útero subrogado” e trata de un acuerdo entre  partes en la que una mujer lleva adelante un embarazo para otra persona o pareja.  La mujer portadora podrá tener una relación genética con el embrión que lleva a término (en caso de haber aportado un óvulo propio) o ninguna relación genética en el caso de que el embrión haya sido formado con óvulos y espermatozoides de terceros.  Puede haber,  o no, un acuerdo económico entre las partes.

Se aplica como terapia para una mujer con infertilidad cuando presenta algún problema en su útero: ya sea que se lo hayan extirpado por algún motivo, o que esté afectado de tal forma que no le sea posible llevar adelante un embarazo, o porque su salud está afectada y corre un riesgo de vida en caso de embarazo.  En estos casos se puede recurrir a una mujer que acepte llevar adelante el embrión formado por el hombre de la pareja y los óvulos de la mujer que tiene un problema en el útero o una enfermedad que contraindique el embarazo.

Esta técnica no es nueva, se viene realizando con éxito hace años  en distintos países.   La técnica del útero portador es una realidad científica, una necesidad para quienes no pueden tener un hijo de otra manea, por el motivo que sea.  Es una técnica que forma parte de las tantas otras formas no tradicionales de tener hijos. Para los legisladores y sus asesores, que trabajan en la ley, un pedido de no dejarse llevar por su forma de pensar, de presiones, ser abiertos, pensar en las parejas que necesitan este tipo de tratamiento, como para que sea una ley no restrictiva, y que no perjudique a estas parejas en las que esta técnica es la única manera de ser padres.

Celebro la decisión y valentía de las personas, que como Marisa, no se rinden y recurren a todos los medios posibles que la medicina y la ciencia les brinda y que están a su alcance para cumplir su sueño de tener un hijo.

Útero portador, útero subrogado, alquiler de vientre 9

May18

Tema polémico, que en estos últimos tiempos tuvo repercusión en los medios  de la mano de Nicole Kidman,  Ricardo Fort, Ricky Martin, Miguel Bose, y aparentemente, Florencia de la V. Qué es y cuáles son los puntos más controvertidos.

Los recientes casos de famosos exponiendo su deseo o experiencia con el alquiler de vientre puso nuevamente el tema en la atención de la opinión pública.  En última instancia, las posiciones acerca de este tema controvertido dependerán de qué entendamos por buenas razones para evitar que las personas actúen de acuerdo a su necesidad y deseo.  Un número creciente de personas y parejas desean alquilar o poner en alquiler su útero; ¿hay razones suficientes y legítimas para evitar que lo hagan?  Además de ser un tema de interés por sí mismo,  la controversia del útero portador nos da la oportunidad de examinar las diferentes justificaciones por limitar la libertad individual y de las chances de las técnicas de reproducción asistida como un método terapéutico de enfrentar la infertilidad.

¿Qué es el útero portador y cúando se aplica?

El popular “alquiler de vientre” también conocido como “útero portador” o “útero subrogado” -según queramos hacer mayor o menor énfasis en su aspecto de impacto comercial o médico-  se trata de un acuerdo entre  partes en la que una mujer lleva adelante un embarazo para otra persona o pareja.  La mujer portadora podrá tener una relación genética con el embrión que lleva a término (en caso de haber aportado un óvulo propio) o ninguna relación genética en el caso de que el embrión haya sido formado con óvulos y espermatozoides de terceros.  Puede haber,  o no, un acuerdo económico entre las partes.

Se aplica en una pareja heterosexual y en una mujer sola, cuando la mujer tiene algún problema en su útero: ya sea que se lo hayan extirpado por algún motivo, o que esté afectado de tal forma que no le sea posible llevar adelante un embarazo, o porque su salud está afectada y corre un riesgo de vida en caso de embarazo.  En estos casos se puede recurrir a una mujer que acepte llevar adelante el embrión formado por el hombre de la pareja y los óvulos de la mujer que tiene un problema en el útero o una enfermedad que contraindique el embarazo.

En el caso de una pareja gay o de un hombre solo, se recurre a una mujer que lleve adelante el embarazo.  El embrión se formará con espermatozoides del hombre y los óvulos podrán ser los  propios de la mujer portadora o con los óvulos de otra mujer donante.

En el caso de pareja de lesbianas se recurre a semen donado y  al útero portador en caso de que ninguna de las dos esté en condiciones de  llevar adelante el embarazo, también se puede recurrir a óvulos donados.  A su vez, puede ocurrir que un miembro de la pareja aporte el óvulo pero que por razones médicas la otra lleve adelante el embarazo, siendo útero portador dentro de su misma relación de pareja.

Ética y marco legal

Esta técnica no es nueva, se viene realizando hace años  en distintos países.   A pesar de ello no todos los especialistas médicos opinan lo mismo al respecto.  Algunos encuentran motivos éticos para estar en desacuerdo y condenarla definitivamente sin siquiera evaluar su aspecto clínico.  Por mi parte, adhiero a quienes entienden a esta como una técnica válida y, dentro del marco legal adecuado, plausible de ser aplicada.

Muchos especialistas hablan que no están de acuerdo invocando la ética, su ética. Hablan en plural, suponiendo que todos los que hacemos de la reproducción asistida nuestra profesión y pasión estamos en contra.  Supongo que cada uno debería expresarse desde su fuero individual y emitir opiniones en singular.  Quien está de acuerdo, lo recomendará, y quien no, lo condenará.

Cuando recibo en mi consultorio parejas que requieren de esta técnica y se les explica que el problema para hacerlo en la Argentina radica es que no hay un marco regulatorio de ley.   Según la legislación vigente, madre es quien da a luz, lo que anula cualquier contrato privado entre partes.  En estas condiciones la única opción es una vez nacido el bebé, adoptarlo, o que el marido, pida la patria potestad al ser el hijo genético de ese recién nacido.  A veces, ante el vacío legal y previendo desacuerdos,  el embarazo lo lleva adelante una mujer muy allegada o familiar, pero no siempre esto es posible o recomendable.

Otra opción es viajar y realizar el tratamiento en países donde exista el marco legal adecuado.  La realidad es que esto no es opción para la mayoría de los casos, entre otros motivos, por los costos.  Los desembolsos van a variar de entre 20 mil dólares en la India hasta 100 mil dólares en Estados Unidos.

Como vemos siempre termina pasando lo mismo: el que puede afrontar los costos y tiene la disponibilidad y manejo, viajará y lo resolverá, y quien no, resultará perjudicado y no podrá hacerlo. ¿Es justo? Claro que no.

La técnica del útero portador es una realidad científica, una necesidad para quienes no pueden tener un hijo de otra manea, por el motivo que sea. Cuando recibo en la consulta pacientes cuya única respuesta es el útero portador, siento la bronca de la impotencia de no poder ayudar. Porque en mi ética nada tiene de malo y mucho de bueno.

Claro que hay quienes se aprovechan: pero esto no es dado de la técnica en sí. Hay cientos de testimonios y libros escritos sobre el tema, acerca de la experiencia de la mujer que lleva adelante el embarazo. Mujeres que lo hicieron más de una vez, mujeres que no lo hacen solo por el dinero. Mujeres que se integran de alguna forma a esas familias, que han colaborado para que pudiera nacer ese niño.

Naturalmente, todo tiene que darse dentro de un marco controlado, las evaluaciones correctas llevadas a cabo sobre el caso particular, con la información suficiente para las partes, la consulta psicológica tanto de la portadora como la donadora y cualquiera que esté directamente incluido en esa relación.

El útero portador es una técnica que forma parte de las tantas otras formas no tradicionales de tener hijos. Para los legisladores y sus asesores, que trabajan en la ley, un pedido de no dejarse llevar por su forma de pensar, de presiones, ser abiertos, pensar en las parejas que necesitan este tipo de tratamiento, como para que sea una ley no restrictiva, y que no perjudique a estas parejas en las que esta técnica es la única manera de ser padres.

Ley de reproducción asistida y debate 21

Ago12

Hace unos días, Romina, de mi equipo de Prensa me hace llegar un mail titulado “Acalorado debate en Diputados por la ley de reproducción asistida”.  No puedo dejar de admitir que el tema me entusiasma y semejante título parecía tener ese sabor extra del debate, de la riqueza del enfrentamiento de opiniones informadas.

Casi inmediatamente hice click en el enlace y me zambullí en la lectura.  Debo decir que debería haberme puesto un airbag porque la pileta estaba casi vacía. Y no porque el artículo fuera malo, todo lo contrario, aborda y describe bien la situación, pero el hecho de que aún no se está considerando el tema de una legislación acerca de la reproducción asistida con la seriedad que se merece.

La importancia y alcances de una ley de reproducción asistida

Muchas veces parece que el único motivo válido para la existencia  un debate que siente las bases para una legislación es el hecho de que exista una situación de desigualdad económica. Dicho esto, no quiero quitarle mérito al hecho de que hoy, reproducción asistida es casi un lujo al cual sólo una pequeña parte de la población accede  cómodamente. La gran mayoría de los pacientes accede a medicina reproductiva con grandes esfuerzos por parte de las parejas y otro no menor de las clínicas y médicos que hacen posible el financiamiento de esos tratamientos a pesar de la dura situación económica que atravesamos. La problemática de una ley de reproducción asistida es mucho más compleja y la discusión no debe circunscribirse al plano meramente económico.

Cualquier debate sobre reproducción asistida debería incluir los siguientes puntos:

  • el derecho a la privacidad;
  • la libertad para procrear;
  • la justicia social;
  • la salud y el bienestar de las mujeres y los niños;
  • igualdad entre los sexos;
  • igualdad en las oportunidades de acceso a la paternidad ;
  • acceso equitativo a la salud;
  • respeto por las decisiones morales y personales;
  • observancia de las diversidades genéticas y biológicas; y
  • políticas no restrictivas basadas en  evidencia científica.

Miles de bebés nacen cada año en la Argentina resultado de alguna técnica de reproducción asistida haciendo posible el sueño del hijo a familias que de otra manera no hubieran podido concebir.  Sin embargo, junto con la solución a este problema nacen otros temas legales relativos a parentesco, responsabilidades de paternidad y conflictos de jurisdicción que son necesarios abordar, entender y regular.

Tratamientos de fertilidad y seguridad social

Algo que es común a cualquier tratamiento de fertilidad es que no se trata de procedimientos sencillos ni baratos.  Son procedimientos de medicina de última generación, que llevan altos costos de entrenamiento de profesionales y así como de materiales y tecnología de laboratorio, etc. La posibilidad de acceder a través de cobertura social sobre un tratamiento de fertilidad hace la diferencia de acceso o no para buena parte de la población.  La situación legal hoy es que no está contemplado en el PMO (prestaciones médico obligatorias) y por lo tanto no hay obligatoriedad ni para el estado de proveer de esos servicios de forma gratuita y extendida ni para las obras sociales y prepagas de tenerlo dentro de sus prestaciones obligatorias.

Una vez más, la medicina debería estar a disposición de todos y al encarar el debate sobre una ley deberíamos respondernos una serie de preguntas básicas:

  • ¿Es la falta de una cobertura amplia una forma de discriminación sobre personas infértiles?
  • Discutir la infertilidad y la posibilidad del acceso a través de la seguridad social casi exclusivamente para la mujer, ¿no es una forma de discriminación basada en el género?
  • ¿Estarían los mejores intereses de la sociedad siendo observados con la introducción de la infertilidad dentro del PMO?

Para no imitar: el caso italiano

En febrero de 2004, el Senado italiano aprobó la Ley 40/2004 de reproducción asistida. Su concepto es fácil de resumir: todo prohibido sin importar sus consecuencias. No al uso de gametos de donante (óvulos o espermatozoides), no al útero portador, no a la criopreservación de embriones y se restringe el acceso a fertilización asistida sólo a parejas heterosexuales estables.  No hay posibilidad de investigación clínica sobre embriones.  La criopreservación de embriones se admite en caso de que la salud de la mujer se vea comprometida al momento de la implantación quedando pendiente tan pronto como la situación sea revertida.  El acceso a técnicas de reproducción asistida sólo para los casos derivados de problemas de esterilidad o infertilidad que no puedan ser resueltos de otra manera.  Respecto del   consentimiento informado, no posibilidad de revocarlo una vez llevada a cabo la fecundación del ovocito.

Prohibir criopreservar embriones significa embarazos múltiples.   Fertilizar menos cantidad de óvulos que el indicado por la técnica significa exponer a la mujer a una situación de estrés y ciclos de medicación específicos para una baja probabilidad de lograr un embarazo.  No nos olvidemos que la mayor parte de las parejas que se someten a estos tratamientos ¡tienen problemas de infertilidad! Es decir, el origen de la patología es la calidad de sus óvulos y espermatozoides y cualquier restricción en la implantación de embriones y criopreservación debe tener  motivos puramente médicos y evaluados para el caso en particular y no debería ser nunca resultado un número azaroso y uniformizado. Las técnicas vienen desarrollándose y perfeccionándose  por años y no deberíamos sacarles chances.

No necesito exponer mucho más sobre las consecuencias de una legislación semejante y las situaciones aberrantes que genera.  En junio del 2005 un juez italiano obligó a que una mujer sea transferida con todos sus embriones creados por la técnica de FIV. Lo particular del caso es que ambos padres eran portadores del gen recesivo para la talasemia B (una enfermedad de la sangre) y la ley, a su vez, prohíbe cualquier estudio genético preimplantacional.  Para completar el cuadro, la pareja en cuestión había determinado, además, que no conservarían ningún niño nacido con esa condición.

Dentro de la Unión Europea existen diferencias importantes respecto de la reglamentación sobre el acceso a tratamientos de infertilidad.  Hay países en donde casi no hay barreras para el acceso para mujeres solteras, lesbianas o de edad avanzada. En otros países, como vimos en Italia, en dónde la ley es antojadizamente restrictiva.  Estas diferencias de criterios trae la posibilidad de que aquellas personas que no están en condiciones de acceder a los tratamientos en su país de residencia busquen soluciones en el exterior, fuera de sus países de origen.  En consecuencia, nace el concepto de “turismo reproductivo”.  Aquellas personas en condiciones de afrontar los gastos viajarán a otros países en la búsqueda del hijo soñado.  Así  las diferencias sociales basado en lo económico se acentúa acercando soluciones sólo a aquellas personas que estuvieran en condiciones económicas de acceder a un tratamiento en el exterior.

Críticas a las técnicas de reproducción asistida

En mi larga carrera dedicada a la ginecología y obstetricia me he encontrado con los más diferentes argumentos en contra de los tratamientos de fertilización asistida.   Lo cierto es que quien tenga objeciones morales sobre la concepción asistida está obviamente en su derecho de vivir su propia vida de acuerdo a sus propios valores y creencias.  Es decir, si descubre un problema de infertilidad, está absolutamente en su derecho de resignarse a la esterilidad, o encontrar otras vías de formar una familia con hijos, como ser la adopción.  Pero su opinión pocas veces se reduce a simplemente explicar porque rechazarían personalmente tratamientos de reproducción asistida en el caso de que se encontraran en la imposibilidad de concebir. Pocos críticos a estas tecnologías realmente creen que se trata de un tema de libertad individual.  Por el contrario, la mayor parte de los detractores están a favor de la mayor limitación posible o erradicación completa de cualquier posibilidad de acceso a estas técnicas.  Como para restringir la libertad reproductiva de otras personas, hacen mucho más que establecer su disgusto personal sobre los métodos artificiales de reproducción.  Intentan encontrar argumentos de políticas públicas introduciendo caprichosamente conceptos como “lucrar” que tanto impacto tienen en la sociedad argentina para justificar restricciones en las opciones reproductivas de las personas.

Reproducción asistida es importante por muchas razones, en particular porque semejante tecnología implica la creación de generaciones futuras y porque la aplicación de sus métodos representan un quiebre con lo tradicional.  Inseminación artificial, fertilización In Vitro, criopreservación de embriones han introducidos cambios en lo que hasta hace no mucho tiempo estaba confinado a la unión de dos personas.  Estas técnicas desafían conceptos éticos, morales y religiosos, particularmente aquellos que tienen que ver con la familia y las relaciones respecto de sus miembros.  Implican la separación deliberada de la reproducción del acto sexual humano y del cuerpo humano.

La compresión clara y científica del desarrollo embrionario y las técnicas es clave a la hora de crear juicios éticos sobre las terapias de infertilidad y criopreservación de embriones. Las preocupaciones son muchas así como las diferentes posiciones.  Los países que lograron una ley equitativa de amplio consenso popular fueron aquellos que encararon la problemática a partir del estudio sistemático y serio de las opciones dejando de lado argumentos caprichosos y egoístas.

Dr. R. Sergio Pasqualini is powered by WordPress y Halitus Instituto Médico
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